Miguel Induráin (62 años): "En casa nos dedicábamos a la agricultura, teníamos un taller para arreglar la maquinaria y yo pensaba dedicarme al campo, sólo entrenaba en vacaciones"
El ciclista navarro desvela otra faceta de su infancia, en la que poco pensaba que llegaría a ser una estrella del ciclismo

Miguel Indurain, en el Tour de FRanciaImago
La carrera deportiva de Miguel Indurain es de sobra conocida hasta por los menos aficionados al ciclismo. Al menos, en sus años de gloria, ese primer lustro de los años noventa del siglo pasado en el que nadie podía con él y en el que se impuso por cinco veces consecutivas en el Tour de Francia.
Él también ha contado en más de una ocasión cómo empezó todo cuando lo que menos esperaba era dedicarse a eso. Miguel consiguió que le compraran una bici de segunda mano con la que iba a ayudar a su padre en el campo, pero estando trabajando con él se la robaron. Y no pudieron encontrar al ladrón.
Su padre, poco después, le regaló una de carreras con la que participó en las primeras competiciones. "Todo empezó cuando mi padre decidió sustituir la bicicleta que me habían robado", dijo en una entrevista. Ahí, pronto se dieron cuenta de su valía, ganó su segunda carrera amateur, con solo 11 años, y fue reclutado por un equipo navarro. "El hombre que me fichó pensaba que no valía para ciclista", reconocería en otra entrevista.
Con 17 años fichó por el filial del equipo Reynolds, un conjunto que tenía la base en Navarra, que entonces era uno de los más destacados del panorama nacional y cuya estructura ahora es la del Movistar Team. Ya con esos colores se proclamó campeón de España amateur en 1983, el más joven en lograrlo. También compitió en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84, ya que las citas olímpicas sólo las podían correr en ese tiempo ciclistas que no fueran profesionales.
El Tour del Porvenir le consagra
Estaba claro que era una de las mayores promesas del ciclismo español, pero su verdadera consagración llegaría en el Tour del Porvenir de ese mismo año, 1984, cuando Indurain fue sin expectativas, para conocer cómo era correr en Francia de cara a futuros Tour. "Fui a aquella carrera con el objetivo de correr etapas y cronos más largas, a familiarizarme con los grandes puertos, a conocer Francia. Era un simulacro del Tour", afirmaba.

En aquella edición ganó una etapa (la contrarreloj entre Lourdes y Tarbes), al siguiente, dos y se hizo con la prestigiosa carrera en 1986. A esas alturas ya había sido líder de la Vuelta a España durante cuatro etapas y, en 1987, se estrenó en el Tour. La verdadera gloria le llegaría a partir de 1991, pero mucho antes ya venía demostrando lo que podía dar de sí.
Lo que sorprende es que Indurain, en ningún momento, pensaba en dedicarse a eso y ni siquiera era aficionado a las bicis. Según ha desvelado en una reciente entrevista, su pasión era la mecánica. Y tenía asumido que su trabajo estaría en el campo, con su padre.
Su sueño de pequeño era ser mecánico
"En casa nos dedicábamos a la agricultura, teníamos un taller para arreglar la maquinaria y yo pensaba dedicarme al campo", señala el ciclista navarro, que incluso ya compitiendo seguía pensando que ese sería su medio de vida. "Sólo por vacaciones o fin de exámenes, me centraba en los entrenamientos", reconoce el de Villava.

Esos pocos ratos le bastaban para luego destacar en las carreras e hicieron que, entre otros, Eusebio Unzue y José Miguel Echavarri. El resto es historia.