La particular maldición que persigue al Sevilla en la Supercopa

La particular maldición que persigue al Sevilla en la Supercopa
Es la tercera final de la Supercopa que el Sevilla pierde en la prórroga. - C. Carrillo
Estadio DeportivoEstadio Deportivo 5 min lectura
El Sevilla, tras perder la Supercopa de Europa ante el Bayern Múnich (2-1), ha acaparado elogios por la garra y el orgullo exhibidos en Budapest, por su resiliencia y su espíritu de lucha para sobreponerse a momentos difíciles, en este caso sin un final exitoso al mantenerse su 'maldición' cada vez que ha llegado a la prórroga en este torneo.

El equipo entrenado por Julen Lopetegui, tras ganar en agosto su sexta Liga Europa frente al Inter de Milán (3-2), otro coloso, cayó este jueves en el Puskas Arena ante un mastodonte futbolístico como el Bayern, pero su coraje, lucha y bravura, su carácter para no rendirse nunca, han despertado admiración en distintos ámbitos del fútbol.

"Honor al rival. Honor al Sevilla FC. ¡Ha sido un duro adversario! ¡Suerte en el futuro!", escribió en su cuenta de Twitter el club bávaro, campeón de esta Supercopa, con un gol en la prórroga (minuto 104) del español Javi Martínez, y un mes antes de una Liga de Campeones en la que, en los cuartos, le hizo un 8-2 a todo un Barcelona.

También felicitó al conjunto sevillista, a pesar de su derrota, la Real Federación Española de Fútbol: "El fútbol español está orgulloso de vuestro trabajo y sacrificio, Sevilla FC. ¡Gracias por la entrega y la pasión con la que disputáis cada balón! ¡Os quedan muchas noches históricas por vivir!", indicó en su cuenta de Twitter.

Elogios similares le dedicaron exsevillistas como el exdelantero francomalí Frederic Kanouté, Andrés Palop, el argentino Nico Pareja, Vicente Iborra o Sergio Reguilón, aunque al final los hombres de Lopetegui, a pesar de caer con orgullo y con honra, se vieron privados, por quinta vez consecutiva, del título de la Supercopa europea.

En Budapest, a pesar de la buena imagen dada por el conjunto del barrio de Nervión, se confirmó que esta competición no se le da muy bien, al contrario que su torneo fetiche, la Liga Europa, pues el Sevilla ha disputado seis finales de la Supercopa desde 2006 y sólo ha conquistado una, precisamente la primera hace catorce años ante el Barcelona en Mónaco (0-3).

Además, los sevillistas vieron cómo se ampliaba la especie de 'maldición' que parece perseguirles en las prórrogas en el torneo que enfrenta a los campeones de la 'Champions' y de la 'Europa League', pues en sus dos anteriores finales también cayeron en el tiempo extra.

En la primera, ante el Barcelona (5-4) en 2015 en Tiflis, la derrota llegó tras un partido loco en el que el argentino Éver Banega adelantó a su equipo y luego un doblete de Messi y sendos goles de Rafinha y Luis Suárez parecieron darle el triunfo culés.

Sin embargo, los andaluces, fieles a su lema del 'Dicen que nunca se rinde', empataron a cuatro por medio del fallecido José Antonio Reyes, del francés Kevin Gameiro y del ucraniano Yevhen Konoplyanka, hasta que Pedro Rodríguez les aguó la fiesta con el 5-4 en la prórroga.

Algo parecido le ocurrió un año después, en la Supercopa de Europa de 2016 en Trondheim (Noruega), donde, tras remontar el 1-0 de Marco Asensio, con tantos del argentino Mudo Vázquez y Konoplyanka, el madridista Sergio Ramos forzó en el descuento una prórroga que luego decidió Dani Carvajal (3-2).

El Sevilla, ganador de diez títulos en los últimos 14 años (6 Copas de la UEFA/Liga Europa, una Supercopa de Europa, otra de España y dos Copas del Rey), vivió otra decepción después de llegar a la prórroga en una final en el torneo copero de 2016, cuando cayó con dos goles en el tiempo extra ante el Barça (2-0) en el Calderón.

Aún así, y tras haber perdido en la prórroga cinco de las veinte finales disputadas en lo que va de siglo, el equipo andaluz también salió airoso en dos de ellas después de llegar al tiempo extra, ambas en la UEFA/Liga Europa: en 2007 ante el Espanyol (2-2, 3-1 en los penaltis) en Glasgow y en 2014 contra el Benfica (0-0, 4-2 en los penaltis) en Turín.