Carlota Blanca Romero expone la dificultad del deporte profesional en la juventud: "Termino mi día sobre las once"
La sevillana ha hablado, en ESTADIO Deportivo, acerca de cómo compatibilizar la vida deportiva con la vida estudiantil y una decisión que le cambió la forma de entender su trayectoria profesional
Andalucía está lleno de jóvenes que, día tras día, trabajan para poder conseguir sus objetivos y poder soñar con las cotas más altas posibles. El ponerse límites es algo que, para muchos de estos, suele no estar en su propio diccionario, por lo que el espíritu de resiliencia y esfuerzo nace por sí sólo. Además la gran lista de campeones que nacen en esta tierra son referentes de inspiración para todos aquellos que quieren escribir su propio camino e intentar cumplir todo aquello que se han propuesto. Una de las que mejor ejemplifica esto es Carlota Blanca Romero, que sigue dando pasos en su trayectoria deportiva.
En ESTADIO Deportivo hemos podido charlar con una de las promesas del deporte sevillano que continúa dando alegrías al público sevillano y que, de hecho, hace unos días consiguió un meritorio noveno puesto en el Campeonato del Mundo. Tras hablar de ella sobre el premio que le otorgó el Ayuntamiento de Sevilla y la importancia que tuvo una revisión médica en su vida, ahora toca abrirse sobre una cuestión que, en muchas ocasiones, es casi invisible. Esa es la de afrontar una vida deportiva mientras aún se está estudiando, con todo lo que eso supone de vida social y estudiantil.

"Hace un par de años estaba concentrada en Murcia, en el centro de alto rendimiento. Allí era más fácil compaginarlo, porque por las mañanas nos quitábamos dos horas de clase para entrenar, después íbamos a clase y luego recuperábamos esas dos clases en el centro. Era todo muy cuadrado, todo muy perfecto. Pero cuando llegué a Sevilla volví con otro nivel y era otra exigencia. Me metí en Bachillerato, pero por el nivel, el entreno y todo lo que tenía que hacer, me salí. En el grado me han ayudado mucho: si tenía faltas por un entreno o una concentración, con justificantes me pasaban deberes o me cambiaban exámenes. Mi día a día se basa en ir a clase por la mañana, comer los martes y jueves en el coche porque no me da tiempo, ir a La Cartuja a entrenar en el gimnasio y después coger por el carril bici hasta mi club para remar. Termino mi día sobre las once", declaró Carlota sobre ello.
Y es que, en muchas ocasiones, la presión por los estudios puede hacer frenar un evolución deportiva, aunque hay centros que sí permiten la posibilidad de poder adaptarse a todo ello. Ella, además, eligió el camino de las FP, lo que le sirvió para poder compaginar todo mejor. "Tiene su porqué que dejara Bachillerato. Empecé en Murcia, hice cuarto de la ESO allí y comencé primero de Bachillerato. Allí me fue muy bien porque nos ayudaban mucho. Si nos íbamos de competición, nos pasaban los exámenes para más adelante. Luego, al llegar a Sevilla a mitad de curso, fue un poco lío. Tuve que volver a empezar casi de nuevo en el tercer trimestre, se me hizo bola y no podía. Tenía en mente lo del grado y, cuando llegué aquí, vi la oportunidad y me cambié. Me dio un poco de rabia, pero estoy muy contenta en el grado", finalizó.