Marc Bernal desvela cómo perseguía su sueño en el Barça con solo 7 años: “Pasaba tres horas al día en un taxi”
El canterano azulgrana ha echado la vista atrás para recordar el enorme sacrificio que hizo desde niño para perseguir su sueño de llegar al FC Barcelona, donde cuenta con la confianza total de Hansi Flick tras superar una grave lesión de rodilla

Marc Bernal, jugador del FC Barcelona. Imago
Marc Bernal ya sabía lo que significaba perseguir un sueño mucho antes de convertirse en uno de los jóvenes con mayor proyección del FC Barcelona. Cuando apenas tenía siete años, el centrocampista de Berga comenzó una rutina que hoy le permite formar parte del primer plantel azulgrana: salir antes del colegio, subirse a un taxi, recorrer varios pueblos del Bages para recoger a otros jóvenes futbolistas y desplazarse hasta Barcelona para entrenar en la cantera azulgrana.
El propio futbolista ha recordado aquellos duros años en una entrevista con el periodista Raül Llimós para el pódcast de Panini Studios. Una historia que permite entender mejor el camino recorrido por un jugador que tuvo que superar, además, una grave lesión de rodilla que frenó su irrupción en el primer equipo.
Marc Bernal y las tres horas de taxi para cumplir su sueño
Bernal comenzó a jugar al fútbol con apenas cuatro años en Berga, pasando luego por el Gimnàstic de Manresa. Fue allí donde el Barça se fijó en él cuando tenía siete años. Su paso a la cantera azulgrana cambió por completo su rutina, y la de su familia.
Aún era demasiado pequeño para instalarse en La Masia, por lo que debía desplazarse desde Berga hasta la Ciudad Deportiva Joan Gamper. El trayecto lo realizaba en un taxi que recogía a varios niños, siendo Bernal el primero en subir y el último enbajar: “Por la mañana iba al colegio, salía un poco antes y nos íbamos en taxi. Yo era el primero que recogían y el último que dejaban”, recuerda el futbolista, quien pasaba más de tres horas diarias en el asiento de atrás de un coche.
Tras el entrenamiento tocaba volver a casa y, al día siguiente, madrugar para regresar al colegio. Así tres veces por semana, llegando a casa a las once y media de la noche con siete años.

Los deberes del colegio, también dentro del taxi
Las horas de carretera se convirtieron en un peaje hasta su sueño que Bernal y el resto de niños aprovechaban para hacer los deberes y estudiar. El taxi era, de alguna manera, una pequeña extensión del aula del colegio donde varios compartían el sueño de convertirse en futbolistas profesionales con el FC Barcelona. Con 14 años, eso sí, llegó otro paso importante: Bernal ingresó en La Masia.
La decisión de quedarse en La Masía a los 14 años, aunque le ahorrara las horas de taxi, tampoco fue sencilla, como el propio Marc Bernal reconoce: "Al principio costó un poco dejar a mis padres, la familia y todo lo que tenía aquí. Ellos también lo pasaron mal, pero fue lo mejor para todos”, reconoce.
Pese a haber desarrollado prácticamente toda su carrera en Barcelona, el vínculo con Berga sigue siendo muy fuerte. El futbolista regresa siempre que puede para estar con los suyos y disfrutar de la Patum, una de las grandes tradiciones de su localidad: "Para mí es una de las mejores fiestas del mundo".
La grave lesión de rodilla que frenó la proyección de Marc Bernal
En el Barça de Hansi Flick, con fichajes como Adeyemi o Gordon y las explosiones de Bisiwu o Hamza, Marc Bernal parece ya una figura consolidada, pero sigue siendo un futbolista muy joven que sufrió una grave lesión de rodilla nada más comenzar su andadura en el primer equipo azulgrana. Ya recuperado, Marc Bernal volvió sin perder la confianza del técnico alemán y acabó firmando una destacada temporada 25/26, disputando 22 encuentros en los que fue titular en 13 de ellos y en los que firmó cinco goles.
“Los primeros meses no tienes ganas de hacer nada. Solo intentas que pasen los meses y buscar cosas para no pensar tanto”, explicó Marc Bernal sobre aquella dolorosa etapa. Una entrevista en la que, incluso, reconoció cuando volvió a entrenarse con el grupo llegó a sentirse por debajo del nivel de sus compañeros. Sin embargo, el centrocampista consiguió recuperar su sitio, confirmando que aquel talento que el Barça detectó cuando apenas tenía siete años seguía intacto.