30 aniversario

Tres semanas sin Liga: un parón internacional que se ha hecho bola

La competición doméstica regresa por fin después de una interrupción de casi tres semanas que ha enfriado el arranque cuando empezaba a coger temperatura; vuelven los partidos, los puntos, las cuentas y las tardes de fútbol sin mirar el reloj

Tres semanas sin Liga: un parón internacional que se ha hecho bola

El parón internacional de casi tres semanas se ha hecho demasiado largo.Imago

José Manuel CanoJosé Manuel Cano 4 min lecturaSin comentarios

Diecinueve días. Se dice pronto. Da tiempo incluso a cambiar de estación, a perder la cuenta de la semana y hasta a olvidar contra quién jugó tu equipo la última vez. La selección española ha reclamado su espacio con la Nations League, como merece una campeona del mundo que sigue despertando ilusión, pero el fútbol de clubes se ha quedado demasiado tiempo guardado en el cajón. Ya había ganas de volver a abrirlo.

Una cosa es disfrutar de España y otra, muy distinta, apartar tres largas semanas ese cosquilleo de los partidos. Se ha hecho bola. Este parón, el más largo de la historia de LaLiga sin contar el del Mundial de Qatar 2022 disputado entre noviembre y diciembre de aquel año, ha llegado un tanto inoportuno, justo cuando los motores empezaban a calentarse.

¿Dónde lo habíamos dejado?

Conviene hacer memoria. El Barcelona se marchó líder, con un pleno de victorias y una producción ofensiva descomunal: 31 goles en siete partidos. Raphinha, desatado, se colocó al frente de la carrera por el Pichichi con doce tantos.

El Atlético le propinó un golpe al Real Madrid en un derbi de esos que dan conversación para toda la semana, y el Betis aprovechó el tropiezo blanco para asomarse a la zona noble. Por abajo, Valencia y Málaga empezaban a mirar la clasificación con más preocupación que paciencia. Y el Sevilla, quién lo iba a decir, se acomodaba en puestos europeos.

Había historias por todas partes. De las que invitan a discutir en el bar, a lanzar alguna que otra pulla o a defender con argumentos -e incluso sin ellos-, que este año sí, que este es el bueno. Pero llegó el parón y tocó guardar las bufandas, sacar la 'Roja' y conformarse con mirar de reojo los resultados de las selecciones.

Vuelve lo nuestro

Que nadie malinterprete la nostalgia. Ver a España ganar gusta, ilusiona. Y mucho además. Pero el fútbol tiene algo especial cuando vuelves a reconocer tus colores y sabes que esas victorias, esos goles y esas derrotas te pertenecen de una manera distinta. Vuelve LaLiga, sus alineaciones de última hora e incluso los puntos de tu liga particular con los tuyos.

También hay ganas de Champions, de encadenar dos partidos en una tarde de sábado y de mirar el reloj solo cuando el árbitro decrete el final. Hay ganas de volver al Camp Nou, al Metropolitano, al Bernabéu, a Mestalla o a La Cartuja. De estadios llenos, desplazamientos, de nervios y de ese fútbol cotidiano que, precisamente por ser tan mundano, a veces olvidamos cuánto nos da.

El sabor de LaLiga es distinto. No hace falta que haya un título en juego ni una final a la vuelta de la esquina. Solo basta una buena tanda de partidos para recuperar el hilo. Así que dejen sitio en la agenda, preparen el mando y vuelvan a discutir de fútbol como si no hubiera pasado el tiempo. La selección nos ha dado motivos para celebrar, pero LaLiga nos devuelve los motivos para quedar, sufrir, protestar y disfrutar cada fin de semana.

Se acabó la espera. Vuelve nuestro campeonato. Disfruten, pues.