Sanabria: un nuevo capítulo de 'Los cazadores de plusvalías'

04.02.2021 | 13:26
Sanabria: un nuevo capítulo de 'Los cazadores de plusvalías'

Los resultados deportivos están siendo el principal debe de la gestión de Haro y Catalán al frente del Betis, un factor que no depende directamente de ellos, aunque sí de sus decisiones. No están acertando, por lo general, los empresarios sevillanos a la hora de elegir entrenadores, pues fracasó nada más aterrizar Gustavo Poyet (que duró 11 jornadas), no entusiasmó Víctor Sánchez del Amo y pasaría sin pena ni gloria Rubi, lejos de Europa y más cerca de lo aconsejable del descenso con una de las mejores plantillas de la historia de la entidad. Sólo Quique Setién alcanzó el objetivo el primer año, merced a una segunda vuelta espectacular, pero salió por la puerta de atrás, después de quedarse a las puertas de la séptima plaza, que tuvo premio. Con Pellegrini, de momento, pinta mejor la cosa.

Por otra parte, 'Ahora, Betis, Ahora' ha ido cumpliendo casi todos los puntos de su programa electoral, con pruebas palpables como el nuevo Gol Sur, el proyecto de la nueva ciudad deportiva de Entrenúcleos (Dos Hermanas), el fin de la judicialización de las acciones de la sociedad (tras un acuerdo con Lopera y Oliver), la consumación del presupuesto más alto en 113 años de vida o la reactivación de los medios de comunicación propios y la internacionalización de la 'marca Betis', a pesar de que la pandemia ha paralizado todo el crecimiento. Pero hay otro valor que no llama tanto la atención, aun suponiendo un éxito absoluto de gestión: la caza masiva de plusvalías.

Y es que, exceptuando a los franceses (Jonas Martin y Boudebouz) y a Brasanac y Javi García, Haro y Catalán han ganado dinero con todas las ventas que han consumado bajo su mando, algunas de ellas obligadas por la 'presión' de clubes más pudientes, futbolistas y agentes, aunque también otras para hacer hueco y soltar 'lastre' deportivo, ya que los interesados no contaban para los técnicos de turno. Evidentemente, se ha perdido algo en rescisiones de jugadores a los que se dejó marchar libres con objeto de ahorrarse, al menos, sus fichas, si bien se trata de simples gotas en un océano de ganancias. De hecho, haciendo un recuento somero, la diferencia entre lo que costaron al llegar y lo que dejaron al irse la veintena de operaciones cerradas hasta la fecha ronda los 136 millones de euros en positivo, que, con las variables vendientes, podrían elevarse por encima de los 150 kilos.

En la 16/17, la primera temporada del villaverdero y el hispalense con las riendas del Betis, salió N'Diaye en dirección a Villarreal por 8 kilos (había costado su pase desde el Sunderland 3,5). En la 17/18, Dani Ceballos forzó su marcha vía cláusula al Real Madrid, que compensó a los verdiblancos con 16,5 millones en total, todo plusvalía, al tratarse de un canterano, lo mismo que pasó hace tres veranos con Fabián (30). Aquella campaña, se embolsaron 1,37 con Piccini (2,87 frente a 1,5) y 800.000 con Petros (2,5 frente a 1,7), amén de 1,5 kilos por el ascenso del Getafe, que tuvo que quedarse con Portillo y Dani Pacheco. Eso sí, se perdieron 1,1 millones por el retorno de Jonas Martin a la Ligue 1 (al Estrasburgo por 1,5 cuando se pagó 2,6 por él al Montpellier).

En la 18/19, amén de la citada salida de un Fabián terriblemente revalorizado ahora, se consumó el traspaso de Pezzella a la Fiorentina, dejando en casa una diferencia positiva de alrededor de 8,5 millones de euros, al tiempo que el pase de Durmisi a la Lazio brindó otros 5,5. Adán, que llegó gratis en la 13/14, fue vendido por un millón al Atlético de Madrid. Este verano, una nueva 'limpia' con beneficios: 23,5 kilos de la Roma (y otros 6,5 es especies) por un Pau López que arribó con la carta de libertad; 18 del Barcelona por el canterano Junior (más otros 12 en el aire por objetivos); alrededor de 23 en total por Lo Celso (el Tottenham ejerció la opción de compra en enero finalmente), comprado por 25 en total (22+3 de la cesión) y liberado por 48; medio kilo por Sergio León, y dos por Inui. Se le perdieron 3,5 a Boudebouz y unos 450.000 euros a Brasanac.

El nuevo capítulo de la cuarta temporada de la serie 'Los cazadores de plusvalías' fue protagonizado por Zou Feddal, aunque el Valencia se resistió a llegar a los cinco millones solicitados por el Betis por el traspaso de un zaguero que acababa contrato en 2021. Al final, el Sporting se ha llevado el gato al agua por unos 2,15, más un 5% de los derechos de William Carvalho. Sea como fuere, el central llegó del Alavés por 2,25 millones, más otros 250.000 por objetivos, por lo que, prácticamente, fue lo comido por lo servido. Ismael volvió del Alavés para ser vendido por un millón al Atlético, mientras que Sanabria, que ya reportó algo más de un millón por su préstamo al Genoa, se marcha al Torino por 7 fijos y 3 en variables. Como costó 7,5, ahí va la última plusvalía.

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