Fermín López se perdió el Mundial por lesión y ahora desvela la decisión que cambió la vida de su madre: "La convencí para que dejara su trabajo en una empresa de fruta"
Tras quedarse sin Mundial por una lesión, Fermín López afronta la recta final de su recuperación mientras repasa el camino que le llevó al Barça. El onubense revela cómo convenció a su madre para dejar su trabajo y explica que su padre sigue siendo cartero porque "dice que es su trabajo"

Fermín López en el BarcelonaIMAGO
La peor noticia para Fermín López este verano no fue perderse unas vacaciones. Fue quedarse sin Mundial. El centrocampista del FC Barcelona atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera cuando una lesión, a finales de mayo, frenó en seco su progresión y le obligó a renunciar a una cita que llevaba meses preparando.
Ahora la imagen de Fermín López entrenando de nuevo junto a sus compañeros ha sido una de las noticias más positivas para el FC Barcelona durante la concentración de pretemporada. El centrocampista andaluz sigue dando pasos adelante en su recuperación y, aunque todavía no tiene el alta médica, las sensaciones son cada vez mejores. Tanto el jugador como el club mantienen el objetivo de que pueda llegar en condiciones al comienzo de LaLiga, una fecha marcada desde hace semanas en rojo en su calendario.
Lejos de lamentarse, Fermín ha optado por hacer lo que mejor sabe: trabajar. El onubense está centrado en completar cada fase de la rehabilitación y volver al máximo nivel cuanto antes. Su participación parcial en algunos ejercicios con el grupo invita al optimismo, aunque en el cuerpo técnico prefieren actuar con cautela para evitar cualquier recaída.
De El Campillo a La Masia
El camino comenzó mucho antes de su debut con el primer equipo. Con apenas 13 años dejó El Campillo para instalarse en Barcelona, un cambio que no fue nada sencillo.
El propio Fermín ha reconocido que los primeros días fueron muy duros. "El día que llegué fue el peor de mi vida. Era la primera vez que salía de casa y lloré muchísimo", recordó en una entrevista concedida a RAC1.
Sin embargo, aquel momento también significó el inicio del sueño que perseguía desde pequeño. "También fue el más feliz, pero era pequeño y era la primera vez que me iba para siempre de mi casa. El Barça quiso ficharme cuando tenía 11 años, pero mi padre se negó porque era muy pequeño. Dos años después volvieron a interesarse por mí. Nos dijeron que era el último tren. Mi padre me preguntó qué quería hacer y yo tenía claro que quería ir al Barça", explicó.
No solo tuvo que acostumbrarse a vivir lejos de casa. También tuvo que hacerlo a una ciudad nueva, un colegio diferente y otro idioma. La ayuda de sus compañeros fue clave durante ese proceso.
"Los compañeros que me encontré en la Masia me ayudaron mucho, todos habían llorado antes. Hicimos un buen grupito con Xavi Simons y otros. Me costó muy poco aprenderlo y me gustaba mucho practicarlo. Tenía compañeros de equipo que lo hablaban y escucharlos y hablar con ellos me ayudó mucho. Tuve que aprenderlo porque en clase no me enteraba de nada. Al principio me pusieron muchas facilidades pero luego lo aprendí muy rápido", recordó al hablar de sus primeros años en Barcelona.
La historia de Fermín López está muy lejos de la de otros futbolistas que parecen destinados al éxito desde niños. En La Masia siempre vieron talento en el onubense, pero también entendían que su evolución necesitaba tiempo.
De hecho, hubo una frase que le acompañó durante buena parte de su formación: "Hay que tener paciencia". Era el mensaje que Jordi Roura repetía tanto al jugador como a su familia y también a los entrenadores que seguían de cerca la progresión del centrocampista. Aquella confianza, unida al trabajo diario de Fermín, acabó dando sus frutos.
La cesión que cambió su carrera
Después de varias temporadas el Barça entendió que Fermín necesitaba dar un paso más en su crecimiento. La competencia en el primer equipo era enorme y la mejor fórmula para seguir evolucionando pasaba por acumular minutos en el fútbol profesional. Por eso, el club apostó por una cesión al Linares Deportivo, una decisión que acabaría marcando un antes y un después en su carrera.
Lejos de verlo como un revés, el onubense aceptó el reto con naturalidad. En Linares encontró la continuidad que buscaba y respondió sobre el césped. Se convirtió en una pieza imprescindible del equipo, firmó una temporada sobresaliente y demostró que estaba preparado para competir al máximo nivel. Su capacidad para llegar al área, su facilidad para marcar goles desde la segunda línea y su personalidad llamaron la atención del Barça, que siguió muy de cerca su evolución.
Cuando regresó a Barcelona ya no era el mismo futbolista. Volvía con más confianza, más experiencia y la sensación de haber dado el salto que necesitaba para pelear por un puesto en el primer equipo.
Xavi Hernández no tardó en comprobarlo. Durante la gira de pretemporada de 2023 le dio la oportunidad de demostrar su nivel y Fermín no la desaprovechó. Su actuación frente al Real Madrid, coronada con un gol de gran factura, fue la mejor carta de presentación posible. A partir de ahí comenzó a ganarse un sitio en la rotación del técnico e inició una progresión que le ha llevado a convertirse en uno de los centrocampistas más importantes de la plantilla.
Un sentimiento que nunca ha escondido
Más allá de su crecimiento deportivo, Fermín siempre ha dejado claro cuál es su vínculo con el Barcelona. El centrocampista nunca ha ocultado que vestir la camiseta azulgrana era el sueño que tenía desde pequeño y que su intención siempre ha sido triunfar en el club donde se formó.
De hecho, cada vez que ha tenido ocasión ha reiterado el mismo mensaje. "Nunca he tenido la intención de irme. Toda la vida he sido del Barça y quiero estar aquí", aseguró hace unos meses, una declaración que refleja el compromiso que mantiene con la entidad desde que llegó a La Masia siendo un niño.
Ese sentimiento, unido a su trabajo diario y a la confianza que ha ido ganándose dentro del vestuario, explica por qué el Barça considera a Fermín una pieza importante no solo para el presente, sino también para el futuro del proyecto deportivo.
La importancia de la familia
Si algo ha ayudado a Fermín a mantener los pies en el suelo ha sido su entorno. El internacional español nunca ha ocultado el papel que han jugado sus padres desde que comenzó a dar sus primeros pasos en el fútbol.
"Mi familia siempre me recuerda que soy un chico normal. Mi madre trabajaba en una empresa de fruta y la convencí para que lo dejase. Mi padre es cartero en Correos y nunca ha querido dejarlo, dice que es su trabajo", explicó, reflejando la normalidad con la que se vive el fútbol dentro de su casa.
Ahora toda la atención está puesta en su recuperación. El Barça no quiere correr riesgos, pero las sensaciones son cada vez mejores y el objetivo sigue siendo el mismo: que Fermín pueda empezar la temporada al cien por cien.
Después de todo lo que ha tenido que esperar a lo largo de su carrera, la paciencia vuelve a ser su mejor aliada. Una palabra que le ha acompañado desde niño y que, una vez más, vuelve a cobrar todo el sentido.