El FC Barcelona vuelve a tener problemas, y esta vez por algo totalmente inesperado: la guerra en Irán.
El club azulgrana, que ya arrastra una deuda importante, contaba con un plan clave para generar ingresos: alquilar los nuevos palcos VIP del estadio a inversores internacionales. Pero el conflicto en Oriente Medio ha frenado en seco a fondos árabes y cataríes, que han paralizado pagos y contratos. ¿La consecuencia? Ese dinero no entra y sin esos ingresos, el Barça no puede aumentar su límite salarial.
En otras palabras: sin palcos, no hay fichajes. La geopolítica entra en juego y, de momento, el Barça va perdiendo el partido fuera del campo.