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OPINIÓN

El bético no quiere millones, quiere goles

Antonio José MedinaAntonio José Medina
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El bético no quiere millones, quiere goles
- Antonio J. Medina
Doscientos millones de presupuesto, la deuda concursal casi liquidada, el inicio de una nueva ciudad deportiva... La directiva bética lucía este viernes su músculo económico antes de hacerlo ante sus socios en la Junta de Accionistas. Tiene motivos para presumir, pero también la necesidad de hacerlo en una situación deportiva no tan boyante, que de seguir así dentro de un mes no dudarán de echársela en cara.

Al final, el aficionado lo que quiere es que su equipo gane. Y de momento no sólo no lo está haciendo, sino que los números anunciados este viernes intensifican ese dolor. El Betis más rico y poderoso de la historia está, por ahora, mirando más al descenso que al objetivo que por presupuesto le corresponde: Europa.

Puedes tener millones pero también saber qué hacer con ellos. Y, con más o menos razón, los cánticos de los últimos tiempos ensalzando a Serra Ferrer van en esa dirección.



Si el equipo no endereza su camino todo lo logrado puede parecer papel mojado y, sin embargo, será una injusticia tan grande como lo está siendo culpar de todos los males del equipo a la dirección deportiva. Si el Betis puede presumir de esos 200 millones, de ser el cuarto club con más interacciones de LaLiga y de mirar al futuro con ambición es, en gran parte, a esos mismos dirigentes a los que se les culpa de perder el derbi o de no estar los decimoséptimos en la tabla.

El Betis siempre ha tenido y presumido de afición -ahí nunca ha dejado de ser un grande-, pero no de todo lo demás. De hecho, estaba no hace ni una década a la cola de los clubes de LaLiga, convertido en una 'empresa familiar' y muy lejos de esas máquinas de crear diversión y contenido en las que hoy día se han transformado los clubes. Y no sólo se ha adaptado a eso y ha dejado de ser una 'pyme' para tener superestructura mediática en tiempo récord sino que ese presupuesto mastodóntico es, en gran parte, la consecuencia de todo ello.

Aún le queda mucho, pues tenía una gran desventaja con la mayoría de los clubes profesionales de Primera división, pero si algo han demostrado estos dirigentes es que saben llevar un negocio moderno y que, cuando cometen un error, saben buscar soluciones. Y que con la base que se ha ido cimentando y que no para de crecer, no sólo los millones y las interacciones seguirán aumentando sino que los goles tambien acabarán llegando.