Hueco blanco
Su penalti decisivo en la Eurocopa de 1976 sigue siendo el más famoso del mundo

Antonin Panenka, el genio cotidiano del deporte rey

Antonin Panenka, el genio cotidiano del deporte rey
El exfutbolista checo Antonin Panenka durante un coloquio. - Redacción
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Padre del penalti más imitado en el mundo del fútbol, Antonin Panenka se aleja de la extravagancia de los elegidos. Coetáneo de reconocidas estrellas de los 70 como Beckenbauer, Cruyff o Müller, su fútbol, tal y como él mismo reconoce, no pasará a los anales de la historia. Antonin no era ni rápido, ni fuerte, ni cabeceaba bien, algo que suplía con su visión panorámica del juego y los lanzamientos desde el punto de penalti, su auténtica especialidad.


"Nunca fui rápido y físicamente tenía unas condiciones bastante normales. Con la cabeza era nulo, nunca metí un gol de córner. Lo mejor que tenía era el trabajo con el balón, mi creatividad, así como la rapidez de pensamiento. Y evidentemente mi arma secreta eran los lanzamientos de penalti", explica Panenka.


Como no puede ser de otra forma, el asunto estrella que atañe a este exfutbolista checo es su penalti decisivo marcado durante la tanda de penaltis de la final de la Eurocopa de 1976 ante Alemania Federal. Ese toque sutil, centrado, que engañó al portero Sepp Maier y que, casi cuatro décadas después, sigue siendo la pena máxima más famosa del mundo.


Sobre el guardameta Maier, Antonin reconoce que no se lo tomó muy bien, pero que en ningún caso pretendía humillarle. "Siempre que en una entrevista le preguntaban por mi gol, se lo tomaba un poco mal. Creo que yo soy una espina para él. Después vi que esta reacción era por culpa de lo que decían los periodistas occidentales. Decían que Panenka, un don nadie, le había dejado en evidencia. Yo no le ridiculicé", aclara.


"No estoy harto de hablar del penalti -explica con naturalidad-. La gente sigue interesada por este penalti y eso me gusta. Veo muchos niños interesados y para mí es un orgullo que pase de generación en generación", asegura.


Según su ideólogo, la clave para tirar con éxito este penalti es convencer al portero de que se quiere lanzar de manera convencional, para después tocar suavemente el balón. Todo ello sin olvidar una cláusula innegociable: la práctica. "Uno no puede llegar al punto de los once metros y decir voy a tirar un penalti al estilo Panenka, porque fallará. Debe practicarlo, y mucho", subraya.


Antes de patentar su lanzamiento, Antonin lo probó con el meta del Bohemians 1905. Cansado de que Zdenek Hruska le adivinara sus intenciones a la hora de enfrentarse al penalti, creó un lanzamiento un tanto insólito, algo que durante su carrera repitió en una treintena de ocasiones. "Lancé 30 penaltis de esta manera y sólo una vez fallé. Tuve éxito en un 99,9 %", afirma, sin desvelar el nombre del portero que le paró el penalti.


A sus 64 años, Antonin vive una vida tranquila en su República Checa natal. Presidente de honor del Bohemians 1905, aprovecha su jubilación para practicar fútbol, tenis y ping pong, mientras continúa ligado con algún que otro proyecto empresarial. Del fútbol actual considera que los jugadores están "más preparados físicamente", si bien echa de menos el "buen manejo de balón" de los futbolistas de antaño.