30 aniversario

Pedro Delgado, 66 años: "En el Tour de Francia nadie está feliz haciendo su trabajo. Es agresivo para periodistas, corredores, equipos y organización"

El exciclista segoviano muestra las dos caras de este deporte, que él ha vivido desde ambos lados, y señala al Tour como el lugar que menos gusta a todos, pero en el que todos quieren estar

Pedro Delgado, 66 años: "En el Tour de Francia nadie está feliz haciendo su trabajo. Es agresivo para periodistas, corredores, equipos y organización"

Perico Delgado, en su etapa como ciclistaImago

Antonio José MedinaAntonio José Medina 6 min lecturaSin comentarios

Si hay alguien que sabe lo que son las dos caras del ciclismo ése es Perico Delgado. Durante la mitad de su vida fue ciclista y ahora lleva más de dos décadas comentado y ejerciendo de periodista en el mismo deporte que le llevo a la gloria.

Lo que más odiaba antes, según ha reconocido en más de una ocasión, es lo que le toca hacer desde el otro lado. Y conociendo la exigencia del exciclista segoviano no debe ser cómodo para él.

Así lo ha reconocido en más de una entrevista o en alguna charla vivida ahora que ejerce de comentarista. Y, en este sentido, reconoce que lo peor de todo es el Tour de Francia.

La Grande Boucle es una locura, hasta el punto de calificar la Vuelta a España y el Giro de Italia de carreras cómodas a su lado. Nada mueve más medios ni crea más expectación de la ronda francesa. Y eso, a su vez, se transforma en estrés y presión. Para los ciclistas, para los equipos, para los organizadores y también para los periodistas, que se agolpan en más cantidad que en cualquier otra carrera para ofrecer lo mejor.

El Tour de Francia, una pesadilla para todos

Sobre ello hablaba Perico Delgado charla junto a la periodista Laura Meseguer, una habitual de las pruebas ciclistas, y reconocía que la ronda gala, fuera del espectáculo que ofrece, es horrible. "En el Tour es todo agresivo, para periodistas, para corredores, para equipos, para la organización... Es que nadie está feliz haciendo su trabajo", reconocía Perico, que odiaba esa presión de ciclista y ahora también se siente igual de incómodo como comunicador.

De hecho, por eso señala que cualquier otra vuelta es un 'juego de niños' en comparación con la ronda gala. "En La Vuelta o el Giro los tiempos son otros, la sensación de respirar es otra", añade el exciclista castellano.

Perico ha reconocido en más de una ocasión que ni le gustaban los finales de etapa ni ahora le gustan por otros motivos. "Yo ya lo odiaba cuando era corredor, que llegabas a la meta y se agolpaban los periodistas y me sentía ahí a veces avasallado. Trataba de contar hasta tres antes de reaccionar", admite en esta micha charla para, a continuación, admitir que ahora entiende más a los periodistas, que hacen su trabajo, también, como pueden. "Estar en el otro lado, eso sí que me costaba trabajo. No por la vergüenza de preguntar, sino más bien por decir, ostras, qué pesado soy", indica.

A Perico Delgado le faltó picardía

Y eso que en más de una ocasión le ha faltado la picardía para preguntar porque ve obvio lo que otros sí preguntan. Y él es menos incisivo que otros. "Siempre he dicho que lo que más me cuesta es hacer preguntas. Contestar me es muy fácil", decía en sus inicios.

Luego, aunque fue acostumbrándose, siguió admitiendo que no era igual. "Ahora ya sí que soy capaz de hacer preguntas, pero es verdad que me cuesta. No porque no me atreva, sino porque no encuentro esa curiosidad que tiene que tener el periodista, porque sé el dolor de piernas que ha tenido el ciclista y las cosas que ha pasado aunque no las haya vivido en mis carnes", confirma Delgado.

Esa rebeldía que transmite ya se le veía cuando era ciclista y, a veces, se enfrentaba a los que le preguntaban. "Siempre fui un rebelde. Era un mierdecilla, pero no me callaba ante nadie", señaló en una entrevista en El País. Como no lo hizo en este mismo medio cuando le dejaron caer que había peleado un sprint cuando había llegado a siete minutos de cabeza.

Perico salta ante las críticas por luchar un sprint retrasado

“Estaba bien situado en la general y no podía tampoco relajarme. Si eres sexto pero no puedes ser primero, debes defender tu sexto puesto e intentar ser quinto. Lo contrario sería una postura cómoda: yo voy a hacer primero y, si no, me retiro. Esos puestos tienen importancia en una carrera importante”. Estaba en el que, a la postre, sería su último Tour de Francia, ya que colgaría la bicicleta a final de temporada.

Ante la pregunta de si había que dar espectáculo, Perico saltó. “El corredor no vende espectáculo. Lo que quiere es ganar. Que luego la prensa o el aficionado diga una cosa u otra es igual. En tu mente sólo está ganar la carrera”, expresó.

Y, ante esto, le preguntaron: '¿Qué vende ahora Pedro Delgado?'. "Pues no vendo un triunfo en el Tour de Francia, pero sí vendo mi trabajo. Defender mi puesto. El puesto la carrera lo dirá. Y luego habrá que ver si ese puesto es bueno para el corredor, no para la prensa o para el aficionado”, dejaba claro.

Como él mismo se definió, se rebelaba ante los formalismos, algo que no ha perdido a lo largo de los años y que a veces le ha podido costar caro. A él le ha dado igual. A estas alturas no va a cambiar.