Caos en los accesos al MetLife Stadium: horas de colas y tensión antes de la final
Colapso antes del España-Argentina: miles de aficionados reportan preocupantes retrasos por los estrictos controles de seguridad, la falta de organización y la escasez de medios; se han producido incluso altercados a escasas horas del partido más esperado

Largas colas y máxima tensión antes de la final del Mundial.Imago
La gran final del Mundial entre España y Argentina está teniendo una previa movida, sobre todo en los accesos al MetLife Stadium. Lo que debía ser una jornada festiva se ha convertido en un auténtico caos desde varias horas antes del pitido inicial.
Pese a que la FIFA recomienda acudir con mucha antelación para evitar complicaciones, miles de personas permanecen atrapadas en largas colas para superar los controles de seguridad. Periodistas acreditados, voluntarios, trabajadores del estadio, personal del espectáculo previo y empleados de restauración comparten los mismos accesos, una circunstancia que ha terminado colapsando por completo la entrada al recinto.
La presencia de numerosas autoridades internacionales obliga, además, a reforzar las medidas de seguridad. Entre los asistentes se encuentran el presidente de Estados Unidos, Donald Trump; el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez; y el Rey Felipe VI, entre otras personalidades, por lo que los controles son mucho más exhaustivos de lo habitual.
Desorganización y momentos de tensión
El principal problema no radica únicamente en los registros de seguridad sino en la falta de organización. A medida que avanzan las horas, las colas crecen sin apenas coordinación y la paciencia de los presentes comienza a agotarse.

La situación ha empeorado por el desvío de cientos de periodistas y trabajadores hacia una puerta alternativa de acceso con la promesa de agilizar la entrada. Sin embargo, y tras varios minutos caminando hasta ese punto, todas estas personas han comprobado que tampoco podían acceder por allí y se han visto obligadas a regresar al lugar de partida.
Al volver, todos estos trabajadores han perdido su posición en la cola inicial y han comenzado las discusiones, los empujones y los cruces de reproches entre quienes se niegan a cederles el sitio. La ausencia de personal organizando los accesos y la falta de un sistema claro para ordenar las filas alimentan todavía más el desconcierto.
Controles insuficientes para un evento de esta magnitud
El colapso también responde a la escasa capacidad de los controles de seguridad habilitados en algunos accesos. Apenas funcionan seis arcos detectores y tres escáneres para revisar mochilas y bolsas, una cifra insuficiente para absorber el enorme volumen de personas que intenta entrar al estadio.

En aquellos controles donde no hay escáner, los agentes obligan a vaciar completamente las mochilas, sacar ordenadores y dispositivos electrónicos e incluso encenderlos para comprobar su funcionamiento, un procedimiento que ralentiza todavía más el acceso.
Por primera vez durante este Mundial, además, la policía estadounidense ha asumido el control de los accesos debido a la presencia de numerosas autoridades, elevando el nivel de seguridad hasta extremos similares a los de un aeropuerto.
Mientras la cuenta atrás para la final sigue avanzando, las imágenes que llegan desde el exterior del MetLife Stadium están muy lejos de las esperadas para el mayor acontecimiento futbolístico del planeta.