30 aniversario

Zaid Romero, de taxista al Getafe: "A veces todo se hacía cuesta arriba, pero siempre hicieron todo lo posible para darme unas botas"

Criado en una familia humilde en Argentina, el central de Mendoza asegura que no tenía un plan B de no haber triunfado en el fútbol y hubiera seguido los pasos de su padre en el taxi

Zaid Romero, de taxista al Getafe: "A veces todo se hacía cuesta arriba, pero siempre hicieron todo lo posible para darme unas botas"

Zaid Romero, central del GetafeX

José Antonio RiveroJosé Antonio Rivero 4 min lecturaSin comentarios

Zaid Romero fue uno de los fichajes del 'Euro Geta' el pasado verano. El defensa argentino aterrizó en julio procedente del Brujas, al que se incorporó en 2024 desde su país y donde no había conseguido hacerse con un puesto en el once titular. En Madrid, el defensa mendocino se ha convertido en una pieza importante para Bordalás en una liga tan exigente como la española. Un camino que no ha sido sencillo y en el que su familia ha desempeñado un papel fundamental.

Su padre era taxista y su madre limpiaba casas y hacía trabajos de peluquería, mientras que su abuelo Domingo, muy importante en su vida, fue limpiabotas desde los ocho años y posteriormente se dedicó a vender café. "Son un ejemplo para mí. Soy lo que soy gracias a los dos. Me dejaron muchos valores y me ayudaron a ser lo que soy dentro del campo. A veces todo se hacía cuesta arriba, pero siempre hicieron todo lo posible para darme unas botas o llevarme de un lugar a otro. Me quedo con todos esos recuerdos, los lindos y los no tan lindos, porque dejaron una enseñanza", aseguró Zaid en una entrevista con la Agencia Efe, donde también habla de lo complicado que fue irse de su Mendoza natal.

"Me fui con mi esposa y éramos muy chicos. Todo era nuevo. Habíamos pasado toda la vida cerca de nuestras familias y, de un día para otro, nos marchamos. Fue complicado, pero salió bien y nos convirtió en lo que somos... No era fácil para mí, para mi familia ni para mi esposa, que me ha acompañado durante todos estos años. Pero creo mucho en Dios y creo que tenía esto predestinado para mi vida", explicó el central argentino, quien confesó que "nunca hubo un plan B. Si hubiese fallado, seguramente habría sido taxista porque mi padre tenía muchos contactos. Habría entrado ahí segurísimo".

La figura de su abuelo Domingo, ya fallecido, también fue importante en su vida. "Mi abuelo lustraba zapatos desde los ocho años y después pasó a vender café. Se dedicó a eso toda su vida y nos dio muchas cosas. A veces la gente se sorprende porque solamente vendía café, pero nos dio mucho. Más allá de lo económico, nos transmitió muchos valores. Eso me quedó muy presente y hasta hoy lo llevo en el corazón", contó Romero.

En cuanto a su situación actual, en el plano deportivo, Zaid Romero considera que supo subirse al tren cuando Bordalás le dio la oportunidad. "Apenas llegué, me dio confianza al cien por cien sin venir con los minutos que quería, sin jugar. Lo aproveché al máximo y él vio mi temperamento, mi personalidad y mi trabajo. Traté de devolverle la confianza en el campo", aseguró.