FÚTBOL LALIGA SANTANDER

Messi y la COVID

08.09.2020 | 12:12
Messi y la COVID

Madrid, 8 sep (EFE).- Durante once días, desde el envío de un burofax hasta su entrevista definitiva, el presumible adiós de Leo Messi convulsionó el fútbol español por encima, incluso, de la interminable incertidumbre que genera desde hace tiempo el coronavirus, que va a condicionar la marcha de LaLiga que viene y que echa a andar el próximo fin de semana plagada de protocolos y dudas.


LaLiga 2020-21 echa a andar sin saber qué le va a deparar el futuro, con más intrigas que certezas, sometida al desarrollo, a la evolución y al estado de la Covid 19 que va a marcar la pauta social, económica y deportiva en los próximos tiempos.


La fuga de Messi hacia otro país aventuraba un paisaje oscuro para el fútbol español. Más allá del efecto devastador, anímico y posiblemente deportivo, que hubiera generado en su club, la competición se hubiera quedado sin su principal, y ya casi único, gran reclamo.


La fuga de talentos ha sido habitual en los últimos tiempos. Un goteo de despedidas que ha puesto en cuestión si aún la española es la mejor liga del mundo. Messi ilumina el titular. Después, apenas quedan nombres con repercusión, estrellas de primera línea.


Se marchó Neymar, después Cristiano Ronaldo y el alto riesgo sobre la interpretación de una cláusula evitó la emigración de Messi y la despoblación de nuestro fútbol, ya puesto en evidencia sobre el césped en la fase final de Lisboa de la Liga de Campeones.


La última Champions, resuelta de forma precipitada y en pocos días, demostró que el juego en España va a otra velocidad. Por detrás de las grandes potencias. El Barcelona, el Atlético y el Real Madrid fueron sonrojados de una u otra manera por equipos que ahora juegan a otra cosa. Al nuevo estilo que marca tendencia.


El panorama no es alentador. El coronavirus ha generado una crisis social, deportiva y económica que ha dejado sin margen de maniobra a los grandes clubes. Los transatlánticos de entonces, como el Barcelona y el Real Madrid, solventaban sus crisis a golpe de talonario. Para cualquiera de ellos era lo mejor que había en el mercado.


Ya no es así. Antes de la invasión de la Covid el escenario ya había variado con la entrada en acción de jeques, príncipes y millonarios, mecenas de entidades con historia que a base de petrodólares han reforzado sus plantillas con los nombres más reputados de cada momento.


España se ha quedado atrás. Solo con el señuelo de su historia. Pero sin mercado al que acudir y sin recursos para persuadir a las estrellas.


Con toda esa inquietud además de las sospechas que genera cada día que pasa el coronavirus regresa ya una campaña. La competición, que echó el cierre dos meses atrás después de completar el torneo a marchas forzadas, irrumpe de nuevo el próximo fin de semana cargado de incertidumbre, de pautas a seguir y de eventuales respuestas ante cualquier contratiempo que genere la pandemia.


El caos generado en la última fecha del curso pasado en LaLiga Smartbank (Segunda División) entre el Deportivo y el Fuenlabrada ha puesto sobre aviso a los responsables de la organización, que han llenado folios y folios de alternativas y posibles soluciones ante cualquier escenario con el que tropiece en su recorrido.


Un paso en falso puede arruinar el programa. Sin futuro, fecha a fecha y a la espera de una solución sanitaria que haga frente al Covid, echará la pelota a rodar.


Espera a la liga que comienza un recorrido sin rumbo fijo más allá de la próxima jornada. Con los estadios aún vacíos, con exigentes medidas de precaución y con la amenaza de los positivos del virus cada día.


El fútbol se mueve en plena crisis. En la recesión provocada por las secuelas de la pandemia que lo arrasó todo. Sin grandes fichajes, sin sonados traspasos. Es época de austeridad, de cantera, de intercambios de jugadores.


Refuerzos como el meta croata Ivo Grbic, para el Atlético Madrid, o la llegada del bosnio Miralem Pjanic del Juventus, a donde fue Arthur Melo, por el Barcelona que ya tenía contratado al portugués Trincao; el regreso al Real Madrid del noruego Martin Odegaard; el paso al frente del Sevilla con Ivan Rakitic y Oscar Rodríguez y del Villarreal, que convenció a Take Kubo, Francis Coquellin, Dani Parejo y Jerónimo Rulli, han sido los movimientos mas llamativos de un mercado menos dinámico que nunca.


Ha sido el regreso al fútbol español del veterano David Silva después de diez años en el Manchester City, lo que más ruido ha generado en las idas y venidas de los equipos, que arrancarán el próximo fin de semana casi con lo puesto.


El Cádiz, el Huesca y el Elche son los nuevos inquilinos de la máxima categoría del fútbol español que ha perdido por ahora al Leganés, al Mallorca y al Espanyol y que ha encontrado una serie de pautas para paliar cualquier contingencia a causa del coronavirus.


La definición de estadios alternativos de cada equipo por si no se puede jugar en un momento dado en los recintos habituales, la obligación de que haya al menos siete jugadores de la primera plantilla en los partidos, o la imposibilidad de aplazar más de un partido por el coronavirus, son algunas de las normas vinculadas con las potenciales consecuencias derivadas de la pandemia, que maneja también la alternativa de un 'play off' para resolver la competición si no se pudiera terminar con el sistema habitual.


Vuelve Laliga, vuelve la competición plagada de pautas, protocolos y temores. Echa a andar sobre el riesgo en un empeño contra el tiempo y amparada en el buen hacer del destino. Arranca el viernes. Para que la normalidad supere a la amenaza.


Santiago Aparicio

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