Paco Jémez, sobre sus propiedades: "Antes el dinero se invertía en el ladrillo, todo conducía ahí. Se ganaba comprando y vendiendo casas. Fui cauto y no me metí en jaleos"
El actual entrenador del Raja Casablanca explica cómo invirtió su dinero en compra y venta de viviendas siguiendo los pasos de un jugador del Real Madrid

Paco Jémez, en el West HamImago
Paco Jémez se ha convertido en los últimos años en un trotamundos en el mundo del fútbol. Entrenó en México, estuvo el pasado año de ayudante de su amigo Nuno en la premier League (West Ham), lo hizo en Irán antes de la guerra y ahora, desde agosto, dirige al club más conocido de Marruecos, el Raja Club Athletic (Raja Casablanca).
El técnico cordobés vivió sus mejores años como futbolista a finales del siglo pasado y comienzos de éste, cuando José Antonio Camacho, que lo había tenido muy joven en el Rayo y que era el seleccionador nacional, empezó a convocarlo para la absoluta.
Tras su paso por el 'Super Depor', Jémez vivió sus últimos años como profesional en un Zaragoza que en ese tiempo era de los clubes punteros de LaLiga antes de su retirada en 2006 con el Lugo. Esos años coincidieron con una época de bonanza económica, en la que a partir del año 1999 empezó a subir el precio de la vivienda de forma radical hasta que explotó la burbuja inmobiliaria, justo antes de que la crisis económica mundial diera un nuevo palo y arruinara a muchos de los que habían invertido y arriesgado mucho en esta época.
No fue el caso del luego polémico entrenador. El técnico cordobés reconoce que, por falta de preparación económica, fue a lo fácil, a invertir en ladrillo durante su carrera en la élite, aunque no arriesgó hasta el punto de que luego tuviera algún descalabro. Además, dejó de ganar esas cantidades superiores a la media que le permitían invertir justo antes de que llegara la crisis del ladrillo, por lo que esas inversiones las había hecho antes.
Comprar casas era lo habitual cuando él era jugador
Jémez, en el programa Fútbol y Vida con Leyendas de la Selección, explicaba cómo administro su dinero en esos años. "Nosotros vivimos un momento en el que casi todos los caminos conducían al final a un mismo objetivo: el ladrillo. En aquel momento comprabas y vendías y se ganaba dinero con aquellas inversiones", reconocía el exentrenador del Rayo o Las Palmas.
Era el recurso fácil o, al menos, salvo que te la jugaras, el que menos riesgo tenía. Y también, el que requería menos conocimientos. "Lo que nos faltaba también a nosotros era educación en economía para saber un poco, mínimamente, en quién confiar y qué hacer con el dinero", admite.

"Por desgracia, muchos jugadores que nosotros conocemos y ya se han retirado, perdieron todo su patrimonio por malas inversiones", advertía en este sentido el andaluz, quien vio cómo algunos de sus compañeros perdían en esos años parte de su patrimonio por confiar en las personas equivocadas o seguir los consejos de otros y arriesgar más de lo debido.
Paco Jémez reconoce su prudencia
En este sentido, el exinternacional español reconoce que fue desconfiado y que eso le ha servido para no perder ese patrimonio que tanto le había costado ganar. Hay que tener en cuenta que hace veinte años, un futbolista no ganaba lo de ahora. "Más que inteligente, fui prudente. Pensé, como de esto no entiendo y tampoco tengo a nadie que me diga por dónde ir, voy a ser cauto. O sea que compro un piso o compro una casa, pero no me metí en demasiados jaleos que me pudieran costar caro", añadía.
Paco se fijó en un compañero en el Córdoba, que venía del Real Madrid, y que había invertido en ladrillo. Y le imitó. Era Miguel Ángel Portugal, un centrocampista que jugo en el equipo blanco en los ochenta y que llegó al conjunto cordobés ara vivir sus tres últimos años como futbolista, casi al mismo tiempo que un joven Paco Jémez de 18 años se convertía en la gran sensación del equipo saliendo desde la cantera. Con Portugal compartió conversaciones que luego le sirvieron en el futuro para ir construyendo su patrimonio.
"Van pasando los años y vas creando un patrimonio con tu trabajo. Y yo, la verdad, no tenía a nadie que me aconsejara. Los únicos que te daban buenos consejos eran tus compañeros que ya habían pasado por lo mismo", recordó en referencia a esas palabras del veterano, que no olvidó y de las que supo sacar partido.