A partir del Gran Premio de Miami, la FIA ajusta las reglas para hacer los coches más seguros y más fáciles de pilotar. Menos protagonismo de lo eléctrico y más peso del motor de combustión.
En clasificación, se reduce el tiempo de recarga de energía para evitar excesos y fomentar vueltas más constantes. Y en carrera, baja la potencia eléctrica máxima, para evitar diferencias bruscas entre coches.
Además, nuevas medidas en la salida: un sistema automático ayudará a los monoplazas con poca aceleración… y avisará al resto con señales luminosas. Todo esto responde a las quejas de los pilotos tras un inicio de temporada con varios problemas en pista. El objetivo es claro: más control, más seguridad y mantener la emoción. La nueva Fórmula 1 empieza en Miami.