La Sevilla futbolística está harta ya de que se mida con distinto rasero a los clubes sevillanos y a los madrileños. Hasta el Gobierno ha intervenido para evitar el cierre del Calderón. Además, Javier Aguirre insulta a la entidad nervionense y Acosta no le desea nada bueno al Betis. Mientras, todos los estamentos béticos defienden a Chaparro y Capi afirma que hacía tiempo que no se divertía tanto.