El Barcelona se prepara para quedarse con Rashford pese al intento del United de recuperarlo
La cesión de Marcus Rashford al FC Barcelona se ha convertido en una de las grandes decisiones estratégicas de la temporada. Con rendimiento inmediato, encaje deportivo y voluntad clara del jugador, el club azulgrana avanza con calma hacia la ejecución de una opción de compra que deja poco margen de maniobra al Manchester United, pese a sus movimientos recientes por recuperarlo
Cuando el Barcelona cerró el pasado verano la cesión de Marcus Rashford, lo hizo en un contexto de máxima precisión económica. No era una operación sencilla: el futbolista llegaba tras dos temporadas irregulares en Old Trafford y con un salario elevado, pero Deco detectó una oportunidad de mercado difícil de repetir. El acuerdo incluía una opción de compra de 30 millones de euros, una cifra que hoy, visto el rendimiento del inglés, se percibe como claramente favorable.
El atacante aterrizó en Barcelona para competir, no para exigir galones. Desde el primer día aceptó el rol que le marcó Hansi Flick, entendiendo que debía alternar titularidades con futbolistas de máximo nivel como Raphinha o Lamine Yamal. Esa actitud ha sido tan valorada como su impacto en el césped.
Números que justifican la operación
Los datos sostienen la apuesta. Rashford ha disputado 31 partidos oficiales, acumulando 1.792 minutos, con un balance de 10 goles y 11 asistencias en todas las competiciones. En la presente Champions League es, junto a Fermín López, el máximo goleador del equipo con cinco tantos. Su influencia va más allá del gol: profundidad, amenaza constante al espacio y capacidad para aparecer en momentos decisivos.

Ese rendimiento ha tenido un reflejo inmediato en el mercado. Según Transfermarkt, su valor actual ronda los 40 millones de euros, diez más de lo fijado en la opción de compra. En el Barça lo consideran un activo revalorizado incluso antes de tomar una decisión definitiva.
El movimiento del United y el papel de Carrick
El buen curso del delantero no ha pasado desapercibido en Inglaterra. En las últimas semanas, varios medios británicos han informado del deseo del Manchester United de recuperar al jugador de cara a la próxima temporada. El impulso llega desde el banquillo: Michael Carrick, actual técnico del conjunto inglés y figura histórica del club, ha trasladado al entorno del futbolista su intención de contar con él en un nuevo proyecto en Old Trafford.

La maniobra, sin embargo, tiene un recorrido muy limitado. El acuerdo firmado el pasado verano otorga prioridad absoluta al Barcelona. Si el club azulgrana decide ejecutar la opción de compra y abona los 30 millones pactados, el United no puede impedir el traspaso ni renegociar las condiciones de forma unilateral.
La voluntad del jugador, clave
La única vía real para los ingleses sería convencer al propio Rashford de rechazar al Barça. Y ahí es donde el escenario se vuelve prácticamente inviable. El delantero se siente cómodo en Barcelona, integrado en el vestuario y satisfecho con su papel deportivo. Hace apenas unos días, el propio futbolista expresó públicamente su deseo de continuar en el Camp Nou, un mensaje que ha sido recibido con tranquilidad en las oficinas azulgranas.

Rashford entiende que ha encontrado un entorno ideal para relanzar su carrera en la élite, con un estilo de juego que potencia sus virtudes y un contexto competitivo en el que se siente valorado. No es titular indiscutible, pero sí una pieza clave en la rotación ofensiva.
El Barça, sin prisas pero con el control
En el club catalán no hay urgencia, pero sí convicción. La dirección deportiva trabaja ya en la hoja de ruta para ejecutar la opción de compra, aunque la idea es esperar unas semanas más para confirmar la continuidad del rendimiento y ajustar el encaje económico dentro del 'fair play' financiero. No existe temor a un giro inesperado: el control contractual está de su lado.
A corto plazo, Rashford seguirá centrado exclusivamente en el césped. A medio plazo, todo apunta a que el Barça convertirá una cesión inteligente en una incorporación estratégica. Y mientras el United observa desde la distancia, en Barcelona asumen que, salvo sorpresa mayúscula, el futuro del atacante inglés seguirá ligado al azulgrana.