María del Carmen Fernández, madre de Iker Casillas: "Mi hijo es maravilloso, pero no es un héroe"
"Metía un balón, la ponía a centrifugar y el niño se quedaba alelado viendo cómo daba vueltas la pelota", recordaba la madre del exguardameta, quien siempre ha preferido quedarse lejos de los focos; ni siquiera vio la tanda de penaltis ante Italia en 2008

Iker Casillas, en un acto promocional. Imago
Esta pasada primavera, en el estadio de Los Arcos de Brunete, Martín Casillas defendía la portería del Real Madrid en un partido del Mundial sub 12 de LaLiga Futures. En la grada, siguiendo cada una de sus intervenciones, estaba su madre, Sara Carbonero, y también su abuela paterna, María del Carmen Fernández, la madre de Iker Casillas, quien mantuvo una actitud cercana y cordial con la prensa.
Sin embargo, no es habitual ver a Mari Carmen en ningún sitio donde haya cámaras. La madre del que fuera capitán del Real Madrid y de la Selección ha vivido la carrera de su hijo desde un discreto segundo plano, algo que ya dejó claro en junio de 2002, cuando Iker se convirtió en el 'San Iker' del Mundial de Corea y Japón: "Nosotros no somos protagonistas de nada".

María del Carmen Fernández, la madre que huyó de los focos
Aquella mañana del 17 de junio de 2002, un día después de que Casillas fuera decisivo en la tanda de penaltis ante Irlanda en octavos de final, Mari Carmen se sentó frente al televisor antes de ir a abrir el negocio que la familia tenía en Villaviciosa de Odón. Los titulares hablaban de 'San Iker', del 'ángel de la guarda'... Y decidió no abrir. "Imaginaba que aquello estaría lleno de cámaras y de periodistas y preferí quedarme en casa. Luego, supe que así era", contaba en un reportaje de El País publicado el 18 de junio de 2002.
En aquella conversación, la palabra héroe salió a relucir. Y la respuesta de Mari Carmen fue tajante: "Mi hijo es maravilloso, pero no es un héroe". Justo después sonó el teléfono. Era Iker. "Hola, Iker, por fin llamas. Enhorabuena, cariño. Oye, ¿estás comiendo bien?...".
"Mi hijo es maravilloso, pero no es un héroe", decía la madre de Casillas
Una pregunta, la de la comida, que no era casual. Y es que si hay algo de lo que Mari Carmen siempre ha tenido cosas que contar, eso era de las comidas de un Iker que, de pequeño, fue un auténtico quebradero de cabeza en casa.

El truco de la lavadora: Iker Casillas, un niño "desesperante" con la comida
Bueno como deportista, muy bueno como estudiante y "malo, insufrible, desesperante" con la comida. Así recordaban sus padres al Iker niño en aquel reportaje de El País. "Durante siete meses no comió más que papilla y patatas fritas. Yo trituraba los filetes y se los metía en la papilla", relataba su madre, quien tuvo que echar mano de la imaginación para que el pequeño comiera.
El fútbol, cómo no, fue su gran aliado. "Le llevaba a comer a un bar donde había un futbolín, le subía en una banqueta y, entre gol y gol, conseguía darle la papilla. Pero, claro, no iba a estar echando duros dos horas a la maquinita. Así que cogía un cartón y, sin que me vieran los dueños, lo encajaba en las porterías para que las bolas no se colaran. Cualquiera que me oiga...", confesaba entre risas Mari Carmen, sobre Iker de niño: "¡Lo que he llegado a inventarme para que comiera!"Pero el mejor invento de todos estaba en casa. "La lavadora, por ejemplo, era magnífica. Metía un balón, la ponía a centrifugar y el niño se quedaba alelado viendo cómo daba vueltas la pelota. Yo aprovechaba y... ¡toma cucharada!". Seis años después, en 2008, lo seguía teniendo muy presente: Iker "era inquieto de pequeño", "siempre tuvo claro lo de ser portero" y "era muy mal comedor", le contaba a As.
La humildad, el consejo de la madre de Iker Casillas
Más allá de las anécdotas, Mari Carmen siempre ha puesto el foco en la educación que recibió su hijo en casa. Cuando Iker Casillas comenzó a ganar dinero en el Real Madrid, lo entregaba todo en casa. "Cuando le pagaban con cheques siempre me lo daba a mi. Es un chico que nunca ha gastado mucho. Desde pequeño le inculcamos que debía tener los pies en el suelo y eso lo lleva a rajatabla", explicaba a As en junio de 2008.
Una idea que repitió en diciembre de 2011, durante la presentación del libro 'La humildad del campeón', que repasaba la carrera de su hijo. "Iker es tal como muestra a todos. Que mantenga cosas que siempre ha tenido depende en gran parte de él. Siempre le aconsejé que no perdiese su humildad, pero es él quien debe cuidar no perderla", aseguró a RTVE.
Algo que coincide con lo que el propio Iker ha contado siempre de su padre, José Luis, quien lo llevó durante ocho años cada día desde Móstoles y que "no quería que me confundiera". Unos padres, en definitiva, empeñados en que el éxito no le cambiara; algo que también ha reivindicado el seleccionador español Luis de la Fuente al recordar las lecciones de sus padres.

Glasgow, Viena y un desvanecimiento
Mari Carmen, eso sí, no siempre pudo ver a su hijo en los grandes momentos. En la final de la Novena, en Glasgow en 2002, se quedó en casa porque Iker no iba a jugar de inicio. La lesión de César le dio entrada y Casillas acabó siendo decisivo. "Estaba en casa. Mi marido y mi hijo pequeño fueron al estadio. Aquel día también fue muy emocionante", recordaba. Seis años más tarde, en la Eurocopa de 2008, no quiso perdérselo.
Viajó a Viena para los cuartos de final ante Italia, aunque la tensión le jugó una mala pasada: sufrió un desvanecimiento justo antes de la tanda de penaltis en la que su hijo acabaría siendo, de nuevo, el héroe. "Era mucha la tensión. Estaba muy emocionada. No vi los penaltis, no me acuerdo de lo que sucedió al final, pero me lo han contado todo. Los veré repetidos en casa. Me encuentro bien y estoy feliz", le explicaba a As.
"Su presión era la mía": el verano más duro de Mari Carmen
La etapa más complicada llegó en julio de 2015, con la salida de Iker del Real Madrid rumbo al Oporto. Ahí, la madre discreta explotó en una entrevista con El Mundo: "Mi Iker ha aguantado lo que no está escrito, ha soportado una presión psicológica, se le ha dado un trato diferente a otros jugadores. Se le ha vilipendiado estos cinco años. Ha sido todo muy injusto y le ha pasado factura a nivel anímico".
Llegó a decir, incluso, que el Oporto era "un equipo de Segunda B para una persona de la categoría de Iker". Al día siguiente, rectificó en COPE. "Me pude equivocar, quizá me perdió el subconsciente. Quiero agradecer al Oporto el fichaje de mi hijo. [...] Quiero pedir disculpas. Mil perdones”. Y dejó ver lo que había detrás de aquel arrebato: "Estoy todavía muy agobiada. Llevo muchos años con una tensión muy fuerte. A mi eso me ha superado un poco. [...] Eso me ha afectado mucho. Su presión era la mía. Lo he pasado muy mal".
También tuvo palabras para la afición: "He vivido partidos en el campo y he vibrado al oír como han vitoreado a mi hijo. Yo me emocionaba"."Su presión era la mía. Lo he pasado muy mal"## Una abuela en la gradaDesde entonces, Mari Carmen ha vuelto a su discreción de siempre.
En marzo de 2021, cuando saltó la noticia de la separación de Iker y Sara Carbonero, atendió a Europa Press sólo para pedir que la dejaran al margen: "Yo no quiero saber nada así que, por favor, no me grabes. De verdad, es que no tengo ni idea. Es que ese tema ni tocar, ¿vale?". Lo único que quiso dejar claro fue cómo estaba su hijo, dos años después de su infarto: "Perfectamente, de salud perfectamente, que es lo más importante".En cualquier caso, cinco años después, aquella mujer que tenía que tapar las porterías de un futbolín con un cartón para que su hijo comiera, sigue ahora desde la grada los pasos de su nieto Martín. Portero, cómo no, y en la cantera del Real Madrid.