30 aniversario

Perico Delgado, excampeón del Tour: "Miguel Induráin pudo ganar el Tour del 90, pero prefirió esperarme a mí. Era un caballero. Peleaba por el compañero antes que por su interés"

El ahora comentarista de RTVE despeja un debate que estuvo abierto mucho tiempo sobre el intercambio de papeles con Indurain entre 1990 y 1991

Perico Delgado, excampeón del Tour: "Miguel Induráin pudo ganar el Tour del 90, pero prefirió esperarme a mí. Era un caballero. Peleaba por el compañero antes que por su interés"

Miguel Indurain, en uno de los Tour que ganóImago

Antonio José MedinaAntonio José Medina 6 min lecturaSin comentarios

Aunque en su día se habló de rivalidad entre Miguel Indurain y Perico Delgado, en los últimos años del segoviano como profesional, que coincidieron con las mejores temporadas del navarro, los años han venido a demostrar que tenían muy buena relación y que lejos de enfrentarse por los grandes triunfos se ayudaron uno al otro.

Cierto es que en los dos primeros Tour de Francia que ganó Indurain, ambos partían como cabezas de cartel, pero en el primero, el segoviano se quedó y dio vida a Indurain y, en el segundo, el navarro ya estaba por encima de todos y Perico trató de hacer el mejor Tour posible y ayudar al Banesto en todo lo que pudiera.

Ya lo dijo el actual comentarista de RTVE en el programa 'Plano General' -"Miguel Induráin es y fue un señor y un caballero", indicó- y en El Confidencial, donde lo calificó de gran persona. "Hay que conocer a Indurain. Aunque para la gente es muy distante, el tipo es un pedazo de pan. Es un gran compañero", dijo el segoviano.

Sin embargo, donde más ahondó en la relación entre ambos y cerró un debate que llevaba más de 30 años abierto fue en el documental '30 años de amarillo' de Movistar. Allí, Perico Delgado dejaba claro que en el Tour de 1990, si no fuera porque Indurain se centró en ayudarle, tal vez podría haber ganado la carrera y tener un sexto Tour en sus vitrinas.

Perico Delgado, por delante de Indurain en 1990

En ese Tour de 1990, Perico Delgado aún era el líder indiscutible del equipo Reynolds-Banesto, pero no tuvo nada que hacer ante Greg Lemond, que ganaría su última ronda francesa. De hecho, no hizo ni podio pese a la ayuda de Indurain.

Hasta ese momento, al corredor navarro se le tenía como un rodador y buen contrarrelojista, se intuía que, por su envergadura, no iría bien en montaña, pero fue el único que, ya 'liberado', le aguantó a Lemond en las altas cumbres.

"Indurain era un caballero. Pudo ganar el Tour del 90, pero prefirió esperarme a mí. Recuerdo que en una ocasión se fue por delante con los favoritos y yo quedé rezagado. Se entregaba por el compañero por delante de sus intereses", señala Perico Delgado en ese documental.

El segoviano acabó cuarto en aquel Tour, a cinco minutos de Lemond y a tres de un podio que cerraba el neerlandés Erik Breukink. Indurain, por su parte, finalizó décimo a 12 minutos del líder.

Perico confiesa que Indurain ya estaba para ganar

En este sentido, Perico Delgado recuerda que pudo haber quedado mucho mejor, incluso aspirar al podio si no se hubiera sacrificado por él. "Recuerdo que en una ocasión se fue por delante con los favoritos y yo quedé rezagado. Prefirió esperarme a mí. (...) Se entregaba por el compañero por delante de sus intereses", afirma, en contraposición con algunos casos recientes que se han visto.

Una vez certificado el potencial de Indurain, que ratificó el año siguiente en la Vuelta a España, al Tour de 1991 ya fue con galones, aunque compartiendo protagonismo con Perico Delgado. En ese caso, en la etapa del Tourmalet, el segoviano se quedó e Indurain vio la oportunidad de ir a por el Tour. Se escapó con Chiapucci y lo logró. Fue el principio de cinco años de dominio del ciclista navarro.

Indurain y su poca confianza en las pruebas de tres semanas

"Él no creía ser un corredor para una prueba de tres semanas, pero tenía potencial de sobra", admite con el tiempo Perico, quien señaló que, en el 90, Indurain se sometió a la disciplina y puso al equipo por encima de todo. "Pudo ganar el Tour del 90, pero el cambio de galones se hizo año a año", indica. Ya en 1992, los galones los tenía Induráin, pese a que aún estuvo activo Delgado dos años más.

"Cuando se puso el maillot amarillo en el Tour 91 sentí un gran alivio. Entregar los galones a Indurain fue una liberación", asegura el hoy comentarista, cuando en aquel tiempo se hablaba de que el de Villava le había quitado el sitio. Sus últimos años en activo, Perico aún ganó carreras y corrió grandes vueltas. De hecho hizo dos podios en la Vuelta a España y ganó la Semana Catalana. Pero ya la presión de ganar en el Banesto la tenía Indurain.

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