30 aniversario

Messi recuerda a su padre antes de recibir el Princesa de Asturias: "Estaba muy ilusionado con este premio, seguro que lo disfruta ahí arriba"

Leo Messi aterriza en Oviedo para recibir el Premio Princesa de Asturias de los Deportes, donde dejó reflexiones sobre la presión en el fútbol, la importancia de disfrutar del camino y los valores que aprendió en el Barça. El argentino también recordó emocionado a su padre y su compromiso solidario con los más pequeños

Messi recuerda a su padre antes de recibir el Princesa de Asturias: "Estaba muy ilusionado con este premio, seguro que lo disfruta ahí arriba"

Messi se prepara para el premio Principe de AsturiasIMAGO

María FuentesMaría Fuentes 11 min lecturaSin comentarios

Leo Messi está acostumbrado a llenar estadios, levantar trofeos y despertar admiración allá donde va. Pero este jueves, en Oviedo, no ha necesitado marcar un gol para volver a conectar con miles de personas. El argentino cambió el césped por el Palacio de los Deportes, donde más de 6.000 asistentes escucharon sus reflexiones sobre el éxito, la presión, los sacrificios y los valores que le han acompañado durante su carrera.

En la víspera a recibir el Premio Princesa de Asturias de los Deportes, el futbolista del Inter Miami dejó un mensaje que resume su manera de entender la vida: "Hay que disfrutar del proceso y no solo quedarse con el resultado; para crecer hay que aprender de la derrota y saber perder es lo más importante, aunque también hay que saber ganar". Había, ente los asistentes, alrededor de 1.500 escolares de la comunidad educativa asturiana que han participado en El juego del 10, una iniciativa del programa cultural Toma la palabra, y otros miles de aficionados que no quisieron dejar pasar la oportunidad. El cariño que recibió desde su llegada a Asturias tampoco pasó inadvertido para el protagonista. "Ver que me siguen teniendo este cariño en España es una felicidad enorme. Es un orgullo estar aquí con ustedes", reconoció.

Messi reivindica el camino por encima de los resultados

Con una trayectoria en la que ha conquistado los principales títulos individuales y colectivos, Messi podría haber centrado su intervención en los éxitos que le han convertido en una leyenda. Sin embargo, prefirió poner el foco en todo lo que hay detrás de una victoria y en la necesidad de asumir que perder también forma parte del deporte.

"Con el tiempo valoras más todo lo conseguido porque llegar a una final es muy complicado y ganarla aún más. Lo que quieres es ganar, pero hay que quedarse con todo el proceso porque en este deporte se pierde más que se gana", explicó. Su reflexión estuvo dirigida especialmente a los más jóvenes, a quienes animó a no convertir la competición en una fuente permanente de presión.

El argentino recordó que su relación con el fútbol comenzó mucho antes de los grandes estadios y los títulos. "Siempre disfruté de jugar al fútbol y desde que era chiquito estaba con la pelota", señaló. Esa pasión, según defendió, es la que debe mantenerse durante la formación de cualquier deportista, sin que las expectativas externas terminen eclipsando las ganas de jugar. "Fuera hay muchos chicos que se exigen mucho y que tienen una presión enorme. Eso, en vez de ayudarles, es peor. Uno tiene que disfrutar de lo que hace y si le gusta siempre termina dando un plus", añadió.

El vestuario del Barcelona y los recuerdos de sus primeros goles

La conversación también permitió viajar a los primeros años de Messi en el primer equipo del Barcelona. Durante el acto se proyectaron algunos de sus tantos más recordados, incluido el primero que marcó con el conjunto azulgrana ante el Albacete. Las imágenes provocaron una reacción inmediata en las gradas, donde los asistentes acompañaron los goles con cánticos como si estuvieran presenciándolos de nuevo en directo.

Aquellos recuerdos llevaron al argentino hasta la etapa en la que tuvo que hacerse un hueco en un vestuario repleto de estrellas siendo todavía un adolescente. "Llegué a un equipo de Primera lleno de estrellas cuando tenía 17 años. Era un equipo maravilloso con gente como Ronaldinho, Xavi, Puyol y era difícil", reconoció. Lejos de presentar aquel desafío como una cuestión de adaptación táctica o de jerarquías, Messi explicó que su manera de afrontarlo consistió en mantener la esencia que le había acompañado desde niño. "Había que olvidarse de todo y hacer lo que hice desde que era chiquito. Era parte de ellos y disfruté", recordó.

El paso del tiempo no ha borrado la importancia de aquella etapa, en la que comenzó a compartir vestuario con algunos de los futbolistas que marcaron una época en el Barcelona. También le permitió aprender que llegar a la élite exige mucho más que talento. En una entrevista concedida a EFE, el argentino profundizó en esa idea al hablar de las responsabilidades que acompañan a un jugador profesional. "Cuando uno está ahí no es solo jugar al fútbol, sino que el fútbol es una consecuencia de muchas cosas que se tienen que hacer, muchas responsabilidades que tiene uno antes de ir a entrenar o ir a jugar", afirmó.

Messi también se refirió a la búsqueda de la excelencia y a la importancia de trabajar cada día. "Se entrena como se juega no son solo palabras", aseguró. En su caso, la competitividad le acompaña desde pequeño, hasta el punto de admitir que tampoco le gusta perder "ni los partiditos cortos de los entrenamientos". Para él, entrenar es una oportunidad para crecer, mejorar y llegar a la competición con las mejores herramientas posibles.

Un premio que también emocionaba a su padre

Más allá de los recuerdos deportivos y del cariño recibido, la visita a Asturias tiene para Messi un significado que va mucho más allá del fútbol. El argentino confesó que su padre, Jorge Messi, fallecido el pasado 8 de agosto, estaba especialmente ilusionado con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes que recogerá este viernes en el Teatro Campoamor, durante una ceremonia presidida por los reyes de España.

"Mi padre estaba muy ilusionado con el premio Princesa de los Deportes, seguramente lo esté disfrutando también", explicó en declaraciones a EFE. Según recordó, Jorge Messi estaba muy feliz por un reconocimiento que consideraba importante no solo por lo conseguido dentro del campo, sino por todo lo que hay detrás de una carrera deportiva.

Su padre insistía en que debía desplazarse hasta Oviedo para recoger el galardón, aunque ambos eran conscientes de que los compromisos con el Inter Miami podían complicar el viaje. Para Messi, el premio supone una distinción que conoce y valora especialmente después de haber vivido más de veinte años en España. "Oviedo va a ser una ciudad muy especial que me va a dejar un lindo recuerdo", afirmó. El futbolista se mostró "muy ilusionado", "muy feliz" y "muy agradecido" por una distinción que reconoce tanto su trayectoria como el compromiso que ha mantenido con diferentes causas solidarias.

Los valores que recibió de sus padres son los mismos que intenta transmitir ahora a sus tres hijos junto a Antonela Roccuzzo. El respeto, la responsabilidad y la solidaridad forman parte de una manera de entender la vida que, según explicó, no se queda en las palabras ni en los gestos públicos. A través de su colaboración con el SJD Pediatric Cancer Center Barcelona, dedicado a la atención de niños con cáncer, y de distintas ayudas ante emergencias como la dana o los incendios del pasado verano en la sierra oeste de Madrid, Messi y su familia han tratado de contribuir a mejorar la vida de quienes más lo necesitan.

El argentino reconoció que intenta mantenerse informado sobre lo que ocurre en el mundo y ayudar siempre que está en su mano. También quiso dejar claro que no todas sus acciones solidarias han buscado notoriedad. "Uno lo hace de corazón porque lo siente", afirmó, al explicar que en otras ocasiones ha colaborado sin que nadie se enterase, porque no necesitaba hacerlo público.

El jurado del Premio Princesa de Asturias de los Deportes ha reconocido su "deslumbrante talento" y su "excepcional trayectoria deportiva", pero también su labor continuada para promover el acceso a la educación y a la atención sanitaria de los niños más desfavorecidos. Tras cerca de cincuenta minutos de conversación, Messi abandonó el Palacio de los Deportes entre los mismos aplausos con los que había sido recibido. Este viernes recogerá uno de los reconocimientos más importantes de su trayectoria, en una ciudad que, como él mismo ha reconocido, guardará para siempre un significado especial.

En Oviedo, el argentino repasó sus goles, recordó a quienes le acompañaron en sus primeros pasos y compartió con miles de personas una parte más íntima de su historia. Pero su mensaje más importante no tuvo que ver con los trofeos ni con los récords: disfrutar del camino, aceptar las derrotas y mantener los valores que le han acompañado desde niño también forman parte de lo que significa triunfar.