Zinedine Zidane y su refugio secreto en El Chive, el pueblo de 60 habitantes en Almería
El refugio de Zinedine Zidane en El Chive, un pequeño núcleo de Lubrín, combina historia minera, tradición andaluza y la tranquilidad de un pueblo de apenas 60 habitantes

El Chive, el pueblo andaluz donde Zidane encuentra paz lejos del lujoImago
A pesar de su trayectoria en la élite del fútbol, Zinedine Zidane ha encontrado refugio en un lugar completamente alejado del lujo habitual de ciudades como Madrid o París. Ese espacio es El Chive, una diminuta pedanía de Lubrín, donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo y la tranquilidad es absoluta.
Con apenas medio centenar de habitantes durante el invierno, este enclave se ha convertido en el santuario personal del exentrenador del Real Madrid, quien busca aquí desconectar del foco mediático.

Un pasado minero que marcó su identidad
Lejos de su actual calma, El Chive fue en otro tiempo un enclave con notable actividad económica. Entre finales del siglo XIX y buena parte del XX, la zona experimentó un auge gracias a la explotación de hierro en el entorno del Coto Peón, situado en la Sierra de los Filabres.
Decenas de trabajadores acudían a estas tierras para extraer mineral en condiciones duras, moldeando el carácter de un pueblo que hoy conserva ese legado en su arquitectura y en su memoria colectiva. Las calles empedradas y las casas blancas siguen siendo testigos de aquella época, configurando un paisaje que invita a recorrerlo sin prisas.
Raíces familiares y conexión emocional
La elección de este lugar no es casual. La esposa de Zidane, Véronique Fernández, tiene sus raíces en esta pedanía. Sus padres, emigrantes en los años 60 hacia Francia, mantuvieron siempre un fuerte vínculo con su tierra natal.
Para el matrimonio, era esencial que sus hijos conocieran de primera mano ese origen humilde y trabajador. Así, El Chive se convirtió en una pieza clave dentro del universo personal y familiar del exfutbolista, junto a Marsella, donde nació, y otros lugares ligados a su historia.
Un cortijo singular en plena naturaleza
En este entorno, Zidane rehabilitó en 2010 un cortijo conocido como “El Chorrico”, una vivienda de tres plantas que respeta la estética tradicional de la zona. Aunque mantiene el estilo rural, cuenta con comodidades poco habituales en la pedanía, como una piscina privada, lo que la convierte en una casa única dentro del núcleo.
Desde sus terrazas se domina un paisaje de montaña y silencio, muy distinto al bullicio de los grandes estadios. Allí, el exjugador pasa temporadas estivales junto a su familia, disfrutando de una vida sencilla.
Un pueblo pequeño con gran personalidad
El Chive carece de muchos servicios básicos: no hay escuela, farmacia ni tiendas. El acceso se realiza por una carretera sinuosa que exige paciencia. Sin embargo, esta aparente desconexión es precisamente su mayor valor.
La vida se organiza en torno a rutinas simples, marcadas por el mediodía y el atardecer. En verano, la población se multiplica cuando los vecinos regresan, alcanzando cifras cercanas a los 200 habitantes. Este fenómeno refleja un fuerte sentido de pertenencia entre quienes mantienen el vínculo con el pueblo.
La naturalidad de una estrella mundial
Lejos de la imagen de celebridad, Zidane se comporta aquí como un vecino más. No hay escoltas ni protocolos; simplemente es parte de la comunidad. Su presencia, aunque ha dado visibilidad al lugar, no ha alterado la convivencia.
Quizá el mayor tesoro de El Chive no sea su paisaje ni su historia, sino el respeto silencioso de sus habitantes. Existe una especie de acuerdo implícito: preservar la tranquilidad del lugar y la intimidad de quienes lo habitan. Y en ese equilibrio, Zidane ha encontrado algo difícil de comprar: autenticidad y calma absoluta.