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Rafa Nadal, una casa de 4 millones de euros, cuatro hoteles y una inversión en viviendas de lujo en Marbella: "Me siento orgulloso de haber comprado hace mucho tiempo mi casa"

El extenista, con un fuerte patrimonio, reflexiona sobre el cambio de mentalidad de las nuevas generaciones mientras el precio de la vivienda y los alquileres alimentan un debate social que ha quedado marcado por la muerte de Maricarmen, desahuciada a los 87 años

Rafa Nadal, una casa de 4 millones de euros, cuatro hoteles y una inversión en viviendas de lujo en Marbella: "Me siento orgulloso de haber comprado hace mucho tiempo mi casa"

El extenista Rafa Nadal. Imago

Alejandro SáezAlejandro Sáez 9 min lecturaSin comentarios

El extenista español Rafa Nadal no es ajeno a la actualidad ni a la polémica existente en torno a las propiedades, el rentismo y los problemas de acceso a la vivienda en España. Una de las mayores leyendas del deporte español, con una carrera cargada de éxitos y 92 títulos individuales, 22 de ellos de Grand Slam, vuelve a situarse en el centro de la conversación con una reflexión sobre la forma de entender la vida de las nuevas generaciones y sus prioridades económicas.

Durante una entrevista concedida a la cadena estadounidense CNBC para el programa CNBC Meets, emitido el pasado mes de julio, Nadal comparó las prioridades de su generación con las actuales y puso el acento en el cambio de hábitos a la hora de administrar el dinero y decidir en qué invertirlo.

"Antes la gente siempre intentaba ahorrar dinero para comprar un coche, una casa», recordaba el mallorquín, quien considera que esa mentalidad ha evolucionado considerablemente desde su infancia. "Creo que la mentalidad ha cambiado mucho desde que yo era un niño", apostillaba el extenista.

Y es que, en palabras de Nadal, también ha cambiado la forma de disfrutar del dinero. "Se valora mucho, la gente invierte mucho en experiencias y en viajar y conocer lugares diferentes", explicaba durante la conversación.

El debate sobre la vivienda en España y la reflexión de Rafa Nadal

Las declaraciones de Nadal cobran especial relevancia en el momento actual, en un contexto en el que comprar una vivienda resulta cada vez más complicado para muchos jóvenes y familias españolas, mientras que el coste del alquiler condiciona las decisiones personales y laborales de miles de personas. En ese escenario, su reflexión sobre el cambio de prioridades generacionales invita a plantear una cuestión: ¿se trata de una nueva forma de entender la vida o también influyen las dificultades para acceder a una vivienda?

Viajar, conocer otros lugares y disfrutar de nuevas experiencias no son aspiraciones incompatibles con el deseo de tener una casa propia. Sin embargo, reunir los ahorros necesarios para comprar una vivienda se ha convertido en un obstáculo para muchas personas, mientras que el precio de los alquileres limita su capacidad de ahorro y condiciona sus proyectos de futuro.

Las palabras del extenista no constituyen una declaración contra el rentismo ni una valoración directa de la situación inmobiliaria española. Nadal habla de la evolución de los hábitos de consumo y ahorro, pero su reflexión coincide con un momento en el que la vivienda se ha convertido en una de las grandes preocupaciones sociales. Un debate que va mucho más allá de las preferencias personales y que afecta tanto a quienes intentan comprar su primera casa como a quienes luchan por conservar su hogar.

Maricarmen, el rostro más doloroso de la crisis de la vivienda en España

La actualidad ha dejado un ejemplo especialmente duro de esta problemática. Se trata de Maricarmen Abascal, de 87 años, fallecida el pasado 7 de octubre después de haber sido desahuciada de la vivienda en la que había vivido desde los 17 años. Su historia provocó una importante movilización social y volvió a situar en el centro del debate la protección de los inquilinos vulnerables.

Según relató El País, Maricarmen había pasado siete años inmersa en procedimientos judiciales para intentar permanecer en su casa. Antes de ser desalojada, expresó el desgaste que le había provocado aquella situación: "Estoy pagando los siete años de juicios por mi casa".

La mujer reclamaba poder permanecer en el hogar en el que había construido su vida. "Se me debería dejar vivir en mi casa con mis recuerdos. Tenemos derechos y mi derecho es quedarme aquí", defendió en unas declaraciones que reflejaban el impacto personal de una larga batalla judicial.

Su caso adquirió una enorme repercusión después de que tuviera que abandonar su vivienda en camilla. La posibilidad de regresar a su hogar llegó demasiado tarde: Maricarmen falleció en el hospital antes de poder formalizar un nuevo contrato de alquiler y volver a la casa en la que había vivido durante más de siete décadas.

Su historia ha vuelto a poner el foco en la vulnerabilidad de determinados inquilinos y en las consecuencias que pueden tener los conflictos relacionados con la vivienda. Una realidad que convive con las dificultades

de quienes buscan emanciparse, comprar una casa o encontrar un alquiler que puedan asumir con sus ingresos.

De ahorrar para comprar una casa a intentar encontrar una alternativa

La reflexión de Nadal sobre las nuevas prioridades económicas conecta así con un debate que va mucho más allá de las preferencias personales. Para una parte de la población, comprar una casa sigue siendo un objetivo fundamental; para otra, ese propósito parece cada vez más lejano debido a los precios, las condiciones de financiación y el esfuerzo que exige reunir los ahorros necesarios.

Para muchos españoles, adquirir una vivienda se ha convertido en una meta difícil de alcanzar. El coste de la compra y del alquiler condiciona sus decisiones y puede obligarles a aplazar otros proyectos vitales. En ese contexto, la posibilidad de viajar, disfrutar de experiencias o destinar dinero al ocio también depende, en buena medida, de la capacidad económica de cada persona.

Nadal, que ha desarrollado también proyectos empresariales vinculados al turismo y la hostelería, se limitó en aquella entrevista a describir la transformación de los hábitos de consumo y ahorro. Sus palabras no abordan directamente las dificultades de acceso a la vivienda, aunque permiten introducir una reflexión sobre las diferencias entre elegir cómo gastar el dinero y no disponer de recursos suficientes para alcanzar determinados objetivos.

La casa de más de cuatro millones de euros que Rafa Nadal compró en Mallorca

Más allá de su faceta deportiva, Rafa Nadal también ha desarrollado una importante actividad empresarial, con inversiones en el sector inmobiliario y proyectos vinculados al turismo y la hostelería. Junto al empresario Abel Matutes, participó en un proyecto de viviendas de lujo con una inversión anunciada de 200 millones de euros. Además, su vinculación con la cadena hotelera Zel forma parte de su actividad empresarial.

Preguntado por esta faceta de su vida, el mallorquín defendió su condición de empresario con una frase contundente: "Eso es lo que hice durante la mitad de mi vida y es lo que más me gusta".

Su trayectoria deportiva también le ha permitido acumular importantes ingresos. Según las cifras recogidas por Diario de Mallorca, Nadal ha ganado cerca de 135 millones de euros en premios del circuito ATP, una cantidad que no incluye necesariamente el conjunto de sus ingresos comerciales y empresariales.

En el terreno personal, el extenista adquirió en 2013 una vivienda familiar en Porto Cristo, Mallorca, frente al Mediterráneo, por un importe superior a los cuatro millones de euros, según las informaciones publicadas sobre la operación. En ella vive junto a su esposa Xisca y sus hijos.

Años después, en una entrevista con The Wall Street Journal, recordó con orgullo aquella compra: "Algo de lo que me siento orgulloso es de haber comprado hace mucho tiempo mi casa. No la diseñé, pero participé mucho en su construcción".

Su trayectoria como tenista permite conocer otra dimensión de la relación de Nadal con la vivienda: la de alguien que, gracias a los ingresos acumulados durante una carrera deportiva excepcional, ha podido adquirir una propiedad y desarrollar proyectos empresariales. Una realidad muy distinta a la de la mayoría de los españoles de su edad.