Ilia Topuria: “Yo veía trabajar a mi madre y a mi padre, veía la vida que llevábamos, parecida a la de millones de familias, y quería cambiarla... estaba haciéndome una promesa"
El luchador hispano-georgiano desvelaba de donde viene esa fe y esa fuerza de voluntad que le ha llevado a lo más alto

Ilia Topuria, con el cinturón de la UFCImago
Ilia Topuria 'reaparecía' hace unos días después de casi tres meses sin hablar y lo hacía con una carta dirigida a su hijo, pero en la que dejaba claro cómo se sentía y afrontaba su vida después de la derrota ante Justin Gaethje.
Si una conclusión puede quedar clara de sus palabras es que la derrota no le ha afectado lo más mínimo, que se asume como cualquier otra cosa en la vida y que le va a valer para ser mejor y regresar más fuerte.
Era algo que se intuía de sus diferentes manifestaciones previas. Ya en su día dejó frases sobre cómo afrontar la derrota en las que dejaba claro que iba a resurgir. "Después de una derrota no pasará nada, estoy muy agradecido a la vida. Pienso que si Dios destruye mis planes es que mis planes me hubiesen destruido a mí. Siento de corazón que cualquier cosa que me pase es porque luego ha de venir algo mejor. Sencillamente, me levantaré al día siguiente e iré a entrenar. Yo lo que quiero es ser feliz", indicaba.
Sus palabras también son acordes con su forma de afrontar la vida. Una fuerte mentalidad que le ha hecho llegar al número uno de la UFC o, lo que es lo mismo, a ser el mejor luchador del mundo, ya que esta compañía es la más fuerte que hay ahora mismo.
Ilia Topuria ha sido un ejemplo de otros deportistas (Ferrán Torres, Jorge Martín...), quienes han reconocido que les ha influido para superar momentos difíciles y para superarse, como es el caso del héroe de España en el último Mundial.
Ilia Topuria quería una vida mejor
El luchador hispano-georgiano tuvo una dura niñez y vio cómo sus padres emigraban a España cuando tenía ocho años y tenía que pasar varios años, cuidado por sus hermanas mayores, hasta que todos se pudieron reunir en Alicante. Ahí se forjó esa fuerte mentalidad y sus ganas de salir de esa situación.

El menor de los Topuria, en unas palabras a Marca, desveló cómo fue forjando esa idea de llegar a ser el más grande. "Mi historia no la veo como la de un hombre que nunca cayó, sino la de alguien que, cada vez que la vida puso algo delante de él, decidió continuar (…) Yo veía trabajar a mi madre y a mi padre. Veía la vida que llevábamos, parecida a la de millones de familias, y quería cambiarla. Quería darles tranquilidad, conseguir la libertad suficiente para que los míos pudieran vivir mejor", señala el doble campeón de la UFC.
A partir de ahí se hizo una promesa. "Por eso, cuando aquel niño sentado en una grada pensó 'voy a ser alguien', en realidad estaba haciéndose una promesa: sería alguien importante. En realidad, cuando eres un niño, no sabes explicar exactamente qué significa una frase así. Claro que sueñas: piensas en ganar competiciones, en viajar, en tener coches, ropa y todas esas cosas que, a esa edad, representan el éxito. Sin embargo, detrás de todo aquello había algo mucho más profundo. Todavía no sabía cómo, cuánto tardaría ni qué tendría que sacrificar. Ni siquiera sabía hasta dónde podía llegar. Solo tenía una certeza: quería construir una vida diferente para los míos. Aquel día no nació un campeón. Nació una promesa", sentencia Ilia Topuria.
España, un nuevo paraíso para él
En este sentido, reconoce que el momento en que pudo venir a España y reunirse con sus padres es uno de los mejores de su vida, de ahí que valore tanto la familia y quiera estar siempre tan cerca de sus hijos. "Cuando eres pequeño, tus padres son tu mundo. Tu padre es invencible. El hombre al que crees que nadie puede ganar, el que puede protegerte de cualquier cosa. Tus padres son tus héroes", indica. Algo que se ha visto claro en el mensaje que le mandaba a su hijo hace unos días.

"Uno de los más felices que recuerdo llegó después de pasar casi seis años lejos de mis padres. Ellos estaban en España; nosotros, en Georgia. Había problemas con la documentación y un proceso de reagrupación familiar que parecía eterno, solo esperábamos el día en que pudiéramos volver a estar juntos. Un día nos dijeron que la reagrupación familiar había sido aprobada. Recuerdo la llegada de mi padre para llevarnos a mi hermano y a mí a España. Fue uno de los momentos más felices de mi vida y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles", explicaba.
"Volver con mis padres significaba despedirme de mis hermanas, de mis abuelos, de mis amigos y de todo el mundo que había conocido hasta entonces. Ese día entendí algo que comprendería mucho mejor con los años: hay momentos decisivos que pueden doler y hacerte feliz al mismo tiempo. Me marchaba de un lugar que amaba para volver con las personas que más amaba. Había aprendido muy pronto que mi hogar no era necesariamente un lugar. Mi hogar eran los míos. Quizá por eso, cada vez que la vida me ha obligado a comenzar otra vez, alguna parte de mí ya sabía cómo hacerlo", añade el luchador hispano-georgiano.
Llega a España fue un sueño y no sólo por la reunión familiar, sino por lo que se encontraron. "Cuando llegamos a España, parecía que se hubiera abierto una puerta completamente nueva, como si estuviéramos en Disneylandia. Volvíamos a estar con nuestros padres, vivíamos en una urbanización con piscina y pista de pádel, teníamos el instituto cerca y cada día conocíamos a alguien", recuerda.
Topuria encuentra su lugar en Alicante
Ilia Topuria, en aquellos momento, ya llegaba con la confianza antes señalada y tenía una fe en que todo estaba destinado para ser mejor. "Recuerdo una sensación muy fuerte: esto va a pasar. No sé de dónde venía; sencillamente, tenía fe. Sentía que aquel momento no iba a durar para siempre, que nuestra vida podía cambiar", estima.

Se encontró, en Alicante, con un grupo con el que empezó a luchar y un entorno del que ahora está alejado, pero al que piensa regresar, como ha aclarado en alguna otra entrevista. "He viajado por todo el mundo y Alicante no tiene nada que envidiar a ningún otro sitio del mundo. Todo lo que tengo en mi vida, como mis amigos, está aquí. Me encanta. Es como un paraíso. Tenemos sol, playa, buena gente, buena comida... Si me fuera a un lugar del mundo para cualquier motivo o por una temporada, bien, pero no cambio Alicante", avisa El Matador.