El Athletic se cruza con un enemigo terrible: Cuatro lesiones de cruzado en quince meses y una recuperación que no admite atajos
La lesión de Guruzeta es la última de una larga lista desde el verano de 2025, puesto que Beñat Prados, Unai Egiluz y Manex Lozano también sufrieron la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla

Guruzeta, doliéndose en el sueloImago
El Athletic Club vuelve a mirar de frente a una de las lesiones más temidas por cualquier futbolista. La rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda de Gorka Guruzeta, que le obliga a pasar por el quirófano y le deja sin jugar lo que resta de temporada, agrava una racha especialmente dolorosa para el conjunto rojiblanco. En los últimos quince meses, cuatro jugadores vinculados al equipo bilbaíno han sufrido este grave percance: Unai Egiluz, Beñat Prados, Manex Lozano y ahora el delantero donostiarra.
No se trata únicamente del tiempo que el deportista permanece alejado del césped. El cruzado condiciona la preparación física y obliga a recorrer un proceso de recuperación en el que se pone a prueba la paciencia del futbolista. En el caso del Athletic, además, la sucesión de lesiones deja un reguero de contratiempos que afecta tanto a jugadores consolidados como a jóvenes que buscaban abrirse camino.
La mala racha comenzó con Unai Egiluz, que se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha durante un amistoso frente al Racing en julio de 2025. El central pasó por el quirófano y avanzó en su recuperación, pero en mayo de 2026 sufrió una nueva rotura de la plastia, el tejido utilizado para reconstruir el ligamento. Tuvo que someterse a otra operación y, desde entonces, no ha vuelto a disputar minutos.
En septiembre de 2025 le tocó a Beñat Prados. El centrocampista sufrió una rotura del cruzado anterior de la rodilla izquierda durante un entrenamiento en Lezama. La lesión le obligó a pasar por el quirófano y le mantuvo diez meses apartado de los terrenos de juego. Su vuelta se produjo en la siguiente pretemporada, una vez superado ese largo periodo de recuperación.
La lista continuó con Manex Lozano, cedido al Racing de Santander. El delantero navarro sufrió una rotura del cruzado anterior de la rodilla derecha el 6 de febrero de 2026, cuando su adaptación al conjunto cántabro estaba dejando buenas sensaciones. Había marcado dos goles en sus cinco primeros partidos y llegaba después de destacar con el Athletic en la UEFA Youth League. El contratiempo frenó su progresión y le hizo perderse el resto de la temporada y buena parte de la actual. Si todo evoluciona favorablemente, su regreso se espera para enero.

El último en caer ha sido Guruzeta. El atacante apenas llevaba seis minutos sobre el terreno de juego tras entrar ante el Valencia en Mestalla cuando tuvo que retirarse después de una disputa de balón. Las pruebas médicas confirmaron la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. La previsión es que permanezca entre seis y ocho meses de baja, un plazo que le aparta de lo que resta de temporada.
Una lesión que exige paciencia
El ligamento cruzado anterior es uno de los principales estabilizadores de la rodilla, tanto en el desplazamiento hacia delante y hacia atrás como en los movimientos de rotación. Según explica el traumatólogo de rodilla Dr. Villanueva, también es el ligamento de esta articulación que se lesiona con mayor frecuencia. Su función resulta especialmente importante en deportes como el fútbol, donde los cambios de dirección, los apoyos y los giros someten a la rodilla a grandes exigencias.
La lesión puede producirse con un dolor intenso, un chasquido o la sensación de que algo se rompe dentro de la articulación. En las roturas completas, el deportista suele tener dificultades para continuar jugando o incluso para apoyar el pie. En las horas posteriores puede aparecer un derrame de sangre dentro de la rodilla, conocido como hemartros.
La doctora Laura Olmos, de la Clínica Cemtro, único hospital en España acreditado como Centro Médico de Excelencia FIFA, señala que estas lesiones son especialmente frecuentes en el deporte y que muchos pacientes necesitan cirugía debido a la inestabilidad que puede provocar la rodilla, tanto al practicar ejercicio como en actividades cotidianas.

La intervención habitual consiste en reconstruir el ligamento mediante una plastia, utilizando un tendón del propio paciente. Después comienza una rehabilitación progresiva, con ejercicios de movilidad, fortalecimiento y propiocepción. Las muletas se van retirando habitualmente a partir del primer mes, mientras que la bicicleta estática puede incorporarse después de seis u ocho semanas y el trote, en torno a los tres o cuatro meses.
El regreso a los deportes de impacto, con giros y contacto, requiere todavía más tiempo. La doctora Olmos sitúa esa fase a partir de los nueve meses, aunque la evolución individual resulta determinante. En el fútbol profesional, recuperar la confianza y las condiciones necesarias para competir vuelve a ser tan importante como superar los plazos médicos.
Para el Athletic, la lesión de Guruzeta es el último capítulo de una secuencia que comenzó en el verano de 2025. Para los cuatro futbolistas afectados, el reto es distinto, pero todos comparten el mismo objetivo: completar una recuperación que no entiende de prisas y volver a competir con garantías.