HOCKEY CLUB DE CAMPO

Las jugadoras del Club de Campo defienden el estilo de su histórico triplete

22.05.2019 | 20:00
Las jugadoras del Club de Campo defienden el estilo de su histórico triplete

Madrid, 22 may (EFE).- "No podría jugar de otra manera", asegura Alejandra Torres-Quevedo, internacional del Club de Campo, sobre el estilo "libre y arriesgado" con el que el equipo ha logrado un triplete histórico en Copa, Liga y Trofeo Eurohockey sin perder un partido en toda la temporada.


Sus compañeras Ana Marquínez y Beatriz Figar coincidieron con ella y atribuyeron parte del éxito "al bloque", a juicio de la primera "el más completo" del panorama nacional, pero también a la mano del entrenador Eduardo Aguilar, olímpico en Atenas 2004, que les da "una libertad que se agradece y que a la hora de ver los partidos es muy espectacular".


"La clave del éxito de este equipo", dijo Marquínez durante una visita a la Agencia Efe, "es que tenemos un bloque de jugadoras con mucha experiencia y del máximo nivel, que llevamos mucho tiempo en el equipo".


"Y encima con la suerte de tener una cantera que nos proporciona nuevos talentos. Por eso somos el equipo más completo de la liga y tenemos estos resultados", añadió.


El Club de Campo empezó su racha triunfal el 24 de marzo al ganar la Copa de la Reina en Madrid, la prolongó el 22 de abril con el triunfo en el Eurohockey Club Trophy en Rochester (Reino Unido) y la cerró de forma brillante este domingo con la Liga Iberdrola conquistada en Tarrassa.


Alejandra Torres-Quevedo, de 19 años y en el primer equipo desde hace tres temporadas, aseguró que cuando entran las jóvenes "no se nota la diferencia, pese a que en el equipo hay mucho rango de edad, entre los 32 y los 18 años".


"Los entrenamientos son muy competitivos y las jóvenes nos beneficiamos", aseguró.


"Cuando cambiamos de entrenador", apuntó Ana Marquínez, "notamos mucho que a Edu le gustaba arriesgar, que atacáramos mucho, que desplegáramos nuestro juego. Edu es muy consciente de las características de sus jugadoras, las potencia y aprovecha las ventajas de cada una. No es conservador".


"Nos anima a combinar con un toque, a movernos por el campo y no tener una posición tan fija", añadió la santanderina de 27 años.


"Es nuestro estilo", insistió Torres-Quevedo. "No podría jugar de otra manera, a mí me encanta. Es un juego en equipo, hay goles en los que tocamos todas la bola".


"Jugar contra nosotros no es fácil", destacó Beatriz Figar, de 25 años. "Es un equipo que lleva muchos años ganando y que es la base de la selección y le transmite un poco el juego".


Aunque coincidieron en que la calidad del equipo le obliga a aspirar cada año a ganarlo todo, esta temporada "se dieron muy bien las cosas desde el principio" para atar el triplete.


"Otros años estaba todo más nivelado y es verdad que el calendario nos ha favorecido más que otras temporadas y hemos llegado a todas las competiciones en muy buena forma", dijo Marquínez.


"Y como ganamos la liga regular antes de tiempo, hemos tenido tiempo de preparar mejor el final de liga, porque no teníamos que depender de cómo quedáramos en la clasificación", recordó.


La victoria en la Copa, jugada en su campo, fue particularmente emocionante porque "en cuanto a rendimiento, todo salió rodado".


"Fue el tipo de torneo en el que todo lo que te propones como objetivo, lo consigues", afirmó Figar. "En la final jugamos contra las segundas en liga y prácticamente no hubo partido (5-2 al RC Polo).


Un mes después, en la competición europea, jugaron la final contra las anfitrionas del Holcombe (3-1) y se quitaron "la espina" de un torneo, el segundo de competiciones europeas, que se les había "atragantado" en varias ocasiones.


La victoria, además, les dio fuerzas para encarar el final de la liga.


"Normalmente nos pasaba que cuando volvíamos de Europa llegábamos muy cansadas y eso nos perjudicaba un poco en liga, pero este año ha ido mejor todo", comentó Marquínez.


Las jugadoras del Club de Campo sienten que el triplete (el primero de su equipo desde 1989) ha tenido mayor repercusión de la que hubiera tenido hace unos años, pero nunca la suficiente.


"Somos conscientes de que en un deporte minoritario y además jugando mujeres, lo tenemos todo en contra para que nos reconozcan más", dijo Marquínez. "Notamos la mejoría, pero siempre se agradecería un poco más".


"Al final es un triplete. ¿Cuándo se ve eso en deporte?",se preguntó Torres-Quevedo.


"Es verdad que cada vez salimos en más sitios y cada vez lo dan más a conocer, antes no salíamos nunca en ninguna parte, y ahora también tenemos cada vez más apoyo de patrocinadores en nuestra liga", dijo Figar.


Salvo Torres-Quevedo, que como internacional tiene más ayudas, las otras jugadoras se toman el hockey "como si fuera un hobby, solo que implica un compromiso profesional", describió Marquínez.


Ella está terminando un máster de Educación para ser profesora de ESO y, además, entrena en categorías inferiores; Beatriz Figar también está acabando su carrera, ADE y Relaciones Internacionales, y Torres-Quevedo estudia Ingeniería Industrial.


"Nadie se plantea no estudiar y jugar sólo al hockey, es algo inconcebible. Acabas del hockey y a trabajar", aseguró la más joven del grupo.


"Tienes que aprovechar el tiempo al máximo porque se pierden muchas horas. Si haces una carrera te perjudica, ves a tus compañeros que se pasan toda la tarde estudiando y tú no puedes. Se nota, pero es un esfuerzo que merece la pena", dijo Torres-Quevedo.


"Tienes muchos viajes, muchas horas de entrenamientos, y al final se hace duro", afirmó Figar. "Pero llevamos toda la vida haciéndolo y estamos acostumbradas. Tenemos un nivel grande de disciplina".


Haber ganado la liga les dará acceso la próxima temporada a la nueva Euroliga (EHL), una liga de campeones que, en ese formato, solo la disputaban hasta ahora los clubes masculinos.


"Va a ser un salto de calidad en todos los aspectos", aseguró Marquínez. "Al estar en el mismo campo que la competición masculina, tendrá mucha más repercusión, el ambiente va a ser el mismo, los patrocinadores, la gente que vaya a vernos".


"Siendo el primer año nos apetecía mogollón empezar nosotras", dijo Figar. "Incluso los chicos tenían algo parecido al VAR de fútbol e imagino que nosotras ahora también lo tendremos. Es un avance más".


En un deporte en el que son frecuentes las sagas familiares de jugadores, ni Ana Marquínez ni Alejandra Torres-Quevedo tienen antecedentes. Se los lleva todos Beatriz Figar, hija de los olímpicos César Figar y Mercedes Coghen, capitana de la selección española campeona en Barcelona'92.


"Mi familia por todas partes juega. Es un deporte minoritario y si lo ves en tu familia, te quedas. Para mí es más hobby que para mi madre, no me lo tomo de otra manera, pero ella es un referente, un ejemplo en el deporte y estoy muy orgullosa", afirmó la jugadora.


Torres-Quevedo emprende el próximo sábado viaje a Roma y a Valencia con la selección española.


"Somos 26 jugadoras, entrenando y con partidos contra Italia y Malasia. De ahí saldrá una lista de 18 para la World League 2, que es una semana más tarde. Da puntos para el ránking mundial, y de eso depende con quién te cruces", indicó.


Alejandra ve "bastante factible" la clasificación olímpica de España.


"En el Mundial lo hicimos muy bien, quedamos terceras, y eso te favorece porque en el preolímpico te cruzas con alguien que está más abajo", explicó la internacional.

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