Los golpes que terminaron en tragedia en el fútbol
El fallecimiento de Jesús de Miguel tras un choque fortuito durantelos intsnates finales del Tenerife-Andorra vuelve a poner el foco en los accidentes mortales sobre el terreno de juego, un tipo de tragedia poco habitual en el fútbol

José Antonio Gallardo , portero del CD Málaga fallecido en 1987.MCF.
El fútbol español vuelve a estar de luto tras el fallecimiento de Jesús de Miguel, delantero del CD Tenerife, que perdió la vida este martes después de sufrir un fuerte impacto en el pecho durante el encuentro que enfrentó a su equipo con el FC Andorra. El futbolista, que había chocado de forma fortuita con el guardameta Jesús Owono en la disputa de un balón dividido, sufrió una parada cardiorrespiratoria que terminó teniendo un desenlace fatal.
Una noticia que ha conmocionado al mundo del deporte y vuelve a recordar que, aunque se trata de situaciones muy poco frecuentes, los accidentes sobre el terreno de juego también pueden acabar en tragedia. De hecho, la mayoría de los fallecimientos de futbolistas en activo están relacionados con problemas cardíacos, como arritmias, cardiopatías no detectadas o muertes súbitas, mientras que los provocados directamente por un impacto físico son mucho menos habituales.
Golpes que han terminado en tragedia
A lo largo de la historia del fútbol se han producido episodios en los que un choque fortuito de este estilo ha tenido consecuencias irreversibles. Uno de los casos más recordados en España es el de José Antonio Gallardo, guardameta del CD Málaga, que en diciembre de 1986 sufrió un fuerte encontronazo con el delantero del Celta, Baltazar, durante un partido en Balaídos. Aunque inicialmente recibió el alta médica, días después sufrió una hemorragia cerebral en su domicilio y falleció en el año 1987.
Uno de los primeros casos documentados se remonta a 1874, cuando el guardameta William Bradshaw chocó con Herbert Dockerty, que terminó golpeándole con la rodilla en el estómago. Dockerty falleció al día siguiente a consecuencia de las heridas y Bradshaw llegó a ser acusado de homicidio involuntario, aunque finalmente fue absuelto.
Otro caso que se dio en el fútbol español fue y que fue muy recordado fue el caso de José Miguel Martínez Ferrer, exjugador del Real Betis y del Atlético de Madrid. En 1964 sufrió una conmoción durante un encuentro frente al Barcelona que le dejó en coma durante ocho años. Finalmente, falleció en 1972 a consecuencia de una insuficiencia renal.
Más recientemente, en 2024, el fútbol cántabro sufrió otra tragedia con la muerte de Raúl Ramírez, portero del Colindres. El guardameta recibió un fuerte golpe en la cabeza durante un encuentro frente al Revilla, de Tercera RFEF. Aunque consiguió recuperarse de una primera parada respiratoria, sufrió otra durante el traslado al hospital y terminó falleciendo.
Antonio Puerta y Dani Jarque, dos tragedias que siguen presentes
Los fallecimientos relacionados con problemas cardíacos son mucho más habituales en el fútbol profesional. En España, dos de los casos que permanecen especialmente presentes en la memoria de los aficionados son los de Antonio Puerta y Dani Jarque.
El futbolista del Sevilla falleció en agosto de 2007, a los 22 años, tres días después de sufrir varios desvanecimientos durante un encuentro frente al Getafe en el Ramón Sánchez-Pizjuán.

Dos años más tarde, el 8 de agosto de 2009, murió Dani Jarque, capitán del Espanyol, a los 26 años, tras sufrir un infarto mientras se encontraba concentrado con su equipo en Italia.
Dos nombres que siguen siendo recordados en cada partido en el Sánchez-Pizjuán y el RCDE Stadium. Ahora, el fallecimiento de Jesús de Miguel vuelve a dejar una profunda huella en el fútbol español.