Roger Brugué, capitán del Levante: "Hasta que no pase eso, seguiré defendiendo este escudo"
Roger Brugué atraviesa un momento especial en el Levante como nuevo capitán y una de las piezas clave del equipo en su regreso a Primera. El atacante repasa su evolución, la lesión que cambió su mentalidad, el ascenso y su firme compromiso con el club granota

Roger Brugué se sincera sobre su etapa IMAGO
El Levante afronta el último tramo del parón con tiempo para corregir los errores de la derrota ante el Villarreal. Brugué considera que el descanso está siendo extraño, pero también necesario para trabajar aquello que más le está costando al equipo: los partidos lejos de su campo. "Está siendo un parón un poco extraño porque no estamos acostumbrados a parar tanto durante la temporada, pero nos viene bien para trabajar y mejorar, sobre todo, fuera de casa", explica. El jugador reconoce que ante el Villarreal cometieron demasiados errores: "Si le das tanto a un equipo como el Villarreal, te penaliza. Eso hay que corregirlo y minimizarlo".
El objetivo no cambia. "El objetivo tiene que ser la salvación, está claro. Y, a poder ser, sin sufrir tanto", señala. Brugué sabe que habrá momentos complicados y que la permanencia exigirá fortaleza mental. "Sabemos que vamos a tener que pelear hasta el final", asegura.
En lo personal, la situación es muy diferente a la de su primer curso en Primera. Sus tres goles reflejan esa evolución, pero también sus sensaciones. "Se está viendo un Brugui sin presión y adaptado a la categoría. Me siento feliz, libre y disfruto jugando", explica. El futbolista admite que el comienzo fue complicado. "Salía y sufría durante los partidos", recuerda. Llegó incluso a sentirse "un gafe" después de acumular ocasiones falladas.
"La lesión me vino bien para limpiar mi cabeza"
Brugué reconoce que aquella lesión fue “un palo muy duro”, pero terminó provocando un cambio mental decisivo. "Parece una locura, pero la lesión me vino bien para limpiar mi cabeza y ver desde fuera que estaba capacitado, que ya lo había demostrado", explica.
Durante la recuperación comenzó a analizar junto a su analista todas las situaciones de peligro que generaba. La conclusión fue tranquilizadora: seguía llegando a los mismos lugares que en Segunda. El problema no era su capacidad, sino la falta de tranquilidad y eficacia. "Me liberé, me tranquilicé y sentí que era capaz", cuenta. Incluso llegó a comentárselo a su mujer: "Disfruté más los últimos cinco partidos que los 15 primeros". Ahora juega con otra mentalidad. Sabe que su trabajo también pasa por correr, defender y ayudar al lateral, aunque después quiere aprovechar sus virtudes cerca del área. "Tengo que hacer lo que creo que mejor se me da: entrar al remate, calcular bien los tiempos, manejarme dentro del área, estar cerca del gol…".
El ascenso que Brugué había visualizado
El atacante no puede hablar de su presente sin recordar la temporada 2024/25. Marcó 11 goles y repartió cuatro asistencias en 2.472 minutos y fue protagonista en el tramo decisivo. "Va en cómo soy yo. Tengo mucha fe. Creo que las cosas pueden pasar. Lo sueño, lo visualizo y pasan", relata. De hecho, junto a su pareja preparó un vision board con varios objetivos. Uno era ascender. "Dibujé una copa. Y, encima, quedamos campeones", recuerda entre risas.
El partido de Elche ocupa un lugar especial en su memoria. El Levante llegó a un estadio en el que los locales preparaban una fiesta por el ascenso y Brugué respondió con un doblete. "Queríamos romperles la fiesta que habían organizado. No queríamos ser los invitados", recuerda. "No sé si toqué más balones, pero los dos que toqué fueron hacia dentro".
Después llegó Burgos. Con 2-2 en el marcador, Brugué tuvo en el descuento el gol que podía devolver al Levante a Primera. La ocasión se marchó por encima del larguero. "En ese momento me quería morir. Encima, con la zurda, que no suelo fallarlas", reconoce. Sin embargo, hoy lo contempla de otra manera: "Siento que el guion estaba escrito. Carlos Álvarez se lo merecía". Precisamente Carlos fue quien terminó marcando el gol del ascenso. Brugué había igualado previamente el encuentro y considera que aquel desenlace fue perfecto. "Si no llego a marcar el 2-2, el gol de Carlos no hubiera existido, y creo que es muy bonito", afirma. El ascenso llegó, además, en su partido número 100 con el Levante y después de una temporada en la que también había rescatado al equipo ante el Tenerife. "Ni soñándolo como lo soñé salía tan bien", admite.
De aquel ascenso, al nuevo desafío en Primera
Brugué ha vivido también la otra cara del fútbol. Recuerda su paso por el Mirandés, donde pasó de perder una final de playoff en la prórroga a sufrir un descenso a Primera RFEF un año después. "Yo hubiera firmado mil veces ese desenlace contra el Alavés si me garantizan la manera en la que se asciende a los dos años", explica.
Por eso entiende también la salida de muchos compañeros del equipo del ascenso, incluido Carlos Álvarez. "Es fútbol. Que no quede gente de ese año es lo normal", apunta. Sobre su excompañero, no tiene dudas: "Carlos Álvarez va a jugar en Primera y va a demostrar que tiene un nivel alto para competir en esta categoría". Ahora su referente dentro del vestuario es Iborra, de quien reconoce haber aprendido durante dos años. "Si tengo dudas de cómo gestionar alguna situación, se lo comento y siempre me da una opinión que suele ser la correcta", señala.
Tres goles y una camiseta que no piensa soltar
Brugué ya suma tres tantos en Primera esta temporada y todos han llegado en el Ciutat de València. El primero, además, llegó en Vigo, donde consiguió marcar el gol de la victoria y acabar con una de sus grandes cuentas pendientes. "Pude marcar ese gol tan deseado en Primera División, que parecía que se me estaba atascando y que había dejado de tener gol en Primera", explica. "Sabía que el más difícil era el primero, pero una vez entra, los demás vienen solos". Sus tres goles no destacan precisamente por su estética, pero sí representan su manera de entender el fútbol. "Son goles y suman igual que los que van por la escuadra", sentencia. "Los otros son de fe y de insistir. Definen lo que soy. Da igual cómo sean los goles. Hay que meterlos".
La afición también ha respondido. "Estoy muy agradecido a la afición por el cariño que me dan. Voy a seguir dándolo todo para devolvérselo", asegura. Y ahora lo hace desde una posición todavía más especial: la de capitán. "Para mí es un orgullo y un honor ser el primer capitán de un club tan grande como el Levante", afirma.
Su compromiso no admite demasiadas dudas. Aunque reconoce que ha podido existir interés de otros equipos, asegura que nunca quiso marcharse. "Hablé con mi agente y le dije que no me movería del Levante. Que tenía algo que hacer aquí, como una misión", revela. Su futuro, por tanto, pasa por Orriols mientras el club siga queriendo contar con él. “Hasta que no pase eso voy a seguir defendiendo este escudo y esta camiseta al máximo”, sentencia.