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Roethlisberger, a jugar en la nieve con sus hijos, luego el Salón de la Fama

Roethlisberger, a jugar en la nieve con sus hijos, luego el Salón de la Fama
Roethlisberger, a jugar en la nieve con sus hijos, luego el Salón de la Fama
Estadio DeportivoEstadio Deportivo 4 min lectura

Redacción deportes, 17 ene (EFE).- Luego de 18 años como pasador de los Pittsburgh Steelers a Ben Roethlisberger le espera el Salón de la fama en un lustro, aunque ahora está nervioso porque las nevadas no detengan su vuelta a casa para jugar con sus hijos.

"Estoy nervioso por el futuro... espero que las nevadas me permitan volver para ser esposo y padre de tiempo completo y nunca, nunca, tomar un día libre; está nevando y los niños en casa tienen listo el trineo", fue su primer deseo luego de su último partido.

Roethlisberger, de 39 años, dijo adiós al fútbol americano el domingo con una derrota en postemporada ante los Chiefs 42-21 luego de jugar casi dos décadas bajo la insignia de un mismo equipo; la de los Steelers.

Las normas dictan que para ser elegible para el Salón de la Fama, donde se reconoce a las leyendas de la NFL, deben haber pasado cinco años desde el retiro del jugador; los números de Ben lo respaldan para su ingreso a partir del 2027.

Dueño de dos anillos de Super Bowl, tres campeonatos de la AFC, ocho títulos divisionales; quinto en yardas ganadas por pase en la historia de la NFL, octavo en envíos de anotación, tercero en juegos como titular.

Fue el pasador más joven en levantar el trofeo Vince Lombardi, lo hizo con 23 años antes que estrellas como Patrick Mahomes, su rival del domingo, quien lo consiguió a los 24, los mismos a los que lo logró el máximo ganador Tom Brady, poseedor de siete anillos.

Ya sin la presión del siguiente duelo, el nacido en Lima, Ohio, Estados Unidos, habló con voz entrecortada de lo que significó la aventura que empezó en 2004 con los Steelers.

"Dios me ha bendecido con la habilidad de lanzar una pelota de fútbol, me ha bendecido para jugar en la mejor ciudad; Pittsburgh; con los mejores fanáticos, el mejor equipo y los mejores jugadores de fútbol".

Desde escolar en el Findlay High School's, en Ohio, Roethlisberger destacó por su estatura, mide 1.96 metros y pesa 109 kilos.

En 1998 su posición era de receptor y desde entonces portó el número siete en el jersey en honor a su ídolo John Elway el pasador de los Denver Broncos quien también ganó dos veces el Super Bowl y sólo jugó para un equipo en sus 15 años de carrera.

Ya como mariscal de campo conservó el número en la universidad de Miami, en Ohio; así como a su llegada a los Steelers, elegido en la undécima selección de 2004; fue nombrado novato ofensivo del año y una temporada después triunfó en el Super Bowl XL.

Dieciocho años después, antes que la derrota en Kansas City, la imagen de su despedida quedará en el Heinz Field de Pittsburgh, ante 68.000 aficionados que lo ovacionaron en la semana 17, cuando selló el triunfo sobre los Browns 26-14 con la rodilla en el césped.

Duelo que lo dejó como el tercer pasador con más victorias en un mismo estadio con 98, sólo detrás de su ídolo John Elway con 104 triunfos en el Milehigh Stadium con los Broncos y de Tom Brady, líder con 135, en el Gillete Stadium con los Patriots.

Atrás quedó el próximo partido y Roethlisberger confió en dejar una herencia antes de partir a jugar en la nieve con sus pequeños.

"He estado aquí mucho tiempo y ha sido muy divertido. Espero poder pasar el legado de lo que es ser un Steeler".

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