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Un año sin Reyes

30.05.2020 | 13:00
Un año sin Reyes

El 1 junio de hace un año amaneció con el calendario marcado por el partido de la temporada, la final de la Liga de Campeones que iban a jugar esa noche en Madrid el Liverpool y el Tottenham, pero al mediodía saltó una noticia que convulsionó al mundo del fútbol: José Antonio Reyes fallecía en un accidente de tráfico.

Próximo a cumplir 36 años, lo que hubiera hecho el 1 de septiembre, Reyes no había entrado en la convocatoria del Extremadura, al que había llegado unos meses antes, para el partido que tenían al día siguiente en el Ramón de Carranza, de la penúltima jornada de liga en Segunda.

Esa mañana, tras confirmarse que no jugaría el domingo en Cádiz, partió desde Almendralejo con destino a su Utrera natal en compañía de dos primos con los que estaba en la localidad pacense.

Un trayecto por carretera de poco menos de doscientos kilómetros en uno de sus automóviles -otra de sus grandes pasiones-, un Mercedes con el que pretendía estar en casa horas después.

Pero el rutinario viaje acabó en tragedia poco antes del mediodía y cortó de raíz la vida de un futbolista que se resistía a dejar de ofrecer la magia que desde muy pequeño mostró en sus botas.

La Guardia Civil informó de que un automóvil había sufrido una salida de vía a la altura del kilómetro 18 de la A-376, en dirección a Utrera, en el término municipal de Alcalá de Guadaíra.

Poco después, con un hervidero de rumores y comentarios que corrían por las redes sociales, el Sevilla FC remitió el fatídico mensaje en su cuenta de Twitter: "No podríamos ofrecer una noticia peor. Ha fallecido en accidente de tráfico nuestro querido canterano José Antonio Reyes. Descanse en paz".

El futbolista y un primo 23 años murieron y el otro resultó herido grave, aunque felizmente hoy está recuperado de sus lesiones.

Reyes fue uno de los jugadores mas precoces que ha dado la muy prolífica cantera del Sevilla y entre sus logros está el de ser el sevillista más joven en debutar con el equipo en Primera, con 16 años.

Abierto y jovial, dejó cariño y buenos recuerdos en todos los clubes por los que pasó, incluida la selección española, y desde el primer momento en el que se conoció su muerte se sucedieron las muestras de condolencias y pesar desde todos los ámbitos, no solo del fútbol, también del deporte en general, la cultura o la política.

El presidente del Sevilla, José Castro, utrerano como él, calificó a Reyes como una "leyenda" del club y una "gran persona", y ofreció el Sánchez Pizjuán para instalar su capilla ardiente.

Sergio Ramos, capitán del Real Madrid, también canterano del Sevilla y amigo personal, aseguró que se encontraba "roto" y "destrozado".

La Real Federación Española de Fútbol anunció el aplazamiento de los partidos de la entonces denominada Liga 1/2/3 que debían disputarse ese domingo.

En los prolegómenos de la final de la 'Champions', que a la postre se adjudicó el Liverpool al vencer por 2-0 al Tottenham, en el estadio del Atlético de Madrid se guardó un respetuoso minuto de silencio en memoria de Jose Antonio Reyes, también exatlético y vinculado durante su carrera con otro conjunto inglés, el Arsenal.

Ese salto al equipo entonces entrenado por el francés Arsene Wenger fue su primera despedida del Sevilla, motivada por la falta de liquidez del club andaluz y la gran proyección del utrerano, que mostró sus dotes en la ciudad deportiva desde pequeño, en la que resaltaba por su velocidad, desborde y sus cualidades de pasador.

La meteórica escalada de Reyes motivó que el Sevilla, entonces presidido por José María del Nido y en plena fase de modernización, se desprendiera de él mediada la temporada 2003-04.

Reyes, sin apenas haber salido de su pueblo, se fue entre lágrimas al extranjero, pero con el convencimiento de que era lo mejor para su carrera y para el Sevilla.

Su irrupción en el fútbol inglés continuó con un período de continuos cambios de aires, pero siempre dejando su impronta de jugador diferente y con clase.

Real Madrid, Atlético de Madrid y Benfica portugués fueron sus siguientes pasos hasta la vuelta al Sevilla en la temporada 2011-12 para cubrir la segunda etapa en su club de siempre, cuando ya el conjunto hispalense se había ganado un nombre en Europa.

Reyes estuvo en el Sevilla hasta la campaña 2015-16 y otra vez fue despedido con gran cariño por la afición, hasta el punto de que su rostro era uno de los del mural gigante que lucía en la fachada del Sánchez Pizjuán, ahora en plena fase de remodelación.

El habilidoso mediapunta sevillano probó en el Espanyol, donde también dejó su sello y cariño, y ya en la recta final de su carrera aterrizó en el Córdoba en LaLiga 1/2/3 para que ayudara a sacarlo de un posible descenso, a lo que contribuyó con éxito.

Reyes, con 35 años pero con ganas de seguir disfrutando de una pasión que le había dado fama y dinero, no tuvo problemas para probar en China, en el Xinjiang Tianshan, en el que estuvo unos meses antes de regresar a España y firmar por el Extremadura.

Fue un accidente de tráfico el que tuvo que retirar trágicamente a un jugador que queda en la historia y con datos como el de ser el que más trofeos de campeón de la Liga Europa tiene (cinco) -tres con el Sevilla y dos con el Atlético-, más un título de Liga con el Arsenal, otro con el Real Madrid o haber sido mundialista con la selección en Alemania 2006.

Pero, un año después de su muerte, lo que nadie olvida y aún tiene muy presente es la sonrisa y la bondad de una persona que siempre la regaló a todos los que convivieron con él.

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