30 aniversario

Rubén Castro, ante su visita más especial de la temporada

No sólo se formó en la cantera de Las Palmas y despuntó en las filas amarillas, sino que allí compartió vestuario con dos de sus hermanos.

Rubén Castro, ante su visita más especial de la temporada

En la imagen, los tres hermanos Castro muestran sonriente la elástica de Las Palmas, club en el que se formaron y coincidieron a lo largo de la temporada 03/04, en Segunda división.J. Julián Fernández S.

José JuliánJosé Julián6 min lecturaSin comentarios
La visita a Las Palmas no será una más para Rubén Castro. De hecho, el conjunto canario tiene una importancia capital en la trayectoria del atacante verdiblanco, quien no sólo se formó en la cantera amarilla y comenzó a despuntar en su primera plantilla, sino que también compartió vestuario allí con sus hermanos Guillermo y Álex.

Los tres se criaron en el barrio de La Isleta, en un hogar humilde y muy futbolero. No en vano, su padre, Guillermín, jugó como central en las filas del Artesano, algo que sirvió de ejemplo para Guillermo, que siguió sus pasos, ejerciendo como zaguero. Así, y ayudado también por la amistad que unía a su progenitor con el técnico Germán Dévora, llegó a los escalafones inferiores del cuadro insular, donde pronto tendría la compañía de Álex, medio y un año menor que él. Ya por entonces llamaba la atención Rubén, quien pese a ser el más pequeño destacaba por su velocidad y olfato goleador, algo que hizo que se enrolase en Las Palmas siendo alevín.

De este modo, el ariete se convirtió muy pronto en la gran perla de la cantera amarilla, donde fue creciendo mientras sus dos hermanos llegaban al primer equipo. Guillermo lo hizo testimonialmente en la 94/95, siendo titular en Móstoles, gozando de mayor continuidad en la 95/96 (21 encuentros) y volviendo a perder el sitio en la 96/97 (sólo diez). Precisamente en ese último curso se estrenó con los mayores Álex, que tuvo sus primeros minutos como profesional contra el Levante y el Toledo.

Él sería el primero de la saga que jugaría en la máxima categoría (en octubre de 2000 frente al Valencia), convirtiéndose el único exponente de los Castro hasta enero de 2001, cuando se marchó cedido al Tenerife. Desde allí vio cómo Rubén hacía sus primeros pinitos contra Málaga, Athletic y Racing.

Durante la temporada siguiente, la 01/02, se afianzaría en el primer equipo, con 29 duelos y cinco 'chicharros' (dos de ellos en el Bernabéu). Entre tanto, Álex estuvo en el Numancia, volviendo a su lado a partir de la 02/03, cuando el delantero ya era indiscutible en Las Palmas (40 choques y nueve dianas). Ambos jugaron juntos en 14 ocasiones, aunque lo mejor ocurriría apenas unos meses después.

En verano, el cuadro insular firmó a Guillermo, por lo que los tres compartirían vestuario a lo largo de la 03/04. Con ello, se abría la posibilidad de que los tres pudiesen coincidir sobre el césped, algo que costó que ocurriese, ya que no sucedió hasta la jornada 20, en Terrassa. Después, esta circunstancia se repetiría once veces más.

Sea como fuere, el descenso del equipo a Segunda B puso fin a la etapa de los Castro en el club. Los mayores se fueron a cuadros modestos, mientras que Rubén, con el 'Pichichi' de Segunda bajo el brazo, partió rumbo a todo un Primera como el Deportivo, ganándose con ello la enemistad de una grada que todavía no se lo ha perdonado. Tampoco le han ayudado sus siete goles a los insulares, que le han convertido en enemigo de una escuadra que durante años fue su casa y la de gran parte de su familia.


"No espero nada bueno de la grada"
Aunque Rubén Castro se formó y triunfó en Las Palmas, la afición amarilla no le guarda ningún cariño, algo de lo que él es muy consciente. "Como siempre, no espero nada bueno; cada vez que voy no sé por qué la gente me sigue pitando o continúa con malestar conmigo; pero bueno, yo voy a lo mío: a intentar que gane mi equipo, a hacer gol y olvidarme del resto", afirmó en declaraciones recogidas por 'Alfinaldelapalmera.com', donde también admitió que desearía que lo recibiesen de manera diferente. "Sí, me gustaría, porque allí fue donde empecé a jugar al fútbol, donde me enseñaron muchas cosas y ojalá pueda cambiar los pitidos, quizás no por aplausos, pero que no me piten, al menos", manifestó el ariete, que considera que todo se originó por su salida rumbo al Deportivo en 2004. "Me fui cuando el equipo bajó, pero yo había quedado 'Pichichi'", defendió el atacante.


El 'Moña' de La Isleta
Aunque sus primeros técnicos denominaron a Rubén Castro como el 'Pequeño Diablo' por su velocidad, en Las Palmas llaman al canario el 'Moña'. Todo se debe a un vistoso corte de pelo que lució durante su adolescencia, con la cabeza casi rapada y el flequillo largo, que, según algunos, invitaba a pensar que llevaba una moña en la cabeza. Sea como fuere, aquel apelativo caló bastante hondo, ya que varios años y visitas al peluquero después, continúa vigente en las islas.
Estadio DeportivoEstadio Deportivo
Cerrar Popup
INICIAR SESIÓN
REGÍSTRATE
¿Tienes cuenta?
Bienvenid@ a Estadio Deportivo
Inicia sesión con:
Registrate con tu usuario de:
O haz login a través de tu e-mail
O registrate con tu e-mail
Nombre
Contraseña
Mostrar contraseñaOcultar contraseña
Seguridad:

¿Olvidaste la contraseña?

Entrar

¿Aún no tienes cuenta? Regístrate

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Estadio DeportivoEstadio Deportivo
Cerrar Popup
Restablecer contraseña
Introduce tu correo electrónico para restablecer tu contraseña
Enviar email
Volver atrás
Volver
Estadio DeportivoEstadio Deportivo
Cerrar Popup
Icono
Échale un ojo a tu email
Hemos enviado un email a para el restablecimiento de la contraseña.
Si no ha llegado, revisa tu carpeta de spam.
¿No te ha llegado nada aún?
Enviar email