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Iván Casas: cuando el destino te golpea otra vez

25.04.2020 | 19:45
El meta Iván Casas es uno de los jugadores más importantes del Cabecense, donde es un referente.

El pasado 17 de octubre, Iván Casas sufrió el que pensaba que era el palo más duro de su carrera deportiva. Aquel día, el portero del Cabecense se rompió el menisco de la rodilla izquierda. En el epílogo del penúltimo entrenamiento antes de visitar al Alcalá, el rojinegro no podía imaginar que, casi cinco meses más tarde, iba a sufrir un golpe aún más severo. Después de un duro y largo camino para volver, el ugiense recibió el alta médica el 9 de marzo, dos días antes de que la RFAF suspendiese División de Honor. En el partido de esa semana, Iván Casas iba a regresar a una convocatoria. "Es un poco frustrante; estaba deseando ir convocado. Los primeros días del confinamiento los pasé un poco mal. Meses luchando para volver y viene esto...", narra.

Volviendo al inicio de la historia, el arquero rojinegro recuerda a la perfección cómo fue la jugada en la que se lesionó: "Salí a achicar en un mano a mano, el compañero me recortó, intenté tirarme para tapar y, no sé cómo, me quedé enganchando con la rodilla izquierda. No llegué al balón, porque no podía. La pierna se me quedó bloqueada, forcé para ponerla recta y terminé el entrenamiento, al que le quedaban tres minutos. El dolor que sentía era insoportable; sabía que algo no iba bien".

Al día siguiente, Casas intentó probarse en una sesión en la que no pudo ni tirarse; no obstante, trató por todos los medios de jugar en el Ciudad de Alcalá. "Estuve tomando un analgésico, pero no pude ni correr. La rodilla me dolía como si me estuviesen clavando un cuchillo", relata el meta, al que, sólo una semana después de la fatídica jugada, el doctor Lara prácticamente le confirmó que tenía roto el menisco interno y dañado el ligamento cruzado anterior: "La rodilla estaba destrozada".

El 21 de noviembre, Iván Casas fue operado para, tres semanas más tarde, iniciar la recuperación con el objetivo de volver a ponerse bajo los tres palos. "Al ser una reconstrucción del menisco, tuve que estar tres semanas sin apoyar, moviéndome lo menos posible. Me llevé un mes sin salir", cuenta el ugiense, quien recuerda que, durante el inicio del camino, trabajó durante mañana, tarde y noche: "Entrenaba tres o cuatro veces al día para recuperar la sensibilidad y la fuerza".

Al mismo ritmo que el Cabecense se iba asentando en la zona noble de la tabla, el portero iba avanzando en su recuperación, hasta el punto de que, cuatro meses después de lesionarse, empezó a entrenarse parcialmente con el grupo: "Cuando volví al césped, Sego me tenía que frenar, porque yo iba a por todas. Tenía que ganarme el sitio otra vez. Trabajaba como si no me hubiese pasado nada". Así, antes de la suspensión de la competición, el rojinegro ya había completado tres semanas de entrenamientos sobre el verde.


Se planteó la retirada

La rotura de rodilla que Iván Casas ha superado es la primera lesión grave que ha sufrido el meta en su trayectoria deportiva. Al principio, reconoce que pensó en el final de su carrera: "Se me pasó por la cabeza. Seis meses de recuperación, a ver a qué nivel vuelvo... Cuando sufrí la lesión, no me veía volviendo. Se lo decía a mi familia. Sentía mucho dolor; las primeras semanas no podía ni dormir. Pensaba que iba a ser el final, que era una señal".

Ahora, tras un curso prácticamente en blanco, el arquero prefiere no lamentarse por el infortunio sufrido después de trabajar muy duro y mira al futuro con ilusión y optimismo: "Mientras el cuerpo y la vida me lo permitan, quiero llegar hasta los cuarenta. Mi familia me apoya, y tengo un niño al que quiero servir de ejemplo". Iván Casas: cuando el destino te golpea otra vez.

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