Confesión de Miguel Indurain sobre el ciclismo de los 90: "Ni barritas ni geles, sino bocadillos de jamón y queso o pasteles"
La gran leyenda del ciclismo español ha comentado las diferencias que existen entre la alimentación deportiva de su época y la que existe ahora. Ganó cinco Tour de Francia de una manera muy salada y dulce, a la vez

Miguel Induráin, a sus 61 años, sigue siendo uno de los iconos más reconocibles del deporte español.IMAGO
Hoy, donde una gran parte de los casos de dopaje son fruto de los medicamentos y sustancias que utilizan los deportistas para la recuperación o para lograr un mayor rendimiento, la alimentación juega un papel cada vez más esencial y más vigilado con lupa.
Y al igual que el huevo ahora es bueno y antes era un amigo del colesterol, ahora se descartan ciertas comidas que antes era lo más típico en el menú de un ciclista cuando se terminaba una etapa.
Y de ello ha hablado alto y claro Miguel Indurain, referente absoluto del ciclismo mundial. Lo ha hecho en la revista Woman, donde ha contado cómo era la nutrición durante su etapa profesional.
"En mi época, no existían las barritas ni los geles, sino que se recurría a bocadillos de jamón y queso o pasteles comprados por los masajistas del equipo. En los años noventa, la planificación nutricional era mucho más rudimentaria y se basaba en alimentos tradicionales para soportar el desgaste físico diario", ha subrayado el ganador de cinco Tour de Francia.
En este sentido, Indurain también ha confesado que sus 'pájaras' (caídas bruscas de energía) no siempre respondían a una única causa, sino que eran varias las que podían provocarlas, "como la deshidratación, el frío tras horas de esfuerzo o incluso la concentración extrema podían hacer que olvidara comer a tiempo".
En definitiva, aquella falta de control nutricional convertía cada jornada en un equilibrio delicado entre rendimiento y supervivencia física.

En dicha entrevista, el navarro ha contado que siguió una alimentación muy controlada, "basada en pasta, arroz, frutas y verduras", así como las carnes rojas y los huevos "apenas aparecían en su menú", porque el objetivo no era otro que "mantener un peso óptimo sin perder potencia".
Aunque hace años ya que colgó su bicicleta, Indurain sigue de cerca el ciclismo y sigue cuidando su alimentación, incluso más que antes, porque, entre otros factores, convive desde hace tiempo con colesterol alto.
Sin embargo, esta enfermedad no es algo nuevo en él, ya que con ella ya ganaba las rondas galas que le convirtieron en un héroe nacional y mundial.
Indurain no dramatiza con el colesterol
A sus 62 años, Miguel Induráin, confesó allá por 2016 en una entrevista concedida al diario Sport que el colesterol le acompañó durante toda su carrera deportiva: "Unas veces estaba más alto y otras menos, pero durante toda la vida me ha acompañado".
Induráin nunca dramatizó aquella circunstancia: "Sí, era imprescindible para hacer la campaña. Siempre he tenido colesterol, incluso cuando corría".

Le costó más la retirada que convivir con él. Y su receta para gestionar ese adiós al ciclismo profesional también la contó: "No mezclar todo: familia, deporte… Cuando se acaba una, tienes la otra y puedes seguir con tu vida norma. Por suerte, no necesité ayuda psicológica y espero no necesitarla".
Por último, el navarro siempre defiende que sus éxitos responden a unas condiciones físicas innatas. "No es mérito mío. Nací así y lo único que hice fue aprovecharlo".
Miguel Indurain se arrepiente de no haberle hecho caso a su padre
Por otro lado, en una entrevista que en su día concedió a los compañeros de Onda Cero con José Ramón de la Morena al micrófono, Indurain repasó lo duro que fue su comienzo como profesional: "Intenté ser ciclista profesional, siempre me gustó, era un trabajo chulo, hasta los 21 años tuve ese objetivo pero vi que no era mi camino y me busqué la vida por otro lado".
El paso por el amateur fue el gran muro de su carrera: "En ciclismo amateur me cayeron palos por todos lados. El ritmo era diferente a juvenil, en las subidas me quedaba y no rendía como quería. Me centraba en dar pedales pero no le di demasiado fuerte".

Y en dicha entrevista recordó el consejo de su padre que nunca aplicó: "Siempre me daba el mismo consejo. Me repetía siempre lo de comer, beber y a rueda, pero yo nunca le hacía ni caso".
Y eso que su padre, también ciclista, no solía contarle mucho de su etapa como profesional: "No me ha contado casi ninguna historieta de su carrera, alguna suelta de vez en cuando pero muy poco, nada de forma habitual. He visto algún vídeo con él de alguna subida a La Plagne cuando ganó Zülle y poco más".
El palmarés y trayectoria de Miguel Indurain
Miguel Indurain es considerado como el mejor ciclista español de todos los tiempos y uno de los mejores deportistas de la historia del país. Tanto en activo como ya retirado, el navarro ha recibido diversos premios en reconocimiento a su carrera deportiva. Entre ellos, destaca el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 1992.
Fue ganador del Tour de Francia durante cinco años consecutivos (de 1991 a 1995) —el único que lo ha conseguido de forma consecutiva— y del Giro de Italia en dos ocasiones consecutivas (1992 y 1993); además, fue campeón del mundo contrarreloj (1995), campeón olímpico contrarreloj (1996) y poseedor del récord de la hora (1994) durante dos meses.
Por otra parte, sumó a su palmarés varias vueltas por etapas de una semana y clásicas de un día, destacando entre ellas la Volta a Cataluña (1988, 1991 y 1992), la París-Niza (1989 y 1990), la Clásica de San Sebastián (1990), el Campeonato de España en Ruta (1992) y la Dauphiné Libéré (1995 y 1996) destacando sobremanera en las etapas contrarreloj para conseguir esas victorias, siendo simultáneamente uno de los mejores escaladores del panorama ciclista.Debido a su palmarés formó parte de la Sesión Inaugural del Salón de la Fama de la UCI en el año 2002, y fue considerado el octavo mejor ciclista del Tour de Francia según un jurado compuesto por cinco especialistas franceses seleccionado por la organización del propio Tour. Fue galardonado con dos Bicicletas de Oro.