LeBron James desaparece del plano y deja a Luka Doncic bajo la lluvia
En la NBA las herencias no se miden en trofeos, sino en el peso de las expectativas, algo que ha pasado en los Lakers con la salida de LeBron James y el traspaso de llaves a un Luka Doncic que ya no tendrá escudo. Ahora, como tantas veces pasa en el cine, la historia depende únicamente de él

LeBron James y Luka Doncic se cruzan durante un partido de los Lakers.IMAGO
Gene Kelly no necesitaba que dejase de llover para bailar y es difícil imaginar una prueba más dura para cualquier protagonista, porque no se trata ya de hacer lo que sabes, sino de rebelarte contra los obstáculos y demostrar que puedes seguir el ritmo incluso cuando el paraguas desaparece. Mucho de eso están viviendo en los Lakers con LeBron James y Luka Doncic. El primero ha abandonado la escena, pero el segundo no puede dejar de rodar.
La clave de todo esto es que durante dos décadas LeBron ha sido mucho más que un jugador de baloncesto, algo así como ese personaje que ocupa el plano incluso cuando no habla. Como Rick Blaine en Casablanca. Este podía compartir escena con otros grandes actores, pero la cámara siempre acababa regresando a él. Eso es El Rey.
Martin Scorsese encaja al nuevo Luka Doncic
Aunque Doncic metiese 50 puntos, lograse la canasta ganadora o los elogios fuesen un clamor hacia su actuación, al día siguiente el debate seguía latiendo en torno a James. Su legado, su edad, si era capaz de llevar a los Lakers a un campeonato... Era el paraguas sobre el que los demás, incluso un genio como el esloveno, podían resguardarse. Ya no.
Ahora la tormenta cae sin remedio sobre Luka. Es como si el guion lo hubiese escrito Martin Scorsese. En sus películas suele haber un instante en el que el personaje deja de refugiarse en el entorno. Justo eso ocurría con Henry Hill en Uno de los nuestros. Ya no valen las excusas y llega la hora de decidir mientras respondes a una pregunta: ¿podrás soportar el peso de las miradas?
Porque una cosa es jugar al baloncesto, otra hacerlo en la NBA y una sin igual llevarlo a cabo como jugador franquicia de los Lakers. Y sí, lo que se espera de Doncic es lo máximo. Aquí hablamos de cargar con el peso simbólico de la franquicia más cinematográfica de la competición estadounidense. Kareem, Magic, Shaquille O’Neal, Kobe Bryant y LeBron James entendieron lo que es vestir el oro y púrpura, lo que es ser siempre el protagonista de una superproducción que cada noche, entre victorias y derrotas, se mueve desde el Olimpo hasta la crítica más feroz.
Christopher Nolan muestra el camino al esloveno
La marcha de LeBron no ha sido un fundido a negro sin más. Doncic estará solo a partir de ahora, pero ha tenido año y medio para prepararse física y mentalmente para lo que se viene. Es un poco lo que suele hacer Christopher Nolan, acostumbrado a ir eliminando poco a poco los apoyos del protagonista. Ocurrió en Origen, donde Cobb debe aprender a distinguir la realidad sin nadie que le guíe. Y en Interstellar, con Cooper entendiendo que llega un día en el que los hijos deben vivir sin red.

LeBron no era tan protector dentro de la pista, pero sí en lo que concierne a todo el ruido que rodea a la franquicia más mediática de la NBA. Ese colchón ha desaparecido; eso sí, no sin previo aviso. Luka sabía que este día iba a llegar y es ahora cuando empieza lo difícil con el juicio permanente de los Lakers. Ya no bastará con hacer triples-dobles. A Doncic se le exigirá un compromiso y liderazgo plenos. Su mayor reto será marcar el tono defensivo para el equipo. Los Lakers podrán perder partidos, pero jamás la sensación de que su gran estrella está cien por cien comprometida.
A Luka le toca ser Michael Corleone
Quedarse solo es algo imposible de ensayar. Luka Doncic ya fue líder absoluto en los Dallas Mavericks, pero es que los Lakers son otra cosa. Una cosa es perder y otra hacerlo en Hollywood. El juicio será despiadado. Lo fue con Magic y Kobe, imaginad cómo será con el esloveno.
Consciente, inconsciente... Luka se lo debe tomar como una sucesión al estilo de El Padrino. LeBron fue Vito y a Doncic le toca ser Michael. No son familia, no son Corleones, pero aquí no puedes dudar. Entras de lleno en el juego o estás fuera.

Ya no habrá un nombre más grande copando las portadas. Ya no habrá una leyenda que absorba las críticas. Ya no habrá excusas por el salario o la edad de LeBron. El alumno debe comprender que la última escena ya no depende del maestro. Es ahora cuando Doncic debe dejar de interpretar un papel para bailar bajo la lluvia y escribir su propia historia.