Alexander Zverev, al fin, ya es un 'grande'
El tenista alemán gana su primer Grand Slam tras una lucha de más de cuatro horas con Flavio Cobolli

Alez Zverev, nuevo campeón de Roland Garros@rolandgarros
Alexander Zverev ya sabe lo que se siente cuando se gana un grande. Sufrió mucho, tardó más cuatro horas, pero finalmente pudo vencer al italiano Flavio Cobolli en cinco sets y se adjudicó la edición 2026 de Roland Garros, la más extraña de los últimos años, que ha sacado héroes inesperados y dos nuevos ganadores de Grand Slam.
Si Mirra Andreeva es una estrella para el futuro, Zverev es una estrella ya más que consagrada, que lleva casi una década acariciando la posibilidad de ganar en un gran torneo y que, en su cuarta final, por fin ha logrado saborear las mieles del triunfo.
El 6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5) y 6-1 da fe de lo igualado que fue todo, incluso en el último set, en el que dos rápidos 'breaks' ante un Cobolli exhausto encarrilaron el triunfo. El tenista de Florencia nunca se rindió. Ni cuando se vio a remlque en el segundo y cuarto set, ni cuando Zverev le recuperó al final el break' que llevaba a favor y restó para ganar el partido, ni en el tie break' de esa penúltima manga... Ni siquiera con 3-0 para Zverev en el quinto, cuando tuvo opciones de recuperar uno de los saques perdidos.

Esa capacidad de lucha del jugador de la Toscana hizo que lo que parecía un triunfo cómodo de Alex Zverev fuera una victoria épica. El 6-1 de la primera manga y, sobre todo, la suficiencia con la que la ganó el germano hacían prever un desenlace diferente. Zverev ganaba con comodidad su saque y apretada al resto hasta hacer sufrir en cada turn de servicio de su oponente.
Cobolli responde al gran inicio de Zverev
Todo se equilibró en el segundo set, en el que Cobolli estuvo menos errático y, si bien no era capaz de inquietar en el inicio a Zverev y éste seguía firme con su saque, al menos tampoco lo pasaba mal con el suyo. Con 3-3 tuvo la opción de romper por primera vez y, al segundo intento, lo consiguió. Cobolli, lanzado, equilibró el partido a continuación y metió presión al gran favorito.

El tercer ser se desarrolló de forma parecida. Máxima igualdad de inicio y desenlace final, aunque con diferente ganador. Alexander Zverev supo jugar con su mayor experiencia en este tipo de partidos y mantuvo la calma cuando mejor estaba su rival, pero también, cuando más notaba los nervios. El alemán se mantuvo firme en sus turnos de saque y, con 5-4, apretó, lo devolvió todo y vio cómo Cobolli fallaba para ceder la tercera manga.
Por lógica, se podría prever que eso frustraría al italiano y que se veía al fin el triunfo de Zverev. Sin embargo, Flavio Cobolli demostró ser un guerrero y salió dispuesto a vender cara su derrota. De hecho, rompió el saque de su rival nada más empezar. Eso le tranquilizó y le hizo estar por delante hasta mediado el set. A partir de ahí los nervios se repartieron por igual, los problemas físicos de Cobolli empezaron a aparecer y se sucedieron una serie de 'breaks' que desembocaron en el 'tie break'.
El físico marca diferencias para Zverev
Allí, Zverev se adelantó de inicio, pero cuatro puntos consecutivos de Cobolli le dieron una ventaja que supo mantener para hacerse con la cuarta manga. Había final. Los nervios eran iguales para ambos, pero el físico no.
Cobolli lo pagó con molestias en una pierna y se vio enseguida 3-0 abajo, con dos saques perdidos. Aún así no se rindió, apretó los saques de su rival y pudo recuperar los 'breaks'. Zverev se mantuvo sereno, aguantó su saque y se coronó campeón. Al fin.