OLIMPISMO TOKIO 2020

Los atletas sudaneses en Japón esperan que el proceso de paz potencie el deporte

04.09.2020 | 10:12

Maebashi (Japón), 4 sep (EFE).- La delegación olímpica de Sudán del Sur, que se encuentra en Japón entrenando desde hace meses para los pospuestos JJ.OO., sigue a distancia el proceso de paz emprendido en su país, que esperan que contribuya al desarrollo del deporte en la nación.


Los cinco miembros de la delegación olímpica sudanesa, compuesta por cuatro atletas y un entrenador, permanecen en la ciudad de Maebashi (al norte de Tokio) desde noviembre de 2019, aprovechando el aplazamiento de la cita hasta 2021 y la prolongación de su estancia para pulir debilidades y ofrecer su mejor actuación.


"Con la llegada de la paz el país considerará las áreas que va a desarrollar. Tengo grandes esperanzas en el desarrollo del deporte también. Cuando esta paz se implemente realmente y todo vaya bien, por supuesto la situación de los deportes cambiará", dice a Efe el capitán del equipo, el corredor Abraham Majok Matet Guem.


Guem, atleta de 21 años especializado en los 1.500 metros lisos, asiste en la distancia "con alegría" al proceso abierto en Sudán tras la firma a finales de agosto de un acuerdo de paz preliminar entre el Gobierno y gran parte de los movimientos armados del territorio, sumido en guerra civil y conflictos armados durante los últimos 60 años.


"La firma de la paz nos da esperanzas como ciudadanos jóvenes y sentimos que en un futuro cercano podremos disfrutar de nuestro país" sin tener la mente centrada en sobrevivir, dice el corredor de Sudán, independizado en 2011 tras el largo conflicto interno.


DEPORTE PARA EL ENTENDIMIENTO


Al igual que ocurriera con el equipo olímpico sudanés y la ciudad nipona de Maebashi, donde recalaron gracias a la promoción deportiva que lleva a cabo en Sudán la Agencia de cooperación internacional de Japón (JICA), que actualmente organiza los eventos deportivos más relevantes en aquel país, Guem considera que el deporte es una herramienta poderosa para la construcción y promoción de la paz.


Estas competiciones no sólo sirven para identifica el talento deportivo en el país, que de otra forma pasaría desapercibido, sino que propician el desarrollo de vínculos entre los propios ciudadanos al reunir bajo el mismo techo a personas de todo el país.


"Si no te conozco y sé que tu familia está luchando contra mi familia, conjeturaré que me odias. Pero cuando te conozco y nuestra interacción es totalmente diferente, volveré a casa con una mentalidad diferente a la que traje (...), contribuyendo a la construcción de la paz y del talento" deportivo, opina Guem.


UNA OPORTUNIDAD EN EL APLAZAMIENTO DE TOKIO 2020


Ese mismo pensamiento es el que fundamenta la estancia del equipo en la ciudad de Japón, un país sobre el que apenas sabían nada antes de llegar para entrenarse de cara a los JJ.OO de Tokio 2020.


El equipo, comandado por el entrenador Joseph Rensio Tobia Omirok, de 59 años, debía permanecer en la localidad hasta julio, cuando debían trasladarse a la Villa olímpica, pero el aplazamiento de los Juegos Olímpicos puso patas arribas meses de trabajo.


"(El retraso) Me impactó y pensé que nos mandarían de vuelta a Sudán del Sur", dice Lucia Moris, de 19 años, corredora de 100 y 200 metros y la única mujer de la delegación sudanesa para Tokio 2020. "Cuando decidieron que nos quedábamos estaba emocionada", dice la sudanesa, que duda de haber podido mantener de otra forma el ritmo.


Guem, por su parte, confiesa que tuvo "sentimientos encontrados" cuando el 24 de marzo se anunció el retraso hasta el verano de 2021 de la cita olímpica. "Si nos hubieran mandado de vuelta habría sentido que nuestra misión habría sido un fracaso, porque no completé aquello para lo que vine", dice.


Por otro lado, sintió que el aplazamiento podía convertirse en una ventaja. "Tendré tiempo suficiente para fortalecer mis debilidades y hacerme fuerte para competir el próximo año".


ENTRENAMIENTOS MÁS COMPLETOS


Tanto Guem como Moris y los otros dos miembros del equipo, el atleta de 400 metros vallas Joseph Akoon Akoon (18 años) y el atleta paralímpico Michael Machiek Ting Kutjang (29), coinciden en que su estancia en Japón les ha permitido hacer ciertos ejercicios a los que no tendrían acceso en su tierra natal.


"Tenemos todo lo necesario para un entrenamiento apropiado, incluido gimnasio, que no lo hacemos mucho, porque requiere dinero", dice Guem, quien explica que mientras el programa es el mismo, la gran diferencia está en el asesoramiento (trabajan diariamente con entrenadores y atletas nipones) y el equipamiento.


La estancia de los atletas sudaneses en Maebashi, financiada con donaciones de la ciudadanía y la promoción de firmas deportivas, incluye manutención y la provisión de equipo como uniformes o zapatillas, un bien al que no todos los atletas tienen acceso en Sudán del Sur, donde no es raro que entrenen descalzos.


Preguntados por sus expectativas sobre la celebración de los Juegos en 2021, los deportistas sudaneses no esconden sus dudas.


"Siempre me estoy preguntando: 'Si la situación del coronavirus continúa en julio del próximo año y no se encuentra una vacuna en el mundo, ¿tendrán lugar los Juegos Olímpicos?' Esas palabras siempre rondan mi mente y todavía no estoy 100 % seguro de que se celebren", dice Guem, que, aún así, sigue dándolo todo para hacer una buena actuación.


Los próximos JJ.OO. de Tokio serán los segundos con representación de Sudán del Sur, que envió un equipo de tres atletas por primera vez a la competición deportiva internacional en Río 2016.


Por María Roldán

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