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Óscar de Marcos y la dramática historia que vivió: "Aquella niña corría el riesgo de que la mataran"

El exfutbolista del Athletic Club, durante el pregón del DOMUND 2026 en la Catedral Vieja de Vitoria, relató alguna de sus experiencias como misionero en tierras africanas, donde vio cómo un compañero puso en riesgo su vida por salvar a una pequeña acusada de brujería

Óscar de Marcos y la dramática historia que vivió: "Aquella niña corría el riesgo de que la mataran"

Óscar de Marcos, el día de su retirada. Imago

Alejandro SáezAlejandro Sáez 8 min lecturaSin comentarios

Óscar de Marcos ha vivido buena parte de su vida ligado al fútbol, primero como jugador del Deportivo Alavés y después como uno de los futbolistas más emblemáticos del Athletic Club. Sin embargo, ha sido una experiencias lejos de los terrenos de juego la que ha dejado una huella profunda en el exfutbolista. En concreto, tuvo lugar en África, donde presenció cómo un misionero se jugaba la vida para salvar a una niña acusada de brujería.

El exjugador rojiblanco recordó aquella vivencia durante el pregón del DOMUND 2026, celebrado en la Catedral Vieja de Vitoria, en un acto en el que compartió algunas de las experiencias de voluntariado que ha protagonizado en tierras africanas, Perú y las islas griegas. Un testimonio en primera persona que permitió conocer una faceta menos conocida de De Marcos y que estuvo marcado por la historia de una niña cuya vida corría peligro.

Ante el auditorio, el exfutbolista relató cómo conoció de primera mano la labor de José Luis de la Fuente, un misionero salesiano que llevaba más de 25 años ayudando a niños de la calle en Kara, en Togo. Un viaje que realizó por voluntad propia, tras quedarse impactado por la pregunta que le hizo un estudiante del colegio Salesianos de Deusto durante una de las charlas que el futbolista ofreció en el centro a lo largo de su carrera. "¿Cómo utilizas ese poder que tienes para ayudar a los demás?", recordó De Marcos que le preguntaron. Su respuesta le hizo pensar: "No supe que decir, me quedé sin palabras. Salí de esa charla y le dije al director que quería irme a África. Unos meses después allí estaba intentando poner los pies en el suelo después de creerme una persona importante. Allí la realidad era bien distinta".

La historia de una niña acusada de brujería que cambió la vida de De Marcos

Y con ello, una experiencia en África que cambiaría la vida de De Marcos. Todo ocurrió durante una de las estancias de voluntariado del exfutbolista en tierras africanas. El exjugador compartía una comida con otros voluntarios y varios sacerdotes cuando José Luis de la Fuente recibió una llamada que cambió por completo el rumbo de aquella jornada. El misionero se levantó de inmediato, cogió a una de las voluntarias y salió corriendo. Apenas tuvieron tiempo de explicar lo que estaba sucediendo. "Luego os contamos", fue lo único que dijeron antes de marcharse.

Regresaron por la noche con una niña a la que habían acusado de brujería y cuya vida corría un grave peligro. La habían localizado y trasladado a un internado de mujeres para ponerla a salvo. Pero la intervención no terminó ahí. Al día siguiente, relató De Marcos, el grupo se subió a una furgoneta para acudir al lugar donde se encontraba la persona que había señalado a la pequeña. Fue entonces cuando De Marcos tomó conciencia de la gravedad de la situación y de hasta dónde estaba dispuesto a llegar el misionero para proteger a alguien que ni siquiera conocía: "Aquella niña corría el riesgo de que la mataran. Pero vi en primera persona cómo José Luis se enfrentaba a aquella situación por una persona que el día anterior ni siquiera conocía. Estuvo dispuesto a poner en riesgo su vida para salvar otra".

La experiencia le marcó profundamente y le permitió comprender el significado de la entrega a los demás: "Hay actos de otras personas que te cambian, que te hacen pensar en que de alguna manera también cambian tu forma de actuar".

La pregunta de un niño que llevó a Óscar de Marcos hasta África

El viaje a Togo no fue fruto de la casualidad. Detrás de aquella experiencia había una pregunta que De Marcos recibió cuando todavía jugaba en el Athletic y que le hizo reflexionar sobre el uso de su popularidad. De Marcos reconoció que aquella aventura le sirvió para poner los pies en el suelo y descubrir una realidad muy distinta a la que conocía como futbolista.

"Y allí la realidad era bien distinta. Los importantes eran ellos y a mí no me conocía nadie", recordó el exfutbolista. Una reflexión que resumió buena parte de lo que aprendió durante aquella estancia y que le llevó a cuestionarse la diferencia entre ser una persona conocida y ser verdaderamente importante.

"El amor es como un frontón": la enseñanza que De Marcos conserva de su familia

En su pregón, el exfutbolista, que forma parte ahora del cuerpo técnico de Edin Terzic, también recuperó una frase que su bisabuelo transmitió a la familia y que su padre continúa recordando. Una enseñanza que, según explicó, encaja perfectamente con todo lo que ha aprendido durante sus experiencias de voluntariado: "El amor es como un frontón: cuanto más fuerte le das a la pelota, con más fuerza te vuelve", contó De Marcos, que considera que pocas frases explican mejor lo que sintió al ayudar a otras personas lejos de casa.

Su reflexión también estuvo marcada por la diferencia entre la fama y el verdadero valor de las personas. "Ser conocido y la fama es efímero. Pero la gente importante perdura en la memoria y en el corazón", afirmó De Marcos durante el acto celebrado en Vitoria.

El exjugador quiso poner en valor que ayudar no siempre requiere grandes gestos ni desplazarse miles de kilómetros. A veces, basta con dedicar tiempo a quienes están cerca, escucharles o acompañarles en momentos complicados.

Por eso, al recordar a José Luis de la Fuente, también tuvo palabras de agradecimiento para Antonio Mijangos, sacerdote de su localidad y otro de los referentes personales que han influido en su manera de entender la solidaridad: "Porque si José Luis representa para mí todo lo que aprendí ayudando lejos de casa, Antonio representa para mí exactamente lo mismo: lo que es dedicar una vida a ayudar a quienes estamos cerca". Con su discurso, De Marcos quiso reconocer la labor de los misioneros y voluntarios que dedican su vida a los demás. Una experiencia que comenzó con la pregunta de un niño y que terminó convirtiéndose en una de las lecciones personales más importantes de su vida.