FÚTBOL REAL MADRID

La 'Champions' de la épica

30.05.2022 | 20:03
La 'Champions' de la épica

Madrid, 30 may (EFE).- Karim Benzema 'disfrazado' de Cristiano Ronaldo, la dimensión de Thibaut Courtois, la consagración de Vinícius Junior, la mano de Carlo Ancelotti, la relación especial de Rodrygo con la Liga de Campeones y la silla de David Alaba, son claves e imágenes para el recuerdo de la decimocuarta Copa de Europa del Real Madrid, la de las remontadas y la épica.

El mérito indiscutible de imponerse al gran aspirante, PSG, en octavos; al anterior campeón, Chelsea, en cuartos; el favorito, Manchester City, en semifinales; al dominador reciente con tres finales en cinco ediciones, Liverpool. El Real Madrid de Carlo Ancelotti firmó su Liga de Campeones de mayor dificultad agarrado a la épica, dando lecciones de resistencia y de fe que supo en qué momento y cómo explotar ante equipos que le dominaron.

BENZEMA, 'DISFRAZADO' DE CRISTIANO

A su 'Champions' perfecta solo le faltó el gol en la gran final y fue porque el colegiado lo anuló a instancias del VAR, cuando el Real Madrid asestó el primer golpe al borde del descanso. Karim Benzema ha sido el jugador de la competición, su dominador absoluto, exhibiendo una superioridad ante cualquier rival que se pusiese enfrente. Nadie encontró la fórmula de poner freno al talento del delantero francés, a puertas de su primer Balón de Oro, instalado en los mejores números goleadores de su carrera.

Benzema ejerció de capitán y siempre fue el gran referente blanco. Máximo goleador de la Liga de Campeones con quince tantos en doce partidos, cifras solo al alcance de Cristiano Ronaldo en su etapa madridista, al que igualó alguno de sus récords en el camino, como poner su firma a dos tripletes consecutivos en eliminatorias. Cuando su equipo le necesitó, Karim siempre estuvo. Triplete al PSG en octavos, cuatro tantos al Chelsea en cuartos, tres al City en semifinales. Con tiempo de repartir dos asistencias de gol y mejorar a cada compañero que le busca en el campo, creando una complicidad decisiva con Vinícius. El futbolista introvertido se convirtió con los años en un líder nato.

LA DIMENSIÓN DE THIBAUT COURTOIS

Nadie fue tan decisivo en la portería como Thibaut Courtois en la competición. Y por si no había quedado claro en el camino, con su penalti detenido a Leo Messi, las paradas a Kylian Mbappe, las manos que evitaron la debacle tras tirar por tierra la ventaja ante el Chelsea en el Bernabéu, los reflejos ante Grealish cuando todo parecía perdido contra el Manchester City, su figura se impuso en el Stade de France para responder al asedio del Liverpool.

Desde Iker Casillas no se recordaba un portero con un papel tan decisivo en una final. Las nueve paradas de Courtois generaron impotencia en el Liverpool. Un gigante insuperable que realizó 61 intervenciones a disparos a puerta en el campeonato, un 25% más que cualquier otro arquero. No tuvo mejor forma de sacarse la espina de Lisboa y cumplir el sueño de ser campeón de Europa con el Real Madrid. Esperó durante años que se hiciera realidad su deseo, peleó por él y pone su nombre a una Copa de Europa como en el pasado lo hizo Zinedine Zidane con su volea, Sergio Ramos con su testarazo del minuto 93 o Gareth Bale con su chilena.

LA CONSAGRACIÓN DE VINÍCIUS

En una temporada en la que tras ofrecer 200 millones sin éxito por un jugador que acababa contrato meses después, Kylian Mbappé, y todo el curso a la espera de que se hiciese oficial su llegada para acabar renovando por el PSG, el inquilino madridista en su demarcación, el brasileño Vinícius, dio el salto de calidad que se le demandaba. Si algo ha demostrado en los años previos, víctima de mofas y memes por su falta de puntería, es que nada afecta a la confianza que tiene en sí mismo. Mucho menos los rumores sobre el fichaje de uno de los mejores jugadores del mundo.

Si Mbappé llegaba al Real Madrid, tendría que haber jugado en otra demarcación porque el carril izquierdo tiene, por muchos años, el nombre de 'Vini'. El fútbol le tenía reservado el tanto del triunfo de la 'decimocuarta' y en la competición fue mucho más. El futbolista al que siempre recurrieron sus compañeros cuando hubo que generar desequilibrio. Con 83 regates, no hubo nadie que se marchase en más ocasiones de rivales. Seis asistencias de gol. Un futbolista indiscutible que no para de crecer.

LA MANO DE CARLO ANCELOTTI

Tras la 'décima', la conquista de la 'decimocuarta', que le convierte en el técnico más laureado de la historia de la Liga de Campeones cuando menos lo esperaba, lleva el sello táctico de Ancelotti. El Real Madrid fue en 'Champions' como aquella selección italiana que ganaba desde su fortaleza defensiva y la fe ciega en sus recursos. Entendió 'Carletto' que el 4-3-3 con el que dominaba con autoridad en la Liga española, no le daría para ser campeón de Europa.

Cuando llegaron rivales de poderío, equipos con capacidad económica para proyectos millonarios con los que hoy en día es difícil competir, Ancelotti armó a su equipo con un cuarto centrocampistas y la entrada de Fede Valverde fue un factor decisivo en las eliminatorias y la final, con su disparo que se convirtió en asistencia para el gol de Vinícius en el único remate entre los tres palos del equipo blanco. Carlo es el gran triunfador de la temporada. Cuando pensaba que su carrera iba menguando y ya no dispondría de la oportunidad de dirigir a un grande. Con su mano especial en la gestión de grupos, cercano a los jugadores, siempre honesto y directo en el mensaje. Vencedor de duelos tácticos con un libreto que evoluciona con la gente joven que va añadiendo al equipo. En evolución constante. El mejor representante del Real Madrid en cada comparecencia con un dominio total de la escena.

LA RELACIÓN DE RODRYGO CON LA 'CHAMPIONS'

Ni el brasileño encuentra palabras para explicar la magia que siente cada vez que juega una competición a la que tiene tomada la medida. El éxito de la 'decimocuarta' no se entiende sin los goles de Rodrygo, hasta cinco, tres de ellos cuando al Real Madrid se le daba por eliminado. Su dificultad para encontrar el gol en Liga contrasta con su inspiración en la 'Champions', con la que extiende un idilio especial.

La final dejó menor protagonismo del esperado y del merecido por Rodrygo. Si el Real Madrid estaba en el Stade de France fue por su irrupción con hambre ante el Chelsea para encontrar el pase de museo de Luka Modric con el exterior y por sus dos goles en 87 segundos para la historia en el tiempo añadido de la vuelta de semifinales ante el Manchester City. Como Ramos en Lisboa, Rodrygo unió su nombre a la épica para pasar a ser bautizado como 'míster Champions'.

LA SILLA DE ALABA

Es la imagen icónica de la 'decimocuarta'. El resultado de la locura cuando se entra en trance tras remontar al PSG y marcar tres goles que significaban el golpe de autoridad en el mensaje de hambre de éxito, del regreso del rey de la competición. La silla de un miembro de seguridad elevada al cielo de Madrid por David Alaba, que entendía en ese momento la grandeza del club en el que quiso jugar para cambiar su vida de éxito en el Bayern.

El éxito en instantáneas para el recuerdo, como el abrazo de Luka Modric a Ancelotti nada más acabar la final, subido en su entrenador un jugador eterno que ejerció un poder en el juego impropio de su edad. La emoción incontrolable de Marcelo en el último capítulo de su leyenda, el adiós junto a Gareth Bale e Isco Alarcón de ganadores de cinco Copas de Europa en una generación que ya ha pasado a la historia.

Roberto Morales

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