30 aniversario

Las lágrimas de Argentina en el adiós de Messi: una noche que ya es historia del fútbol

El Monumental se convirtió en un gigantesco homenaje al capitán de una generación que lo ganó todo y que ya no volverá a verlo vestido de albiceleste; el '10' se rompió varias veces: "Hoy me toca vivir seguramente el día más triste de mi carrera"

Las lágrimas de Argentina en el adiós de Messi: una noche que ya es historia del fútbol

Leo Messi intenta contener su emoción al despedirse del pueblo argentino.Imago

José Manuel CanoJosé Manuel Cano 9 min lecturaSin comentarios

Hay noches que no se olvidan. Argentina acaba de vivir una de ellas. El Monumental de Buenos Aires se convirtió en el coliseo perfecto para una despedida que tuvo de todo: canciones, cánticos, abrazos, lágrimas imposibles de contener y un pueblo entero emocionado ante el último partido de Leo Messi con la camiseta de la Albiceleste.

El resultado, un 3-0 ante Benín, terminó siendo lo de menos. El verdadero partido se jugaba en las gradas, en las caras de los aficionados, en la mirada del propio Messi y en la sensación de estar asistiendo al final de una época irrepetible.

La emoción comenzó mucho antes de llegar al Monumental

La despedida empezó prácticamente desde que el autobús de la selección argentina abandonó Ezeiza. Miles de personas salieron a las calles para acompañar el trayecto del equipo hasta el Monumental y convertirlo en una especie de peregrinación hacia la última gran noche del '10'.

Las imágenes de Messi dentro del autobús ya mostraban que no iba a ser una noche más para nadie. El astro argentino intentaba contenerse, pero la emoción se le escapaba en cada gesto. Había demasiados recuerdos detrás, demasiados años defendiendo esa camiseta y demasiadas historias a sus espaldas.

Argentina había esperado durante años para ver a Messi levantar los grandes trofeos con su selección. Primero llegaron las decepciones, las finales perdidas y las críticas. Después, cuando parecía que la historia nunca tendría un final feliz, llegaron la Copa América, la Finalissima y, sobre todo, el Mundial. Tocaba cerrar el círculo y despedir al gran protagonista de la selección durante más de dos décadas.

Más de 80.000 personas para despedir al capitán

El Monumental esperaba a Messi con las mejores galas. Más de 80.000 personas se reunieron para decirle adiós y, entre ellas, estaba su familia. Antonela, Thiago, Mateo y Ciro acompañaron a Leo en una noche que también tuvo inevitablemente presente a Jorge Messi. Su padre ya no está, pero su recuerdo planeó como nunca y emocionó a un futbolista que nunca ha ocultado la importancia que tuvo en su carrera y su vida.

Fueron sus tres hijos quienes le acompañaron en el paseíllo hacia el centro del campo. Una imagen tan sencilla como demoledora por lo que representaba.

El himno que Messi casi no pudo cantar

Y entonces llegó el himno. Fue uno de esos momentos en los que el fútbol deja de ser fútbol. Messi intentó cantar, pero la emoción le ganó por momentos. Su rostro lo decía todo. Los ojos vidriosos, la mirada perdida y esa sensación de estar intentando aguantar las lágrimas para no romperse delante de todo un país. El himno sonaba y Argentina cantaba con fuerza, pero las imágenes mostraban a un Monumental completamente entregado a su capitán.

Messi no era el único emocionado. Lionel Scaloni tampoco pudo contenerse y las cámaras captaron las lágrimas de un seleccionador que ha compartido con Leo una de las etapas más gloriosas de la historia de la Albiceleste. Mientras ellos intentaban aguantar, las gradas directamente se rompían. Argentina lloraba antes incluso de que comenzara el último partido de su '10'.

Messi sigue siendo Messi

Después llegó el fútbol y, casi como si el guion tuviera que ser perfecto hasta el último detalle, Messi volvió a hacer lo que mejor sabe hacer. Benín fue un rival digno y complicó durante muchos minutos a una Argentina que no encontraba el camino hacia el gol, pero Leo volvió a aparecer. Primero con una asistencia, después con otra y finalmente marcando desde el punto de penalti para poner el 3-0 definitivo.

Jugó los 90 minutos. Lo intentó desde fuera del área, probó con una falta directa, buscó el gol de todas las maneras posibles e incluso estrelló un balón contra el palo en los últimos minutos. Era imposible imaginar un final diferente para una historia que ha estado marcada por el balón en los pies del '10'.

La despedida final

Las lágrimas aparecieron por todo el Monumental con el pitido final. Los cánticos se hicieron todavía más fuertes. Los aficionados lloraban mientras coreaban su nombre, sus compañeros le arropaban y Messi asimilaba su final.

El '10' se adueñó del micrófono y habló desde el corazón. "Es difícil decir algo hoy. Hay muchas emociones, muchas cosas... obviamente en lo primero que pienso es en mi viejo. No me queda más que agradecer. Fue un orgullo muy grande defender esta camiseta, hasta en los peores momentos. Nunca dejé de luchar, de pelear, de dar el máximo y de querer estar siempre".

El capitán reconoció que lo que más le va a costar será dejar de ponerse esa camiseta. "No venir más va a ser un dolor muy grande. Les juro que me gustaría venir toda la vida porque jugar en la selección argentina es lo más lindo que te puede pasar". Y ahí ya fue imposible contener la emoción. No solamente para los aficionados, sino también para un Messi que sabía perfectamente que estaba pronunciando sus últimas palabras como futbolista de la selección.

Messi también tuvo palabras para sus compañeros, para esa generación que consiguió cambiar para siempre la historia reciente de Argentina. "Agradecer a mis compañeros por este tiempo, por lo que compartí con este grupo. Me hicieron ser campeones del mundo, de América, Finalissima y todo lo que jugamos. Fue un orgullo enorme para mí compartir dentro y fuera de la cancha con todos ellos", explicó.

"En el Mundial no pasó nada raro"

Messi aprovechó el día de su adiós para cerrar cualquier teoría conspiranoica por la actuación de la 'Albiceleste' en la final contra España. "El último Mundial estuvimos cerquita. No pasó nada raro, es la realidad, como se dice. El partido de Inglaterra fue un desgaste muy grande. A nivel de piernas y emocional fue un desgaste muy grande. Llegamos con lo justo pero lo peleamos como siempre. No pudimos ser campeones", lamentó.

Y volvió a mirar hacia las gradas para agradecer a una afición que, con el paso de los años, terminó convirtiendo al Messi futbolista en Messi ídolo. "Siempre somos locales en todos lados. Y nosotros lo sentimos".

Fue el final de su discurso el que terminó de romper al Monumental. "Hoy me toca vivir seguramente el día más triste de mi carrera. Le digo adiós a todos ustedes, a la selección. Ahora voy a estar de ese lado, bancando a estos chicos y a todos los que vengan. Siempre unidos. Porque cuando estamos unidos somos más fuertes que cualquiera".

Después llegaron los cánticos. El Monumental volvió a rugir con el nombre de Messi y el capitán dio su última vuelta olímpica. Saludó a las gradas, miró a los aficionados, abrazó a sus compañeros y trató de guardar en la memoria cada segundo de aquel momento. Era imposible no pensar en todo lo que había ocurrido desde aquel debut de 2005 hasta esta noche. Más de dos décadas, 208 partidos, 126 goles y una colección de títulos que terminó culminando con el Mundial que Argentina llevaba tanto tiempo esperando.