30 aniversario

Gica Craioveanu, una vida entre dos camisetas y un corazón azul y blanco

El Getafe vivita al Universitatea Craiova en la Conference League pero ambos conjuntos tienen en común la figura de Gica Craioveanu, uno fue su primer club y es el de sus amores, y el segundo fue en el que colgó las botas

Gica Craioveanu, una vida entre dos camisetas y un corazón azul y blanco

Craioveanu, en un homenaje del Universitatea Craiova en en 2022.Imago.

Fernando RuizFernando Ruiz 8 min lecturaSin comentarios

Gica Craioveanu fue una de las grandes figuras de LaLiga española a finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI. El delantero nacido en Hunedoara llegó a España en 1995, a la Real Sociedad, tras tres años firmó por el Villarreal y cuatro años después se marchó al Getafe, donde completó otras cuatro temporadas hasta colgar las botas en 2006 tras 11 años en el campeonato español.

Un total de 282 partidos en los que firmó 62 goles y doce asistencias, que además le sirvieron para defender la elástica de su país en un total de 26 ocasiones, con la que hizo cuatro goles jugando además el Mundial de Francia 98.

Pero quién se lo iba a decir al bueno de Gica Craioveanu, que 20 años después de colgar las botas, el destino le tenía preparado un partido tan especial como el que vamos a vivir este jueves en la UEFA Conference League. El Getafe, su último equipo profesional se enfrenta al club de sus amores, el Universitatea Craiova, desde el que dio el salto a la liga española.

El amor entre Craioveanu y el Craiova

Para comprender el vínculo entre Craioveanu y el Universitatea Craiova hay que retroceder hasta sus primeros años. Nacido en Hunedoara pero críado en Slatina, Craioveanu creció en un entorno en el que el fútbol tenía una enorme importancia y el Craiova despertaba una fuerte identificación popular.

El delantero tuvo la oportunidad de jugar en el Dinamo de Bucarest, pero su elección fue formar parte del Universitatea Craiova, un equipo con el que se sentía identificado por sus colores, su historia y su arraigo regional. Craioveanu no llegó a Craiova únicamente para desarrollar su carrera: llegó a un club al que ya sentía como propio.

"Llegué a Craiova después de un partido de la selección B de Rumanía en el antiguo estadio 23 de agosto. Después de aquella prueba me ofrecieron ir a la Universidad de Craiova, y Gabor Gerstenmajer se fue al Dinamo. Déjenme contarles algo casi secreto. El Dinamo me quería y me ofreció 15.000 dólares por firmar. Yo, un olteano, me fui a la Universidad de Craiova, donde me dieron 1.000 dólares. Pero nunca me arrepentí de mi elección. Tenía sangre azul y blanca, casi todos en Slatina eran seguidores del Craiova. Todos menos mi padre y algunos más. Es curioso. Mi padre siempre apoyó al Steaua. Siempre me quiso en el Steaua, pero yo me obstiné en venir al Craiova. Mi padre decía que aunque hubiera marcado cuatro goles en un partido contra el Steaua, se habría alegrado de que el Steaua ganara ese partido por 5-4", recordaba en una entrevista para Flashscore hace un año.

Se fue a España, pero con el Craiova en el corazón

Allí jugó durante cinco temporadas, antes de dar el salto a la Real Sociedad, pero no había distancia que rompiera el amor de Craioveanu por el Universitatea Craiova. En el conjunto rumano se forjó como un destacado delantero, donde llegó a marcar 61 goles en 129 partidos de liga, siendo el máximo goleador de la liga rumana en las temporadas 1993-94 y 1994-95.Ahora, su Getafe y su Craiova se enfrentan en Europa, pero él tiene muy claro con quien va en ese partido. "Espero que el Universitatea haga un buen partido, que gane, eso es lo que deseo con todo mi corazón, aunque también jugué en el Getafe. Quiero que el Universitatea gane", aclaró en una entrevista al medio AntenaSport hace tan solo un par de días.

No por ello quiere decir que no desee lo mejor al Getafe, con el que logró el primer ascenso de su historia a Primera división, pero su vínculo con el Craiova es algo inigualable. Allí se formó como futbolista, e incluso antes de ser futbolista profesional ya era del Universitatea, por lo que es algo que trasciende a lo deportivo y llega a lo emocional.Como es lógico, Gica Craioveanu ha sido uno de los futbolistas más buscados en estos días, y en otra intervención en el programa rumano VOYO Sport Live, dio su vaticinio para dicho encuentro, sorprendiendo a propios extraños pues dio como favorito al triunfo al cuadro rumano.

"Diréis que estoy loco, pero para mí el Craiova es ligeramente favorito", afirmó el exdelantero, que destacó el juego del Universitatea y señaló las dificultades ofensivas que atraviesa el Getafe.

nunca llegó a jugar una competición europea con el Getafe. Cuando se retiró, en 2006, el club apenas llevaba dos temporadas en Primera división. Un año después, disputaría su primera aventura continental, en la Copa de la UEFA del curso 2007/08.Ahora, dos décadas después de colgar las botas, el equipo al que ayudó a ascender a Primera división visita la ciudad donde se convirtió en ídolo. Craioveanu tendrá recuerdos a ambos lados del campo, aunque la tierra y el corazó tiran más que nada, por eso, al menos esta vez parece que ya ha decidido con cuál de los dos quiere celebrar un gol.

El regreso permanente a sus raíces

La trayectoria de Gica Craioveanu es, en muchos sentidos, una historia de ida y vuelta. Salió de Rumanía para abrirse camino en España, conoció otros vestuarios y otras aficiones, y construyó una carrera que lo llevó mucho más allá del fútbol con el que había crecido.

Sin embargo, su relación con el Universitatea Craiova ha permanecido como uno de los hilos conductores de su vida deportiva. Primero fue el joven que eligió el equipo de sus colores; después, el delantero que respondió con goles y reconocimiento; más tarde, el antiguo jugador que volvió a vincularse a la entidad desde una función institucional y mediática.

El partido contra el Getafe resume esa historia de una manera difícil de mejorar. Frente a un rival que también forma parte de su pasado, Craioveanu volvió a mirar hacia el club que marcó sus primeros grandes años como futbolista. Porque hay decisiones profesionales que llevan a un jugador a otros países, y hay camisetas que siguen acompañándolo mucho después de colgarlas.