De cómo tirar un buen partido en un cuarto de hora

26.09.2019 | 22:06

El Sevilla FC se fue de vacío de Ipurua, pese al excelente planteamiento inicial de Lopetegui, y se fue de vacío por sus errores individuales. Justo cando se lesionó Carriço, a koundé le sonó el despertador, pero entró al campo aún dormido y cometió un doble error grave y clave -como los que cometía en ocasiones en el Girondins- que sacó a los nervionenses del partido.

Ahora, se le tildará de bluff, pero Monchi no pagó esa elevada por lo que Koundé ya es, sino por lo que supuestamente va a ser, porque, por sus condiciones, se le adivina un gran futuro y porque su gran punto débil, el de la falta de concentración o exceso de confianza, se puede corregir. Tiene sólo 20 años.


Otros con más edad, como Vaclík, también cometieron fallos que costaron goles. El meta checo no midió bien ni avisó a Diego Carlos de que se la dejara, primero, y después, para colmo, puso una barrera horrible, en el definitivo 3-2 de Cote.

Pese a la derrota, quedó claro que Lopetegui hizo un buen planteamiento. En casa le cuesta más, pero de visitante no se ve obligado moralmente a llevar la iniciativa y puede jugar en función del rival. Jugar sólo a explotar sus debilidades. Jugar a hacerle daño. Y pocos conocen tan bien cómo juega el Eibar de Mendilibar como el ahora técnico del Sevilla, dado que entre su residencia familiar e Ipurua distan únicamente 60 kilómetros y se trata del estadio de Primera, pues, que más veces ha visitado para ver fútbol.

El técnico vasco sabía perfectamente, por ende, que el Eibar le iba a presionar alto y que, siendo así, saldría con su defensa muy adelantada, casi en el centro del campo, por lo que apostó por meter a cuatro mediocentros, para que hubiese más líneas de pase en la salida, y por colocar a Munir en punta, para explotar su velocidad a la espalda de la zaga armera. Y le salió de maravilla... hasta la lesión de Carriço, claro.

Parecía un partido ideal para De Jong, porque el holandés habría sido una buena vía para sortear con pases largos la agresiva presión local, pero Lopetegui fue valiente y armó un plan para sacar bien el balón jugado desde atrás y para, ya en tres cuartos, aprovechar las carreras de Ocampos y el propio Munir.

Todo iba sobre ruedas, pero Koundé erró, el Eibar se creció y el Sevilla terminó cayendo, en un cuarto de hora para olvidar

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