FÚTBOL BETIS

Sin venirse arriba

02.12.2019 | 12:26
Sin venirse arriba

La dos victorias consecutivas logradas por el Betis ante Valencia (2-1) y Mallorca (1-2) han devuelto la calma a las aguas béticas y generado un optimismo que el portero Joel Robles ha matizado al afirmar que "ahora tampoco hay que venirse arriba" y sí "ir con calma y sumar tres puntos, descansar y pensar en el Bilbao".

El Betis, que mañana vuelve a los entrenamientos tras un descanso de dos días, tiene ante sí tres partidos ligueros para confirmar su momento ascendente antes del parón de Navidad frente al Athletic de Bilbao y Atlético de Madrid en el Villamarín y ante el Espanyol en el RCDE Stadium, además de la eliminatoria copera ante el Antoniano de Lebrija.

Del carácter balsámico de los goles, las victorias y los puntos en el fútbol hablan bien a las claras lo cambiante de los estados de ánimo, casi pendulazos, como el que ha llevado a los verdiblancos de coquetear con las posiciones de descenso y del riesgo cierto de salida de su entrenador, Joan Francesc Ferrer 'Rubi', a plantearse otros objetivos.

Rubi ha salvado ya alguna que otra bola de partido cuando se hablaba de manera explícita de su posible destitución y lo ha hecho de la única forma conocida, encadenando resultados en las últimas cinco jornadas, en las que ha logrado ganar al Celta (2-1), Valencia (2-1) y Mallorca (1-2), empatado con el Real Madrid en el Bernabéu (0-0) y perdido con el Sevilla (1-2).

El técnico barcelonés fue el que definió más descarnada y gráficamente su situación al afirmar que llevaba cuatro o cinco semanas en las que parecía que iba "al matadero", en referencia a la amenaza de cese que pendía sobre su cabeza por la mala racha de resultados y las dudas en el juego de los suyos.

El primero de estos partidos fue ante el Celta en el Benito Villamarín, salvado sobre la bocina con un gol del internacional francés Nabil Fekir y al que Rubi llegó tocado tras una racha de tres derrotas ante el Granada, la Real Sociedad y el Villarreal y un empate casero ante el Éibar.

Sin embargo, a partir de ahí el Betis ha sumado diez de quince puntos posibles, con el matiz nada desdeñable de que tres de ellos se perdieron con el eterno rival, con lo que ello supone en la autoestima de la afición hasta el siguiente duelo entre ambos equipos.

Y ello ha insuflado a los verdiblancos, además de un balón de oxígeno en puntos y moral, otro de fe en la apuesta del de Vilasar de Mar y en sus paulatinas modificaciones tácticas, como la de pasar de una defensa de cuatro a otra de cinco.

Minucioso en el estudio, Rubi salió al paso de la importante baja del portugués William Carvalho, operado de una hernia disco-lumbar, con el cambio que ha supuesto jugar con tres centrales o que uno de ellos, Marc Bartra o el canterano Edgar González al que ha hecho debutar, se adelante a la posición de mediocentro.

Con esta modificación del dibujo, el entrenador bético ha paliado la sangría defensiva -25 goles en contra por 19 a favor- que estaba lastrando a su equipo, que se ha mantenido en determinadas fases de la competición por el acierto regular de su delantero centro Loren Morón, con ocho goles; y el esporádico aunque decisivo de otros como Fekir.

A la remontada bética también ha contribuido sobremanera el gran estado de forma de Sergio Canales, autor del gol salvador sobre la bocina ante el Valencia, cuya aportación al juego de ataque de los de Rubi ha sido creciente después de unos titubeantes comienzos de temporada y que la pasada semana amplió su vinculación con el equipo bético hasta 2023.

Con el aval de su facilidad para crear ocasiones de gol, el Betis de Rubi tiene aún la asignatura pendiente de consolidar su entramado defensivo, aunque para el choque ante el Athletic de Bilbao sumará a la baja por lesión del central brasileño Sidnei da Silva la del sancionado Aïssa Mandi, quien deberá cumplir un partido por acumulación de amonestaciones.

Rubi, cuya claridad es manifiesta en sus comparecencias ante la prensa, ya ha marcado el camino -"en la clasificación se escala a base de victorias"- y detectado los fallos, como el descontrol de la segunda parte ante el Mallorca que hizo que la victoria descansara en buena parte en la actuación decisiva de Joel Robles, quien apostó por ir "siempre con calma cuando las cosas salen mal y bien", sin venirse arriba.

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