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Abraham Olano desvela lo que ocurrió con Induráin en el Mundial: "Reconozco que ese campeonato era trabajado para Miguel Indurain, pero conseguimos, como selección, ganar"

El exciclista ha recordado su histórico triunfo en el Mundial de Duitama de 1995, que consiguió pese a recorrer los últimos 1.800 metros con un pinchazo. Olano también ha defendido a Miguel Induráin y ha explicado cómo vivió la estrategia de la selección española

Abraham Olano desvela lo que ocurrió con Induráin en el Mundial: "Reconozco que ese campeonato era trabajado para Miguel Indurain, pero conseguimos, como selección, ganar"

Miguel Indurain, Abraham Olano y Marco PantaniImago

José Antonio RiveroJosé Antonio Rivero 4 min lecturaSin comentarios

Hay victorias que se recuerdan por la exhibición del ganador y otras que terminan convertidas en leyenda por las circunstancias que las rodean. La de Abraham Olano en el Mundial de ciclismo de 1995 tiene las dos cosas. El ciclista guipuzcoano conquistó el maillot arcoíris en Colombia después de recorrer los últimos 1.800 metros con la rueda trasera pinchada, en una carrera que todavía hoy genera debate por el papel que desempeñó Miguel Induráin.

Casi tres décadas después de aquella prueba, Olano repasa uno de los episodios más importantes de su trayectoria en una entrevista concedida a Jot Down. El excorredor, que tenía 25 años cuando se proclamó campeón del mundo, explica cómo se desarrolló aquella carrera y defiende a Induráin, cuya actitud fue cuestionada por quienes consideraban que el título debía haber sido para él.

La estrategia española estaba diseñada alrededor de Induráin, que llegaba como la gran referencia del equipo y había ganado días antes la contrarreloj. El propio Olano era consciente de que el plan inicial pasaba por el navarro, aunque eso no le impidió aprovechar la oportunidad cuando se presentó. "Reconozco que ese campeonato era trabajado para Miguel Indurain, pero conseguimos, como selección, ganar", recuerda.

El momento decisivo llegó en la última vuelta. Induráin había neutralizado un movimiento de Dmitri Konyshev y la carrera ofreció un escenario que Olano decidió aprovechar. "Ahí es cuando yo arranco, porque o me quedo a controlar la carrera o arranco y a ver qué hacen los demás. Así que arranco a saco y a por la meta", cuenta.

Mientras el guipuzcoano se marchaba hacia la victoria, Induráin permanecía pendiente de Marco Pantani y Mauro Gianetti, controlando los movimientos de sus rivales. "Miguel cuando llega a meta es de las pocas veces que le he visto levantar el brazo tan a gusto", asegura.

"Otra cosa es que después, con el director del equipo y tal, que le dijera 'Oye, que has dejado ganar el Mundial a otro…'", añade Olano.

Un pinchazo a 1.800 metros de la gloria

La parte más agónica de aquella victoria llegó cuando la meta ya estaba cerca. Olano detectó que había pinchado en la rueda trasera y tuvo que afrontar el tramo final sin detenerse.

"En el momento no se me pasa ni por la cabeza parar, porque estaban ya muy cerquita los otros", confiesa. Su prioridad fue mantener el control de la bicicleta, cargar el peso sobre la rueda delantera y evitar que el tubular terminase saliéndose de la llanta.

Aquel triunfo completó una actuación histórica de España en Colombia. Induráin terminó segundo en la prueba en línea después de haber conquistado el oro en la contrarreloj, mientras Olano se llevó el título de fondo. "Corrimos como selección, no como individuales", señala.

Y, aunque reconoce que a Induráin también le habría gustado ganar, no considera que aquello reste valor al resultado. "¿Individualmente a él le hubiera gustado ganar? Por supuesto que sí. Igual que a mí me hubiera gustado ganar el Mundial de contrarreloj".