No hablamos precisamente de la falta de un ídolo como Carolina Marín, el bádminton podría estar a punto de cambiar para siempre pero un motivo bien distinto. La Federación Mundial va a probar volantes sintéticos, dejando atrás las tradicionales plumas de ganso. ¿El motivo? Escasez, subida de precios y una demanda que no deja de crecer.
El coste del material se ha duplicado en apenas dos años y ya supone el mayor gasto para clubes y academias. Los nuevos volantes prometen más durabilidad, pero generan dudas en la élite por su comportamiento en pista. Ahora, el deporte busca equilibrio: reducir costes sin perder esencia.
El futuro del bádminton está en juego y puede que las plumas tengan los días contados.