Miguel Indurain, cinco veces ganador del Tour: "Todo empezó cuando me robaron la bici mientras trabajaba en el campo con mi padre"
El ciclista navarro recuerda que fue una casualidad la que le llevó a este deporte que luego le haría inmortal

Miguel Indurain con el maillot de líder del TourImago
Los campeones salen a veces de la forma más insospechada. Alguien que no es aficionado a algo y que, casualmente, demuestra unas dotes especiales para esa actividad. Un deportista que no sobresale en categorías de formación y que, sin embargo, crece más rápido que nadie cuando menos se espera... Hay casos en el mundo del deporte para regalar y otros muchos han sido historias de superación que se han puesto como ejemplo.
El de Miguel Indurain, en parte, es una de esas casualidades concatenadas que, al final, se traducen en uno de los mejores deportistas españoles y mundiales de todos los tiempos. Un percance inesperado, una apuesta con poca credibilidad... y de allí salió un campeón.
Sus inicios en el ciclismo los ha contado en más de una entrevista. Y tienen poco que ver con una afición infantil o una pasión prematura. Todo empezó con un robo.
Miguel Indurain creció en el pueblo navarro de Villava, en una familia que trabajaba el campo. Desde pequeño, ayudaba a su padre en la huerta familiar mientras estudiaba en el colegio. De pequeño le compraron una bici de segunda mano con la que iba a la huerta y también le permitía desplazarse al pueblo de su madre, del que distaban 20 kilómetros.
Con 10 años vivió el suceso que marcaría su carrera deportiva. "Me robaron la primera bici mientras ayudaba en el campo a mi padre", reconocía el ciclista navarro. Aquel percance debió afectarle mucho. Era un niño y, a esa edad y en aquellos tiempos, la bicicleta es el principal juguete que uno podía tener, aparte de un balón.
Su padre compensó a Indurain con una bici de carreras
La consecuencia llegó al año siguiente. "Todo empezó cuando mi padre decidió sustituir la bicicleta que me habían robado", reconoce. Su padre, para compensarle la pérdida, le regaló otra bici, pero esta vez fue una bicicleta de carreras.

Ahí empezó una carrera que le llevó a ganar siete grandes y ser uno de los pentacampeones del Tour de Francia. Con esa bici, el joven Miguel Indurain empezó a competir y a ganar carreras, como la que logró en 1975 en Elizondo, en la que era su segunda carrera amateur. Apenas tenía 11 años.
A partir de esas victorias llegaron los éxitos y un fichaje inesperado. "El hombre que me fichó pensaba que no valía para ciclista", reconocería en otra entrevista. En parte era por su destartalada figura y una altura impropia de un ciclista de la época. Pero ese joven ganaba y siguió ganando.
Con 18 años se proclamó campeón de España amateur en 1983, el más joven en lograrlo. Un año antes había fichado por el filial del equipo Reynodls, un conjunto que tenía la base en Navarra y que era uno de los más destacados del panorama nacional. Aún hoy existe la estructura. No es otro que el equipo Movistar.
Olímpico en Los Angeles 84
En 1984 compitió en los Juegos de Los Ángeles, que entonces disputaban ciclistas no profesionales. En el Reynolds dio el salto a profesional de la mano de José Miguel Echavarri y Eusebio Unzué en 1984 y sólo un año después llegó a ser el líder de la Vuelta a España durante cuatro etapas. Esa Vuelta la ganaría Perico Delgado, que había sido compañero suyo el año anterior y que se había marchado al Seat-Orbea. Luego, harían historia juntos cuando regresase al ya Reynolds-Banesto.
Ya en el 87 se estrenó en el Tour, destacó en los años posteriores y llegó su eclosión definitiva en 1990. No pudo pelear por el triunfo porque iba de gregario de Perico, pero ahí demostró ya que no era un simple rodador, como se creía, y que podía dar batalla en la montaña a los mejores escaladores. Estaba claro que, al año siguiente, debía ir como jefe de filas o, al menos, compartiendo protagonismo con Perico Delgado.

Ese año 1991 corrió la Vuelta a España, en la que quedó segundo tras Melchor Mauri y, luego, en el Tour, empezó su leyenda con la escapada junto a Chiapuchi tras superar el Tourmalet y coronar los puertos de Aspin y Val Louron. En los cinco años siguientes no tuvo rival en el Tour de Francia y, además, lo acompañó con dos Giros, en 1992 y 1993.
"Nunca gané la Vuelta porque en mi época se disputaba en abril"
Nunca ganaría la Vuelta a España y cuando fue preguntado por ello, dejó una frase llamativa. "Nunca gané la Vuelta porque en mi época se disputaba en abril, había lluvia, hacía frío y a mí ese clima no me iba", indica.
La realidad es que en ese 1991 tuvo opciones, pero se vio perjudicado en su lucha con Mauri de que neutralizaran la etapa reina, donde él era favorito. Como dice, hasta 1994 se corría en abril. Luego se pasó a la fecha actual y él la corrió ya en 1996. Llegó tras el Tour y no tuvo opciones de ganarla. Pocas semanas después anunciaba su retirada del ciclismo.