José A. Granja (Castilleja): "Vamos a ser el equipo revelación"
Será la primera vez en la historia que el Castilleja de la Cuesta juegue en Tercera División

La Plaza de Santiago de Castilleja de la Cuesta fue el lugar elegido por el míster blanquiazul para atender a ESTADIO.Antonio Fedrero
Nacido en Sevilla, "a los tres días" de su alumbramiento se afincó con su familia en Castilleja de la Cuesta, donde ahora es reconocido por llevar al ´Casti´ a categoría nacional por primera vez en su historia.
- ¿Qué supone para un castillejano llevar al equipo de su pueblo por primera vez a Tercera división?
Ser profeta en mi tierra es una alegría inmensa, un orgullo tremendo. Ver a gente tan mayor y vinculada tantos años al club llorando el día del ascenso es la mayor alegría que me he llevado en el deporte.
- ¿Cuándo entró por primera vez en el Antonio Almendro?
El campo estaba en los terrenos donde hoy se levantan Ikea y Aire Sur, y tendría cinco o seis años. La primera vez que me puse la camiseta del Castilleja fue con ocho años. No recuerdo el rival, pero sí que jugué de central y con el ´5´. Desde entonces siempre he estado vinculado al club hasta hoy.
- ¿Cómo?
Llegué hasta sénior, donde debuté con 17 años en el primer equipo coincidiendo con un ascenso a Preferente. Luego jugué en Villanueva, Benacazón y Monesterio, con el que subí a Tercera; y después volví al Castilleja, logrando otro ascenso a Preferente, y donde estuve tres años hasta que me retiré con 28 por cansancio.
- Y de ahí, al banquillo.
Primero entrené dos años al Castilleja B y luego pasé por Ubrique, Puebla y San Martín, hasta que hace cinco campañas tuve el orgullo de coger al primer equipo del Castilleja.
- ¿Por qué en sus 86 años de vida no había subido antes el Castilleja a categoría nacional?
Hubo varias ocasiones donde estuvimos a punto, con grandes equipos y grandes entrenadores, pero no se consiguió. Sobre todo con Alejandro Ceballos, que fue quien dio el paso definitivo para creer en que se podían conseguir cotas mayores. Yo bebí de esa fuente, estaba en el segundo equipo, y para mí siempre fue un reto conseguir algo en lo que Alejandro, que es mi amigo, puso la primera piedra. He tenido la suerte de rematarlo.
- ¿Quién mereció ver este ascenso y por lo que sea no lo vio?
Hay un presidente al que siempre le he tenido mucha estima. Para él, el Castilleja era su vida, y así me lo transmitía. Era Antonio Villadiego, el ´maestrito´. Y también alguien que nos dejó durante la temporada, mi tío Enrique, que era socio y jugó en el club. Ha estado presente siempre en mis pensamientos y hubiera estado junto a mí el día del ascenso.
- ¿ Y de quién se acordó aquel día que no se alegrase por ello?
Es verdad que cuando uno se queda más tranquilo piensa en esa gente que le ha podido hacer daño a mi hermano o a mi mujer, a mi gente que iba al fútbol, que criticaban al equipo cuando iba primero y que no eran críticas objetivas, sino valoraciones interesadas. Pero mi hermano me dijo que no había mayor bofetada que nos vieran disfrutar como lo hicimos aquel día.
- ¿Por dónde van a ir los tiros del proyecto 15/16?
Hay que tocar algo. No mucho porque la base debe quedarse, pero seis o siete futbolistas tienen que llegar. Será complicado por nuestro presupuesto, tendremos más trabajo que ningún otro club, pero sacaremos un equipo competitivo porque los que vengan lo harán para mejorar este gran bloque.
- Tercera división... ¿qué le dice?
Me pide mucha responsabilidad porque queremos consolidar este salto que hemos dado; ilusión, porque espero, y así lo creo, que seremos el equipo revelación; y trabajo, que nos queda mucho, y esa es la palabra mágica, la del éxito, Sé que mi equipo lo hará.
- Ver a su pueblo junto a ciudades como Cádiz, Huelva, Ceuta o Écija pone los pelos de punta, ¿no?
Ver equipos con historia y mucho empaque le da más importancia a lo que hemos conseguido. Los admiramos, pero a partir de agosto debemos trabajar para luchar contra ellos.
- ¿Y qué hay que hacer para que el Castilleja no esté de paso en Tercera?
Pedimos el apoyo a la afición y al pueblo, lo que se vivió en la última jornada no debe ser flor de un día. Necesitamos su apoyo económico y que cada domingo nos apoyen en el Antonio Almendro. Lo demás lo pondrán los futbolistas.
- ¿Qué supone para un castillejano llevar al equipo de su pueblo por primera vez a Tercera división?
Ser profeta en mi tierra es una alegría inmensa, un orgullo tremendo. Ver a gente tan mayor y vinculada tantos años al club llorando el día del ascenso es la mayor alegría que me he llevado en el deporte.
- ¿Cuándo entró por primera vez en el Antonio Almendro?
El campo estaba en los terrenos donde hoy se levantan Ikea y Aire Sur, y tendría cinco o seis años. La primera vez que me puse la camiseta del Castilleja fue con ocho años. No recuerdo el rival, pero sí que jugué de central y con el ´5´. Desde entonces siempre he estado vinculado al club hasta hoy.
- ¿Cómo?
Llegué hasta sénior, donde debuté con 17 años en el primer equipo coincidiendo con un ascenso a Preferente. Luego jugué en Villanueva, Benacazón y Monesterio, con el que subí a Tercera; y después volví al Castilleja, logrando otro ascenso a Preferente, y donde estuve tres años hasta que me retiré con 28 por cansancio.
- Y de ahí, al banquillo.
Primero entrené dos años al Castilleja B y luego pasé por Ubrique, Puebla y San Martín, hasta que hace cinco campañas tuve el orgullo de coger al primer equipo del Castilleja.
- ¿Por qué en sus 86 años de vida no había subido antes el Castilleja a categoría nacional?
Hubo varias ocasiones donde estuvimos a punto, con grandes equipos y grandes entrenadores, pero no se consiguió. Sobre todo con Alejandro Ceballos, que fue quien dio el paso definitivo para creer en que se podían conseguir cotas mayores. Yo bebí de esa fuente, estaba en el segundo equipo, y para mí siempre fue un reto conseguir algo en lo que Alejandro, que es mi amigo, puso la primera piedra. He tenido la suerte de rematarlo.
- ¿Quién mereció ver este ascenso y por lo que sea no lo vio?
Hay un presidente al que siempre le he tenido mucha estima. Para él, el Castilleja era su vida, y así me lo transmitía. Era Antonio Villadiego, el ´maestrito´. Y también alguien que nos dejó durante la temporada, mi tío Enrique, que era socio y jugó en el club. Ha estado presente siempre en mis pensamientos y hubiera estado junto a mí el día del ascenso.
- ¿ Y de quién se acordó aquel día que no se alegrase por ello?
Es verdad que cuando uno se queda más tranquilo piensa en esa gente que le ha podido hacer daño a mi hermano o a mi mujer, a mi gente que iba al fútbol, que criticaban al equipo cuando iba primero y que no eran críticas objetivas, sino valoraciones interesadas. Pero mi hermano me dijo que no había mayor bofetada que nos vieran disfrutar como lo hicimos aquel día.
- ¿Por dónde van a ir los tiros del proyecto 15/16?
Hay que tocar algo. No mucho porque la base debe quedarse, pero seis o siete futbolistas tienen que llegar. Será complicado por nuestro presupuesto, tendremos más trabajo que ningún otro club, pero sacaremos un equipo competitivo porque los que vengan lo harán para mejorar este gran bloque.
- Tercera división... ¿qué le dice?
Me pide mucha responsabilidad porque queremos consolidar este salto que hemos dado; ilusión, porque espero, y así lo creo, que seremos el equipo revelación; y trabajo, que nos queda mucho, y esa es la palabra mágica, la del éxito, Sé que mi equipo lo hará.
- Ver a su pueblo junto a ciudades como Cádiz, Huelva, Ceuta o Écija pone los pelos de punta, ¿no?
Ver equipos con historia y mucho empaque le da más importancia a lo que hemos conseguido. Los admiramos, pero a partir de agosto debemos trabajar para luchar contra ellos.
- ¿Y qué hay que hacer para que el Castilleja no esté de paso en Tercera?
Pedimos el apoyo a la afición y al pueblo, lo que se vivió en la última jornada no debe ser flor de un día. Necesitamos su apoyo económico y que cada domingo nos apoyen en el Antonio Almendro. Lo demás lo pondrán los futbolistas.