El quinto español en el cuadro principal del Masters 1000 de Roma tiene nombre propio
Pablo Carreño se suma a la expedición española que, a partir de mañana, participará en tierras italianas. Su billete lo ha conseguido por la retirada de su último rival

Pablo Carreño no ha tenido que jugar el último partido que le quedaba para acceder al cuadro principal.IMAGO
El español Pablo Carreño accedió este martes al cuadro principal del Masters 1.000 de Roma tras la retirada del tenista suizo Stan Wawrikna antes de que comenzara el partido.
El asturiano, de 34 años y actual número 91 del ranking, avanzó sin necesidad de saltar a la pista después de que Wawrinka, de 41 años y exnúmero 3 del mundo en 2014, causara baja.
El español, medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 tras derrotar a Novak Djokovic en el partido por el tercer puesto, se colocó en el cuadro principal del torneo celebrado en el Foro Itálico de Roma, que comienza el miércoles.
A la espera del resultado de los españoles Daniel Mérida, Martín Landaluce y Pablo Llamas, que se juegan también el acceso al cuadro principal, Carreño se suma en la fase final del torneo romano a los españoles Pablo Jódar, Jaume Munar, Alejandro Davidovich-Fokina y Roberto Bautista.

El mismo problema de siempre en Roma
La lluvia, enemiga habitual y amenaza constante del Masters 1000 de Roma, vuelve a situarse en el foco del torneo, que teme posibles retrasos o interrupciones, después de que este martes las pistas amanecieran cubiertas por lonas tras la intensa precipitación caída sobre la ciudad.La lluvia que azota con frecuencia a la capital italiana en esta época del año provocó numerosas cancelaciones en ediciones anteriores, hasta convertirse en un adversario persistente e imprevisible.
En la presente edición, a un día del inicio del cuadro principal, ya se registraron retrasos en partidos como el del español Daniel Mérida ante el chileno Tomás Barrios, que comenzó con media hora de demora debido a que la organización tuvo que acondicionar la pista tras las precipitaciones, según pudo constatar.
Una final española marcada por la lluvia
La historia reciente del torneo está marcada por interrupciones, aplazamientos y suspensiones, hasta el punto de que la organización definió en diversas ocasiones esta adversidad como un "verdadero quebradero de cabeza".
Especialmente recordado es el episodio de mayo de 2010, cuando la final entre Rafael Nadal y David Ferrer tuvo que ser suspendida momentáneamente con el marcador igualado en el primer set.
También en 2018, la final entre Nadal y Alexander Zverev fue interrumpida en dos ocasiones por la intensidad de la lluvia, hasta el punto de obligar a cubrir la pista tras apenas un juego reanudado.
Este patrón se repitió en otros años, como en 2014, cuando la lluvia obligó a suspender temporalmente todos los partidos programados en una jornada marcada por la caída del agua de forma persistente.
O en 2023, cuando la final entre Daniil Medvedev y Holger Rune vio retrasado su inicio por la fuerte lluvia, en lo que supuso el séptimo día de alteraciones meteorológicas de esa edición.
La organización reconoció en varias ocasiones que supervisa activamente las condiciones meteorológicas, ya que las circunstancias adversas dificultan el desarrollo normal del juego en la arcilla romana. Desde este martes y hasta el final del torneo, previsto para el 17 de mayo, los servicios meteorológicos nacionales prevén lluvias varios días, tras un mes de abril que dio tregua en la ciudad, lo que mantiene la preocupación sobre el correcto desarrollo del evento.