30 aniversario

"Me confundieron con Monchi en Sevilla", la curiosa anécdota de un mito del Sporting, Abelardo, que habla del momento actual, de Luis Enrique o de Sanabria, que acabó en el Betis

El que fuera jugador y entrenador del Sporting pide paciencia para la cúpula y el cuerpo técnico actuales tras un irregular inicio

"Me confundieron con Monchi en Sevilla", la curiosa anécdota de un mito del Sporting, Abelardo, que habla del momento actual, de Luis Enrique o de Sanabria, que acabó en el Betis

Abelardo, en el banquillo del CartagenaImago

Antonio José MedinaAntonio José Medina 6 min lecturaSin comentarios

El triunfo in extremis del Sporting en Cádiz ha calmado unos ánimos que estaban muy alterados pese a que el equipo asturiano es muy nuevo y a las órdenes de Nicolás Larcamón ha cambiado muchas estructuras que tienen que ensamblar.

La victoria le ha situado provisionalmente sexto, en zona de 'play off' y, además, este sábado recibe al colista, un Albacete que sólo suma un punto en las nueve primeras jornadas y que ya ha cambiado de entrenador.

La derrota en el 'derbi' asturiano pesó y el juego tampoco convencía, pero había quien pedía paciencia para un equipo en el que se tienen depositadas muchas esperanzas. Uno de ellos es el que fuera jugador y entrenador del conjunto sportinguista, Abelardo Fernández, quien en el podcast Barra Libre habló de la situación actual del Sporting, pero también de anécdotas que le ocurrieron en su carrera como deportistas, como técnico o como aficionado.

"Subir a Primera es muy difícil, pero por entidad tiene que pelear siempre por el play off. Se están haciendo las cosas bien con la nueva directiva de Pepe Riestra y gente de la casa en Mareo como Emilio Gutiérrez o Tomás. Hay que tener paciencia con los proyectos, como hicieron en Girona con Míchel o en el Racing con José Alberto López", pide Abelardo, al tiempo que reconoce que las críticas de los aficionados siempre hay que tenerlas en cuenta y luchar por contentarlos. "Lo mejor que tiene el Sporting es su afición, 24.000 socios en Segunda es una barbaridad", añadía.

Aunque lleva dos años sin entrenar y "comenta en Movistar+ y Onda Cero" no ha abandonado ese mundo y espera una oportunidad que le convenza para regresar a los banquillos. Como entrenador cuajó su mejor año en Primera en el Alavés, pero de lo que mejores recuerdos tiene es de cuando salvó al Sporting, que entonces estaba en Primera, hace una década. "El partido del Villarreal en la última jornada de la 2015-16 fue histórico. Sergio Álvarez metió un golazo y logramos la salvación (2-0). En esta vida, con lo que he sufrido en el banquillo, si no me dio un infarto ahí, ya no me da", recuerda el 'Pitu' Abelardo.

El año triunfal de Sanabria, que le llevó al Betis

Aquel año su mejor jugador fue un joven paraguayo que llegó al Sporting gracias a su gran amigo Luis Enrique, que ya entonces había pasado por la Roma. "Le debo mucho a Luis Enrique. En el Gamper jugó la Roma contra el Barça, Luis vio a Sanabria y me llamó: "Pitu, hay un chaval en la Roma que te encaja". Habló con el director deportivo de la Roma y al día siguiente me confirmó que se venía pagando solo el sueldo mínimo. Sanabria metió 11 goles ese año...", afirma sobre el Toni Sanabria, cuya gran temporada en ese Sporting le abriría las puertas del Real Betis pocos meses después.

No con el Betis, sino con el Sevilla tiene una anécdota que no dudó en contar. "Paseando por Sevilla, dos aficionados me pidieron una foto y al irse me dijeron: 'A ver si fichas mejor Monchi', me confundieron con el director deportivo", narraba entre risas el que fuera también central del Barça y de la selección española.

Sus vivencias con Johan Cruyff le marcaron

La mayor parte de su carrera la jugó en el Barça, al que llegó de la mano de Johan Cruyff. Y cuyo fichaje gestionó el propio técnico holandés. "Cuando me llamó Johan Cruyff para ficharme pensé que era una broma y le colgué. Luego me volvió a llamar y me dijo: 'No, que soy el verdadero Johan Cruyff'", contaba Abelardo.

Esa etapa en el Barça fue un aprendizaje rápido que le llevó a la cima. "Su presencia -de Cruyff- imponía muchísimo. Él pensaba solo en ataque. Pasé de jugar protegido a jugar en un 3-4-3 con 40 o 50 metros a mi espalda. O te adaptabas rápido o no sobrevivías. Tenía 48 o 49 años y en las posesiones de entrenamiento seguía siendo el mejor de todos", reconoce sobre el mito blaugrana. Allí conoció lo que era la fama. "Barcelona fue una experiencia brutal. Llegué con 24 años a una gran ciudad y el día de la presentación en el Miniestadi había 20.000 personas", rememora.

También llegó a ser 54 veces internacional, ser campeón olímpico en Barcelona 92 y jugar dos mundiales (Estados Unidos 94 y Francia 98) y dos Eurocopas (Inglaterra 96 y Bélgica-Países Bajos 2000). "Disfruté muchísimo la Selección Española. Me siento muy gijonés, asturiano y español", asegura Abelardo, quien no duda en ensalzar al actual combinado español y su Mundial: "España jugó un fútbol espectacular. A veces infravaloramos lo que tenemos aquí en comparación con estrellas mediáticas extranjeras como Mbappé o Dembélé, pero Rodri, Fabián Ruiz o Lamine Yamal son buenísimos. Y Luis de la Fuente estuvo de diez", sentencia.