Prudencio, hermano de Miguel Indurain: "El primer Tour que corrí con él fue en 1992, que lo ganamos. Entrenábamos, dormíamos, comíamos y pasábamos todo el día juntos"
El hermano pequeño de Miguel Indurain narra cómo fue vivir junto al mejor ciclista del mundo y, al mismo tiempo, seguir siendo su hermano

Miguel Indurain y RomingerImago
La carrera ciclista de Prudencio Indurain fue menospreciada en su día y señalado por ser el hermano de Miguel. Se habló mucho de que estaba en Banesto por ser el hermano del líder, pero el ciclista navarro demostró, cuando pudo, que se había merecido estar ahí y que era un ciclista muy válido para competir con los mejores.
Además, el hecho de estar junto al mejor ciclista del momento y de contar con toda su confianza, le motivaba más para apoyar con lo que fuera a Miguel en la búsqueda de sus objetivos.
Prudencio Indurain corrió en Banesto -Reynolds Banesto en sus primeros años- entre 1991 y 1997; y se despidió como profesional en Vitalicio Seguros, donde corrió sus dos últimos años (1998-1999). En estos nueve años como profesional corrió 11 grandes vueltas, cinco de las cuales llegaron después de la retirada de Miguel, lo que demuestra que sus equipos estaban contentos con su papel y que no era una imposición del 'jefe'.
Y tras acabar su carrera, aparte de enfocar su vida como empresario y, durante un tiempo, también como político con un alto cargo en el Gobierno navarro, Prudencio ha seguido compitiendo y ha participado en la mítica Titan Desert. Ahí, lo volvió a hacer junto a su hermano, con quien ha vivido una relación que, como es lógico, ha sido mucho más que la normal entre compañeros.
Sobre esa relación entre hermanos y como vivían esos años ha hablado en más de una entrevista el menor de los Indurain. Y ha reconocido que, fuera de la competición, llevaban una vida de hermanos y hablaban de todo menos de ciclismo.

“Nunca hablábamos de ciclismo. El primer Tour que corrí con él fue en 1992, que lo ganamos. El de 1993 también y luego el del 1996. No corrí todos junto a él -los de 1998 y 1999 lo hizo con Vitalicio Seguros-. Pero no hablábamos de eso, nos conocíamos de sobra y además, entrenábamos, dormíamos, comíamos y pasábamos todo el día juntos”, afirma en una entrevista con Relevo el menos conocido de los hermanos Indurain.
Ha repetido experiencia junto a Miguel Indurain
Prudencio reconoce que la relación es la misma ahora cuando se ven, pese a haber competido juntos en la Titan Desert. "No hablamos nunca de ciclismo. Miguel y yo pasamos mucho tiempo juntos, aunque igual menos de lo que nos gustaría”, indica. Su prioridad es reencontrarse durante los fines de semana y ser lo que siempre han sido. "En aquella época era igual, hablábamos de la familia, los amigos, pero no tenemos la costumbre de hablar sobre ciclismo", añade.
Prudencio Indurain, en una entrevista con Puro Ciclismo, dejaba claro que su papel en aquella época no era fácil, pese a que su hermano le apoyaba en todo. “El primer Tour que corrí con él fue el de 1993. Yo tenía una doble faceta, tenía a mí hermano y al líder, además, teníamos muchas similitudes, éramos iguales y teníamos la misma bici y compartíamos muchas cosas”, indica y desvela algo curioso: “Me confundían mucho con mí hermano".

El ciclista navarro reconoce que supo llevar la supremacía de Miguel y que disfrutó de sus éxitos, junto a su familia, como si fueran propios. “Que tu hermano sea un supercampeón te deja sin palabras”, asegura en Diario de Noticias, donde asegura que ya veía a Miguel preparado para ganar el Tour antes incluso de hacerlo la primera vez. Es algo que ha dejado dicho también Perico Delgado, quien en una entrevista reconocía que Miguel Indurain ya pudo ganar la ronda gala en 1990 y que no lo hizo por ayudarle a él.
Lo "más emocionante" que le pudo pasar a Prudencio Indurain
"Como hermano es lo más emocionante que me pudo pasar. Miguel es un grande”, reconoce antes que nada y recuerda la sorpresa que tuvieron, pese a saber de lo que era capaz, cuando destrozó todos los pronósticos y se hizo con su primero Tour en 1991. “No nos lo esperábamos, pero sí que sabíamos que estaba preparado. Ganar un Tour no es una cosa que suceda de hoy para mañana”, afirma.
Prudencio desvela que, cuando vieron que Indurain se ponía líder tras la etapa mítica con final en Val Louron y en que se desató el ciclista navarro tras el Tourmalet junto a Chiapucci, no dudaron de que podía ganar ese Tour. “Cuando logró coger el amarillo, la familia se puso muy contenta. Sabíamos que quedaba todavía mucho Tour, pero también creíamos que lo iba a hacer bien en la contrarreloj”, reconoce.
“Miguel siempre ha sido muy tranquilo. Me acuerdo que vino en helicóptero a Villava, donde le esperábamos toda la familia y recibió muchos homenajes del pueblo, pero a los dos días ya estábamos con la bici otra vez porque a los dos o tres días era la Clásica de San Sebastián. Y luego la Vuelta a Galicia. Entre hermanos ya me contó más batallitas y anécdotas, pero siempre pausado”, revela sobre cómo vivió su hermano ese primer triunfo, que precedió a otros muchos que llegaron en los años siguientes. Algunos junto a él: "Yo tenía una doble faceta tenía a mí hermano y al líder".