Valverde recuerda su llegada al Real Madrid: "Veía hasta calzoncillos Gucci, nunca me sentí tan chiquito"
El uruguayo ha echado la vista atrás para recordar uno de los momentos que más le marcaron durante sus primeros meses en el club blanco, relatando el choque cultural y económico que supuso entrar con apenas 17 años en un vestuario repleto de estrellas, lujo y grandes marcas, hasta el punto de llegar a sentirse completamente fuera de lugar

Fede Valverde ha hablado de sus inicios en el Real Madrid.Imago
La historia de Federico Valverde comenzó muy lejos del lujo que hoy rodea a una de las grandes figuras del Real Madrid. Criado en Uruguay en una familia con dificultades económicas, el futbolista dio sus primeros pasos en Peñarol y debutó como profesional con solo 16 años. El éxito le llegó demasiado pronto y ahora reconoce que aquella fama repentina le hizo perder la perspectiva durante un tiempo.
"Cuando me convertí en profesional en Peñarol a los 16 años, me creía Dios", recuerda en una entrevista a The Players' Tribune. El propio Valverde admite que todavía era demasiado joven para asimilar todo lo que estaba ocurriendo. "Era un boludo más que jugaba al fútbol... quizás estaba cegado por la fama tan repentina".
Su llegada a España no hizo sino aumentar esa sensación. Con apenas 17 años se incorporó a la estructura del Real Madrid, un tiempo en el que el recién llegado se sentía capaz de todo, aunque esa sensación duró poco. "Cuando llegué a Madrid, me sentía como si fuera Messi y Cristiano Ronaldo unidos", reconoce. La realidad, sin embargo, tardó muy poco en darle una cura de humildad.
El vestuario del Real Madrid le dejó en shock
Valverde recuerda especialmente su primer contacto con el vestuario y con la forma de vida de sus nuevos compañeros. Hasta entonces había vivido una realidad muy diferente y de repente se encontró rodeado de estrellas para los que determinadas marcas de lujo formaban parte de su normalidad. "Me empecé a fijar en lo que estaban usando. Cinturones Gucci. Zapatos Nike nuevos. Sin un rasguño. Billeteras Louis Vuitton... Y acordate, que ni siquiera eran las leyendas... ¡Estos eran los niños!", relata.

Fue entonces cuando comenzó a comparar aquella realidad con la suya. Y el contraste fue demoledor. "Ahí me di cuenta, me cayó la ficha: 'La puta madre, Fede, estás usando una remera de dos euros'".
El detalle de la ropa refleja perfectamente la distancia que existía entre el mundo del joven Valverde y el de sus compañeros. "Para mí, Zara era cara. En Uruguay, si estás con ropa de Zara, no es cualquier cosa", explica. Pero todavía quedaba un detalle que terminaría de sorprenderle. El uruguayo se fijó incluso en la ropa interior que utilizaban sus compañeros. "Ahí yo veo calzoncillos Gucci. ¡Calzones Gucci, carajo! ¿Hasta eso inventaron?", recuerda entre risas.
"¡Vos acá no sos nadie!"
Aquel descubrimiento tuvo un efecto mucho más profundo de lo que podría parecer. Lejos de ser un detalle simpático, Valverde pasó de llegar a Madrid sintiéndose una estrella mundial a experimentar, de golpe, una sensación de inferioridad que nunca había vivido. "Entonces me hizo el click: 'Pa, boludo. ¡Vos acá no sos nadie!'", confiesa.
El impacto fue tan grande que llegó a esconderse del resto de sus compañeros. En lugar de participar con normalidad, optó por quedarse apartado mirando el teléfono para evitar llamar la atención. "Me quedé ahí sentado por 20 minutos haciéndome que miraba algo realmente importante en el teléfono. Lo único que quería era perder el tiempo... Nunca me sentí tan chiquito", explica.

El jugador nacido en Montevideo esperó incluso a que los demás terminaran de ducharse y abandonaran el vestuario antes de atreverse a cambiarse. Solo cuando se quedó prácticamente a solas con el encargado del material pudo hacerlo con tranquilidad.
Una lección que todavía recuerda
Aquel episodio terminó convirtiéndose en una de las experiencias que más le ayudaron a entender el salto que había dado en apenas unos meses. Había pasado de una infancia marcada por las limitaciones económicas a compartir espacio con futbolistas acostumbrados a un nivel de vida completamente diferente.
Más allá de las marcas, los cinturones o los calzoncillos Gucci, Valverde se encontró de golpe con una realidad que le obligó a cambiar su percepción de sí mismo. El adolescente que había llegado a España sintiéndose Messi y Cristiano fusionados descubrió que todavía tenía muchísimo que trabajar en España para llegar a ser un figura. Por suerte, con el paso de los años y mucho trabajo a sus espaldas, aquel joven que se sintió pequeño terminó convirtiéndose en uno de los futbolistas más importantes del Real Madrid.